Cuchillos largos

Esta secuencia de imágenes demuestra la frialdad existente entre José María Aznar y Mariano Rajoy. Llevan años de diferencias, de tiras y aflojas, de guerra fría y soterrada con repuntes públicos. Su falta de sintonía política (y personal) es archiconocida. Su ‘enemistad’ ha alcanzado el punto de ebullición tras las elecciones generales del 20 de diciembre. En el homenaje a Mario Vargas Llosa por su 80 cumpleaños, un foro poco propicio para el ajuste de cuentas, Aznar le asestó un duro golpe a su elegido en 2004. Defendió el ex presidente nuevos liderazgos, un mensaje que encerraba una invitación entre líneas a Rajoy para que diera un paso atrás y permita la renovación de un Partido Popular acosado por la casos de corrupción y ensimismado en su batacazo electoral de hace tres meses. No sólo fue una reprimenda dialéctica la que se llevó el gallego. El lenguaje no verbal de Aznar resultó aún más duro que sus palabras: mirada torva, conminatoria, actitud distante más allá de un diplomático y gélido saludo a la llegada y vacío absoluto en los corrillos del seminario. En las fotografías, Rajoy muestra los efectos del golpe del presidente de la fundación FAES: evita el contacto directo con la mirada, clavando los ojos al suelo, intentando capear el temporal y la ira de Aznar. Jornada de cuchillos largos con testigos que han inmortalizado un duelo con Aznar como gallo dominador.

Fotos.El País, Qué y La Voz de Galicia.

El PP en su carajal

En barrena, han entrado en barrena. El PP tiene moral de derrota y a sus dirigentes les sale por los poros una mezcla de pesimismo, ansiedad, desconcierto y cabreo. Exudan desconfianza y transmiten nervosismo a una militancia que ve venir las generales con cara de pánico…

De esta forma comienza su columna diaria Ignacio Camacho en ABC. Una lectura sobre el carajal reinante en el Partido Popular que anticipa su batacazo en las elecciones y que está presente en todas las cabeceras de la prensa de hoy. El Mundo sostiene que “el PP se sume en una grave crisis a dos meses del 20-D“, más cauta se expresa La Vanguardia al afirmar que “los roces internos afloran en el PP antes de las elecciones” y El País abunda en el caos pepero con un contundente dato en su primera plana: “El PP llegará a las elecciones sin líderes en 10 autonomías“. Es sólo un ejemplo de las consecuencias de un 14 de octubre aciago para el partido en el Gobierno. Se produjo un cúmulo de acontecimientos que demuestran la desorientación y el ataque de pánico en que viven los populares:

  1. La entrevista de Cristóbal Montoro. El ministro de Hacienda se desmelenó en El Mundo: arremetió contra Aznar, que estaría mejor callado, llamó arrogante a su compañero García Margallo, titular de Exteriores, y afeó a aquellos compañeros que “se avergüenzan” de ser del PP. Un ejercicio de locuacidad que ha caído como un rayo en las filas de un partido que afronta los comicios de diciembre con la certeza del fracaso. Un síntoma de este clima de autodestrucción son las descalificaciones de ida y vuelta que se produjeron entre apoyos y detractores de Montoro en los corrillos de diputados en la Carrera de San Jerónimo. No se cuidaron de que no se notara el enfado, lo hicieron a la vista de todos.
  2. La dimisión de Arantxa Quiroga. Sin entrar en el fondo de la cuestión, la marcha de la presidenta del PP vasco hace otro boquete en la estrategia de propaganda a 66 días de la cita con las urnas. Se ha granjeado una sonora desautorización desde Madrid por su documento sobre una nueva relación con la izquierda abertzale cuatro años después del abandono de las armas por parte de ETA y ha arrojado la toalla. Una salida que ahonda la descomposición interna del PP después de los malos resultados en las autonómicas y municipales de mayo. Con esta dimisión, el partido de Mariano Rajoy está descabezado en diez comunidades autónomas.
  3. El artículo de Cayetana Álvarez de Toledo. Esta diputada del sector más duro del PP y muy afín a Aznar anunció su renuncia a continuar en su escaño a través de El Mundo con duras palabras para sus jefes y muy especialmente a la inacción y falta de proyecto de Rajoy. Sin entrar en si se van antes de que la echen, lo cierto es que su escrito provocó un profundo malestar en el seno del PP hasta el punto de que fue increpada por sus compañeros del Congreso a ojos de los periodistas.
  4. El desafortunado guateque. La dirección del PP ha tenido la desafortunada ocurrencia de hacer un mitin en el Congreso de los Diputados. Han usado la casa de todos, la de la soberanía nacional, para un acto de precampaña con presentación de un vídeo alegórico sobre la recuperación de España gracias a su gestión. El vídeo no sólo es increíble, una tomadura de pelo, sino que es un plagio en toda regla de otro elaborado por un candidato a la Presidencia a la República Dominicana en 2007, como demostró ‘El Intermedio’, en La Sexta. Por si no era suficiente el bochorno, se montaron una fiesta con canapés y tirador de cerveza, un ágape que fue tendencia para la crítica en las redes sociales.
  5. Rumores de retirada de Rajoy. En la Cope, dentro del programa de Juan Pedro Colmenarejo, se hicieron eco de una posible renuncia del presidente a presentarse a la reelección. Queda un mes aproximadamente para presentar las listas electorales y, según se pudo escuchar en esta cadena de radio, Rajoy estaría meditando no concurrir a las elecciones por la gran contestación interna que tiene y dar paso al presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo. Soltada la especie, desde Moncloa y la sede de la calle Génova se encargaron de desmentir y advertir crudamente a los periodistas que participaron en la tertulia.

Viñeta.Miki&Duarte en el Grupo Joly.

El zurriagazo de Aznar

Todavía estaba el Partido Popular en estado de conmoción por el batacazo electoral en Cataluña, otro más en el último año, cuando el viejo mandamás, José María Aznar, saltó a escena para arremeter con dureza contra su heredero, Mariano Rajoy, al que designó con el dedo para sustituirle. Un auténtico zurriagazo en vísperas de las elecciones generales que ha removido los cimientos de la sede nacional de su partido. Todos los peperos en cargos de dirección han salido a proteger al agredido dialécticamente ante la cercanía de la cita electoral. Pero la voz de Aznar truena con fuerza en el interior del partido que él dirigió e intenta seguir manejando en la sombra. De ahí, vienen los roces y los choques con el actual equipo directivo. La distancia entre los dos últimos presidentes del PP viene de lejos y este último movimiento del jefe de la fundación FAES evidencia la falta de sintonía cada vez mayor entre ambos. Mal ambiente interno para encarar un proceso electoral en diciembre que va a suponer un cambio en la Moncloa. Y esas malas perspectivas en las urnas explican el nerviosismo y los rifirrafes en el seno del PP.

Crisis forzada y tardía

A buenas horas, mangas verdes, que diría el castizo. Mariano Rajoy pretende abordar ahora una crisis de gobierno a apenas cinco meses de las elecciones. El presidente del Gobierno es una persona de efecto retardado o de digestión pesada. Tarda en tomar de decisiones pensando en que los problemas se resuelven solos. Lo que suele ocurrir es que una contingencia que no se aborda a tiempo se enquista o se agrava. El tiempo no cura los males. Quien piense eso vive en una realidad paralela. La sangría de votos y la pérdida de cuotas importantes de poder institucional tras las municipales y autonómicas del 24 de mayo han sacado a Rajoy de su ensimismamiento. No ha sido por decisión propia: en un primer momento se aferró en la ilusión óptica de un resultado agridulce. El coro casi unánime de dirigentes del PP, en público y en privado, lo ha obligado a mover ficha en el Consejo de Ministros y en la dirección de su partido para frenar la deriva en la antesala de las elecciones generales. Un movimiento que llega tarde y casi sin posibilidad de reorientar el rumbo después de tres años de castigo vía recortes a la inmensa mayoría de los ciudadanos, con incumplimientos sonoros de sus compromisos electorales, de casos de corrupción que han martilleado la credibilidad de la gaviota y de que, por primera vez en muchos años, le ha salido una fuerza, Ciudadanos, que le compite en el caladero del centro derecha. Entre el periodo estival, que está a la vuelta de la esquina, la cita con las urnas en Cataluña y las generales en noviembre los cambios que quiere introducir Rajoy sólo tendrán un efecto placebo de puertas adentro porque hacia fuera parece que la suerte del PP, visto lo que ha pasado el 24 de mayo, está echada.

Foto.Periodista Digital.

Rebelión a bordo

El Partido Popular ha estallado tras el varapalo de las elecciones de municipales y autonómicas del domingo. El diagnóstico complaciente de Mariano Rajoy ha provocado la rebelión de los barones territoriales. María Dolores de Cospedal (Castilla-La Mancha), Alberto Fabra (Comunidad Valenciana), José Ramón Bauzá (Baleares) y Luisa Fernanda Rudi (Aragón) han anunciado que dejarán la dirección regional del partido. Una desbandada por el batacazo electoral que se suma a las críticas públicas (algo muy poco habitual en esta formación) por la nula reacción del presidente del Gobierno. Juan Vicente Herrera (Castilla-León), además de abrir un periodo de reflexión personal, ha mandado un mensaje a la línea de flotación de Rajoy: “Mírate al espejo y respóndete si debes ser el candidato“. Este dardo envenenado ha abierto la caja de los truenos y cada vez son más las voces que piden un reseteo del PP. Era lo mínimo después de la pérdida de dos millones y medio de votos y mucho poder institucional.

El ruido interno inunda todos los medios de comunicación y deja entrever el cuestionamiento del presidente como cartel electoral en las generales, que se celebrarán a finales de año. El griterío ha llegado a tantos decibelios que ha sacado a Rajoy del letargo. Y se ha tenido que desdecir de sus palabras del lunes y aceptar a regañadientes hacer cambios en el Gobierno y en el partido. Eso sí, a su ritmo. El gallego no es de reacción inmediata y tiende a esperar a ver si los problemas se resuelven solos. Esta vez el daño es profundo y no se repara ni con tiritas ni con experimentos propagandísticos. El PP se deshace a jirones y el descalabro electoral abre la puerta a una gran crisis interna. La cara del presidente hoy en el Congreso de los Diputados era todo un poema. Todo un síntoma.

¿Operación relevo?

Esta portada de ABC resulta sintomática. No es habitual en este diario lance un torpedo tan directo contra el presidente del Partido Popular. Ni contra éste ni contra los anteriores. Esta primera plana conduce a pensar que desde sectores de la derecha española le están empezando a mover el sillón a Rajoy y que el resultado de las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo supone una reválida para que repita o no como electoral en las generales a finales de este año. Los pronósticos electorales no le son favorables y el escándalo en torno a Rodrigo Rato parece que ha colmado la paciencia de sus suyos, que quieren frenar la debacle. El mensaje es explícito y se produce con rumores de un supuesto regreso de José María Aznar como salvador de la patria de la gaviota. Muchos quieren que emule a Nicolás Sarkozy y vuelva a tomar las riendas. A la cabeza de Rajoy le han puesto precio (político). En la sede nacional del PP reina el desasosiego y la ansiedad.

El sermón de Rajoy

Chiste El Mundo Ricardo

Habló Mariano Rajoy y todo el PP asintió. Ni una sola palabra de los 600 dirigentes populares convocados al sermón de la Junta Directiva Nacional. El periodista Carles Francino ha resumido con maestría el acto como el del “silencio de los palmeros“. Se sirvió el comunicador de la Cadena SER de las palabras de un veterano en las filas de la gaviota, el lenguaraz y controvertido Francisco Javier León de la Riva: “Que la doctrina nos la envíen a los que somos mayorcitos porque se me ha pasado ya la edad de ir de palmero a estas cosas“. Y así fue. El presidente del Gobierno les soltó a los asistentes un pregón de 40 minutos y cada uno para su casa. Poca autocrítica, cierre de filas artificioso y provisional hasta las elecciones municipales y autonómicas de mayo y olvido de las disputas internas, que son muchas y variadas (María Dolores de Cospedal contra Soraya Sáenz de Santamaría y Javier Arenas y viceversa, Esperanza Aguirre contra todo y contra todos, Monago por libre pisando callos…). Palabra de jefe y todos los indios a aplaudir.

En el PP falta mucha democracia interna: es con mucho la organización política donde menos se debate y menos participación tienen sus afiliados. Con la que está cayendo en el PP, con unas encuestas que le pronostican la pérdida de buena parte de sus votos, después de unas elecciones en Andalucía en las que han cosechado una severa derrota y el menor apoyo electoral en 25 años, con la irrupción de Ciudadanos como alternativa emergente para el electorado de derecha y centro-derecha, ¡nadie tiene nada qué decir en el máximo órgano del PP!  Imagen antigua y caudillista la ofrecida. Nadie se atreve a disentir ni siquiera desde un planteamiento constructivo. O Rajoy es infalible, circunstancia que dudamos la inmensa mayoría de españoles, o en ese partido ha demasiado pavor a expresar puntos de vista discrepantes. Por ordeno y mando, Rajoy impone su inmovilismo.

Viñeta.- Ricardo en El Mundo.

Tras el burladero

El gran perdedor de las elecciones andaluzas del 22 de marzo, junto con Mariano Rajoy, sigue agazapado detrás del burladero. Desde la noche de aquel fatídico domingo para el PP, Juan Manuel Moreno Bonilla ha evitado dar la cara ante los medios de comunicación. Sólo ha tenido una comparecencia y forzada por el formato de la ronda de contactos impulsada por la presidenta de la Junta, Susana Díaz, con los partidos y los agentes económicos y sociales para encarar su investidura. Esa rueda de prensa se produjo en el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia del Gobierno andaluz, y no era el escenario para que los informadores metieran el dedo en la llaga del batacazo electoral. Nunca es momento para coger el toro por los cuernos: ni antes por el shock del varapalo en las urnas ni ahora por la crisis que se ha desatado en el PP entre los defensores de Javier Arenas y María Dolores de Cospedal a cuenta del tropiezo del 22-M. Moreno Bonilla prefiere el confort de dirigirse a los informadores en actos en los que se parapeta en un atril y evitar así las cuestiones incómodas. En el PP viven en la era del plasma. Eso de dar explicaciones no va con ellos. Todos siguen la doctrina de Rajoy de enterrar la cabeza en la tierra para ver si los problemas se resuelven solos. Quizá los periodistas les deberían afear más a menudo el desprecio que practican a las reglas del juego democrático. Es tiempo de respuestas. No de silencio.

Lapidario pepero de Semana Santa

Los pésimos resultados en las elecciones andaluzas han provocado una enorme conmoción en el seno del Partido Popular. Se han producido críticas internas al inmovilismo de Mariano Rajoy, se ha empezado a cuestionar a dirigentes y portavoces (desde Cospedal a Floriano pasando por Rafael Hernando y Pablo Casado) y se ha culpado de todo a errores de comunicación (es imposible una buena comunicación con una mala política). Los nervios han aflorado y se están cruzando puñales dialécticos en la arena pública. Aquí os dejo un breve lapidario de los últimos días de Semana Santa:

Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid: “El PP no está en su mejor momento ni mucho menos“.

Carmen Riolobos, portavoz del PP en Castilla-La Mancha: “Esos perdedores se están dedicando a desestabilizar al partido, a su presidente y a su secretaria general filtrando a la prensa supuestas decisiones que sólo existen en sus cabezas“.

Agustín Conde, viceportavoz del PP en el Congreso: “Si [Mariano Rajoy] quiere seguir siendo presidente del Gobierno, más le vale tener a María Dolores de Cospedal como secretaria general.

María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP: “No me siento cuestionada, había que ser portavoz en los momentos más difíciles que ha vivido este partido y francamente, la que lo ha hecho he sido yo”.

Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia: “Que se expliquen bien las decisiones del PP porque si los ciudadanos no las comprenden, tenemos un problema“.

El dedazo de Rajoy en clave de humor

Dedazo 1 - Miki&DuarteDedazo 2 - Gallego & ReyDedazo 3 - RicardoDedazo 4 - Idígoras y PachiDedazo 5 - Carlos Méndez

Viñetas de Miki & Duarte en el Grupo Joly; Gallego & Rey, Ricardo e Idígoras y Pachi en El Mundo; y Carlos Méndez en El Correo de Andalucía que explican mordazmente el dedazo de Mariano Rajoy para la designación del futuro candidato del PP en Andalucía, que a la sazón será Juan Manuel Moreno Bonilla. Una decisión que pone de manifiesto los deficientes mecanismos de democracia interna en este partido, donde la militancia parece que no cuenta, que sólo forma parte del decorado, y que ha dejado una nómina de vencedores y vencidos. Entre los primeros, Soraya Sáenz de Santamaría, el redivivo Javier Arenas (que tiene siete vidas aunque, como decía la canción de Antonio Flores, casi todas ya las ha quemado) y el propio señalado por el “dedo divino” en palabras de Esperanza Aguirre. Entre los derrotados y desautorizados, María Dolores de Cospedal, Juan Ignacio Zoido y el públicamente humillado José Luis Sanz. El sainete del nuevo liderazgo pepero andaluz ha concluido en tragedia griega.