Filibusterismo

No todos los partidos son iguales y en materia de financiación de sus actividades, tampoco. Si la comisión de investigación que ha impuesto el PP en el Senado con su mayoría absoluta era ya un desvarío, el listado aprobado de comparecientes, sin ningún representante pepero pese a los infinidad de casos de presunta corrupción que los acorrala, la hace doblemente infumable. Esta comisión no es más que una pataleta del partido que sustenta al Gobierno por la que investiga sus dopajes electorales y sus sobresueldos en el Congreso de los Diputados. La respuesta del PP es falaz y mezquina. Ninguna de las restantes formaciones políticas tiene ni de lejos el historial de asuntos turbios en los juzgados. Sólo pretenden hacer ruido y desviar la atención con esta pantalla para tapar sus vergüenzas. Se creerán que con estas maniobras arteras engañarán a los ciudadanos y lo que demuestran es una burla a la inteligencia colectiva. Define el diccionario de la Real Academia esta acción propia de piratas como filibusterismo o obstruccionismo parlamentario. Lo clava.

Foto.El Confidencial. El ex tesorero del PP Luis Bárcenas, esta semana durante su comparecencia en el Congreso.

Anuncios

No se quieren enterar

El Gobierno de Mariano Rajoy se ha salido con la suya. El ministro de Economía, Luis de Guindos, no dará explicaciones en el Pleno del Congreso de los Diputados sobre el nombramiento frustrado de José Manuel Soria para un cargazo bien remunerado en el Banco Mundial. Como mucho y perdonándonos la vida, a tenor del tono empleado por la vicepresidenta, informará haciéndonos un favor en su comisión parlamentaria. Sostiene Soraya Sáenz de Santamaría que el Gobierno no tiene que rendir cuentas al estar en funciones y al no haberle otorgado su confianza la Cámara actual. El argumento utilizado tiene trampa. Esa vía de escape valdría quizá para decisiones pertenecientes a otra legislatura. Ya veremos que falla el Tribunal Constitucional tras el conflicto planteado por el Congreso en la breve legislatura anterior tras las reiteradas espantadas del Ejecutivo. Pero el dedazo de Rajoy a Soria se ha producido en la vigente legislatura. ¿O es que este Gobierno por estar en funciones puede hacer y deshacer a su antojo sin control alguno del Legislativo? ¿Este escándalo trufado de mentiras difundidas hasta el propio presidente no merece un debate parlamentario? Piensan en el PP que siguen con su cómoda mayoría absoluta y tiran de soberbia y prepotencia para no dar la cara en la casa de la representación del pueblo español por sus graves errores y sus desmanes en la gestión. No se quieren enterar de que esto ha cambiado.

Las tres negaciones de Albert Rivera

Muchas son las promesas que el líder de Ciudadanos se ha dejado en el camino en apenas seis meses. Unos llamativos bandazos por la contundencia de sus posiciones iniciales. En este periodo de aterrizaje en la realpolitik la formación naranja ha ido arrojando demasiada utopía por la borda.

 

1. Del no rotundo a un gobierno con Mariano Rajoy…

…a una abstención en segunda votación (a partir del 2:17) y quién sabe si algo más.

 

2. Ha pasado de defender que el presidente del Congreso sea de color distinto al Gobierno (a partir del 1:15)…

…a apoyar a Ana Pastor como presidenta de la Cámara baja.

Tuit de apoyo a Ana Pastor

 

3. Ha olvidado el no queremos sillones (a partir del 1.15 del vídeo 2 o del 2:56 del siguiente), sólo los que nos correspondan por los votos conseguidos…

…a conseguir la Vicepresidencia Primera del Congreso por delante de partidos con más del doble de escaños que ellos. A este nuevo escenario lo llaman saber negociar.

Tuit Abert Rivera apoyos Mesa

Puro teatro

“Teatro, la vida es puro teatro”. A esta canción de La Lupe me recordó la puesta de largo de Podemos y aledaños en la constitución del Congreso de los Diputados. “Igual que en un escenario, finges tu dolor barato”. Todo estaba perfectamente guionizado. Desde la llegada a la carrera de San Jerónimo, ya sea en grupo en bicicletas, como en ‘Verano azul’, ya sea con banda de música al son de la marcha mora, hasta el final con lágrimas de Pablo Iglesias y su abrazo sin fin con Juan Carlos Monedero, el ángel caído (“tu drama no es necesario, ya conozco ese teatro”), pasando por la presencia del bebé de Carolina Bescansa, de mano en mano por canguros ocasionales con poca maña, la gesticulación estridente o las promesas del cargo con una retahíla de proclamas tampoco tan novedosas (Sánchez Gordillo o representantes de la izquierda abertzale ya lo habían hecho años ha). Se seguía la escaleta de un programa, nada se había dejado al azar, todos y cada uno de los guiños estaba organizado. Los recién llegados son maestros en el arte de propaganda, expertos manejadores de “los códigos de vistosidad de la telecracia“, como escribe hoy Jorge Bustos. “Falsedad bien ensayada, estudiado simulacroPerdona que no te crea. Lo tuyo es puro teatro”.

Exceso de celo

En el Congreso de los Diputados han extremado tanto los controles de acceso a los invitados que se han pasado de rosca. Tras la original y sonora protesta de las activistas de Femen contra la reforma de la ley del aborto, para pasmo de sus señorías conservadoras (me refiero  a las del PP) y de algunos medios de comunicación, el presidente de la Cámara, Jesús Posada, ha aumentado el dispositivo de seguridad con consecuencias más que desafortunadas. Así, una invitada del PSOE a la sesión plenaria, Mar Escambre, profesora de derecho constitucional de la Universidad de Alicante, fue obligada la semana pasada a despojarse de su chaqueta, su pantalón y su blusa en el control de entrada. La dejaron en ropa interior actuando con exceso de celo para comprobar que no llevaba ninguna inscripción en su piel. Su pecado será ser feminista.

El comportamiento de los servicios de seguridad ha provocado la protesta de varios grupos de la oposición. Resulta chocante ese rigor más propio de un estado policial que de uno democrático de derecho. El protocolo de actuación se antoja excesivo, desproporcionado e insultante. Incluso vejatorio. Se han podido conculcar derechos fundamentales en la casa de la soberanía del pueblo. Menuda contradicción. Esperemos que la Mesa del Congreso dé marcha atrás y no siga por estos derroteros más que cuestionables. No se puede poner bajo sospecha a cualquier ciudadano que acuda a la Cámara baja por el mero hecho de ser un invitado por un grupo de la oposición. El nerviosismo está llevando al PP a querer matar moscas a cañonazos. Con esta medida se han pasado de frenada. Rectificar es de sabios.

Pechos que no venden

Joana Bonet publica hoy en La Vanguardia una columna con este título. Un texto delicioso, reivindicativo, que me ha parecido imprescindible compartir a través de esta bitácora.

Pechos que no venden

No fue “un episodio capaz de producir objetivamente una perturbación grave del orden”. Así lo dictó en su auto el juez Ramiro García de Dios, ordenando la puesta en libertad de las activistas de Femen que alborotaron el Congreso con sus grafiteados pechos al aire. El juez parte de una premisa monumental: desnudar el torso “en la realidad social del tiempo actual” ya no escandaliza a nadie. Acaso podrían causar disturbio grave las palabras de las activistas, afirma, pero no tanto por su contenido sino por dar voces hasta interrumpir abruptamente la sesión. La lógica del juez parece la propia de una sociedad madura y cansada: resulta más condenable armar griterío entre las bancadas de sus señorías que plantarles un topless reivindicativo en pleno escaño.

Protestar con las tetas apuntando a la lente de la cámara no significa protestar más, pero sí conseguir un eco mediático que, a día de hoy, sigue funcionando. Quién lo hubiera dicho. La mamocracia es en nuestros días un lugar común que, como bien advierte el juez, se ha convertido ya en costumbre. Las mujeres exhiben sus tetas por motivos bien dispares: bajo el sol, para mostrar rebeldía, con deseos lúbricos o para amamantar a sus hijos. En las campañas de publicidad, en el cine, en las revistas que promueven un erotismo cool –como la resucitada Lui, dirigida por el escritor y provocador Frédéric Beigbeder, o la barcelonesa Odiseo–, las modelos posan ante fotógrafos estrella en desnudos ‘estéticos’, glamurosos o minimalistas. Eso ocurre en un dobladillo de la realidad, y por su intensidad como espectáculo predominante en el discurso público de los senos desinhibidos.

Pero, en el otro extremo, entre la masa difusa de las vidas corrientes, en las que no hay asomo de exhibicionismo ni de bronca, muchos pechos corren otra suerte: en la Comunidad de Madrid, 30.000 mujeres no han podido someterse desde hace más de medio año a una mamografía preventiva. Asuntos de contratos con clínicas privadas. Recortes. Y como resultado, una dimisión del sistema en toda regla. La Sociedad Española de Oncología ha anunciado su preocupación, y el PSOE pide abrir expediente, pero el caso es que esas 30.000 mujeres de entre 50 y 69 años –a partir de entonces te desahucian del protocolo de prevención– aguardan a su cita con la máquina. “No respires, no te muevas”. Los pechos oprimidos entre planchas de acero. Una prueba sádica, dolorosa, y aun así salvadora y reconfortante. Cierto que no es lo mismo el amor que el sexo ni el erotismo que la ginecología. Y que los pechos expectantes de una mamografía poco tienen que ver con los senos morbosamente felices de las revistas que ahora vuelven a los quioscos de la Rive Gauche ni con las tetas protestonas de Femen. En verdad son más noticiables, sí; pero no venden.

PD.– Mejorar este texto, con el que coincido ampliamente, era una tarea casi imposible.

Plantón constitucional

Los presidentes autonómicos del PP se han ido de puente. Ni siquiera han organizado un equipo de guardia para asistir a los fastos organizados en el Congreso de los Diputados con motivo del 31º cumpleaños de nuestra Constitución. Esta clamorosa ausencia contrasta con una nutrida representación socialista, con Patxi López como centro de atención de todos los focos y todas las cámaras (es la primera vez que un lehendakari asiste a esta fiesta constitucional, haciendo oídos sordos a las críticas de los nacionalistas vascos). También hicieron acto de presencia en la Carrera de San Jerónimo los presidentes José Montilla (Cataluña), Marcelino Iglesias (Aragón) y José María Barreda (Castilla- La Mancha).

¡Con la de golpes de pecho constitucionales que se dan los salvapatrias del PP! El jefe de de la oposición y del PP, Mariano Rajoy, paso de puntillas por el asunto. La procesión iría por dentro: Mariano tuvo que refugiarse en los malabares dialécticos para escaparse indemne del cerco de periodistas. Este plantón de los barones autonómicos populares recibió una retahíla de epítetos nada favorables de otros asistentes al acto. El mutis por el foro fue calificado de escándalo, chocante o sorprendente. El presidente de la Cámara Baja, José Bono, fue más benevolente y se limitó a subrayar que “estarían distraídos”. José Luis Rodríguez Zapatero derrochó cortesía y se mantuvo al margen de la polémica.

Este gesto feo e innecesario de los prebostes regionales del PP deja en evidencia a Rajoy. Compareció en el acto solo, sin su equipo de dirección ni los principales referentes de su partido en las autonomías. Una actitud pasiva, casi despectiva incluso, de los barandas peperos que desnuda el discurso utilitario, oportunista y de enfrentamiento de unos ciudadanos españoles contra otros que se intenta explotar desde los cuarteles generales de la calle Génova.