El mismo rasero, por favor

Moreno Bonilla y García Pelayo

El manoseado ‘y tú más’ es una de las causas de degradación de la actividad política a los ojos del ciudadano. Por echar al adversario sus miserias a la cara no mejora la posición propia. Erradicar este nocivo vicio debería formar parte del libro de cabecera de cualquier organización. Sin embargo, cuando aprietan las circunstancias la válvula de escape suele ser buscar el empate en lugar de dar las explicaciones pertinentes o depurar las responsabilidades sin más. Como el ‘y tú más’, resulta igual de aborrecible la doble vara de medir: exigencia feroz con el de enfrente y complacencia con los de dentro de casa. En eso, el Partido Popular tiene todos los records en el libro Guinness. Los peperos actúan como justicieros implacables cuando la sombra de la sospecha rodea a sus contrincantes, les hacen la vida imposible, los despellejan en la plaza pública a modo de modernos inquisidores. Sin importarles la verdad, la presunción de inocencia o el estado de derecho. Eso sí cuando las cañas se vuelven lanzas en clave interna, ni son tan contundentes ni tan intachables, buscan todas las excusas para escurrir el bulto.

El último ejemplo ayer: la Fiscalía pide el encausamiento de la senadora y ex alcaldesa de Jerez, María José García Pelayo, por un contrato con la trama Gürtel y el presidente de la franquicia conservadora en Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, dice que se trata de “una imputación administrativa”… y que corra el aire. Es un chiste tan malo que en lugar de risa produce sonrojo. La pregunta es: ¿Si el afectado hubiera sido de otro partido la respuesta habría destilado tanta compresión y respeto? Seguro que no. Más allá del recorrido judicial del caso, ya veremos en qué acaba, lo que habría que pedirle a Moreno Bonilla y sus cuates es coherencia y que prediquen con los hechos. Lo honesto es empezar por dar ejemplo y aplicar siempre el mismo rasero para todos. Hacer caso al mensaje evangélico y no ver sólo la paja en el ojo ajeno cuando uno tiene una viga en el propio. Quizá sea mucho pedir a un PP que cree tener credenciales de superioridad. A ver si algún día aprenden porque tienen tanto que callar.

Foto.- PP de Jerez. Moreno Bonilla y García Pelayo en un acto electoral.

Valls y las barbas del vecino

Observo con estupor la decisión del Gobierno francés de acometer un recorte de 50.000 millones hasta 2017. Y sigue una receta inspirada por la derecha que no entiende el electorado de izquierda: congelación de salarios de funcionarios y pensiones y ajustes en prestaciones sociales. Muy parecido al menú que le puso por delante la Unión Europea a José Luis Rodríguez Zapatero y que tan funestas consecuencias tuvo para la imagen del partido y el consiguiente castigo electoral. El flamante primer ministro galo. Manuel Valls, no parece temer los paralelismos con lo ocurrido en España. Aunque de origen español, no recordará el refrán de ‘cuando las barbas de tu vecino veas pelar…’. La falta de coherencia entre el programa que se presenta a las elecciones y lo que finalmente se hace desde el Gobierno produce desafección y frustración en el electorado.

Por muchas presiones que vengan desde Bruselas, tiene su coste político desatender los principios y los valores socialistas. Y es más sangrante si cabe cuando se puede comprobar que el austericidio impuesto por el neoliberalismo sólo produce el empobrecimiento de las clases medias y trabajadoras y más paro. El ejemplo de los vecinos del sur (España, Portugal, Grecia o Italia) no pueden ser más elocuentes. Me parece muy positiva la reacción de un tercio del grupo parlamentario socialista en contra del recorte modelo neoliberal y ofreciendo alternativas más propias de la izquierda. Espero que Valls recapacite y rebobine. Está a tiempo de evitar la incomprensión y el malestar de esa enorme mayoría de franceses que hace apenas dos años le dieron al Partido Socialista un enorme depósito de confianza.