Tristemente, la gestión de esta prolongada crisis económica ha derivado en una crisis institucional sin precedentes, no sólo en España. El rescate de Chipre ha añadido más gasolina al fuego del desprestigio de la Unión Europea. Las medidas adoptadas (es decir, recortes) y el reparto nada equitativo de los sacrificios han acentuado la desconfianza hacia las instituciones. Organismos no elegidos por la ciudadanía (el Eurogrupo, el Banco Central Europeo y el FMI, bien de manera concertada, la dichosa troika, o individualizada) imponen decisiones dolorosas sin ningún tipo de control democrático. Como no tienen que rendir cuentas ante nadie, actúan a sus anchas y condicionan el bienestar y las conquistas sociales conseguidas durante décadas. Son los operadores de la no política, que subordinan la democracia y la política a los intereses económicos, los mercados y la contabilidad. Si no se cambia esta ecuación, no se recuperará la confianza en la política y anteponer el interés de los ciudadanos a ninguna otra cuestión.

Viñeta.- El Roto en El País.

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La mandamás europea

marzo 28, 2013

No quedaba ninguna duda. Pero el episodio (o despropósito) de la Unión Europea con Chipre ha supuesto una nueva demostración sobre quién manda en el viejo continente. Merkel marca el paso y el resto de mandatarios aceptan sin rechistar. Se está ganando a pulso el apelativo de su ancestro alemán Otto von Bismarck: es la nueva canciller de hierro.

Viñeta.Manel F., en eldiario.es.

Alergia a la UE

marzo 21, 2013

La ciudadanía cada vez se manifiesta más desafecta de la Unión Europea por la gestión que ha realizado de esta larga y profunda crisis económica. Está tomando medidas que gravan siempre a las clases medias y trabajadoras, con recortes por doquier, penalizaciones injustificadas, subordinando todo a la dictadura del déficit público y sin impulsar ninguna política de estímulo económico. Y todo dirigido por la batuta neoliberal y autoritaria de Angela Merkel. El rescate de Chipre con imposiciones de dudosa legalidad ha sido la gota que ha colmado el vaso. No le falta razón a Forges cuando se refiere al ataque de alergia provocado por la UE, especialmente en los países del sur continental. O cambia el rumbo de sus actuaciones, o el abismo que se abrirá entre Bruselas y los ciudadanos será insalvable. Muchos años de construcción europea en positivo, que ha impulsado el desarrollo, la convergencia económica y la cohesión social, que se pueden ir al traste por los intereses políticos de la canciller y los financieros de la banca alemana. La actual UE no es ni una mala sombra de la que se alumbró en décadas de cooperación y convivencia compartida.

Volantazo a la fuerza

marzo 19, 2013

La Unión Europea se ha visto forzada a dar marcha atrás con sus propuestas de rescate de (quedaría mejor contra) Chipre. El volantazo no es voluntario, sino a la fuerza. La mala acogida de los mercados y la reacción airada de la población chipriota obligó al Eurogrupo a dar manos libres al Gobierno de esta isla mediterránea para decidir cómo hacía el ajuste. La decisión comunitaria de tocar los ahorros de los ciudadanos suponía la voladura de un principio tan necesario como el de seguridad jurídica. Si los mandatarios de Bruselas siguiendo las directrices de Merkel eran capaces de saltarse a la torera la propia legislación de la UE, hasta dónde podíamos llegar con las políticas de recortes indiscriminado. Pese a la marcha atrás, la reputación la Unión queda por los suelos. Caminamos hacia una Europa desregulada y sometida a los tirones de mercados, del poderoso gigante alemán y del FMI. El nuevo Ejecutivo de Chipre ha tirado por la calle de en medio y ha buscado una solución que parcialmente sigue el dictado del Eurogrupo: sólo libra a los ahorradores que tengan menos de 20.000 euros. El resto tendrán que hacer su aportación al rescate: entre 20.001 y 100.000 euros perderán el 6,75% y por encima de esta última cantidad al 9,99%. A ver que vota el Parlamento chipriota. Pasar por ese aro supone adentrarse en terrenos pantanosos y de alto riesgo. A partir de ahora, ¿quién se va a fiar de las instituciones europeas? Unas instituciones que han protagonizado un espectáculo bochornoso.

Al calor del ominoso rescate de Chipre, no voy a incurrir en el mismo error del Partido Popular cuando estaba en la oposición de lanzar la piedra y esconder la mano, de que España no es Grecia (ni Irlanda, ni Portugal) pero… Ni peros ni dudas. Quizá en aquellos momentos turbulentos se habría necesitado una derecha más patriota y menos interesada en su particular cálculo electoral.

Como ciudadanos nos ha de preocupar el hecho en sí mismo: cómo se ha gestado un rescate al que van a tener que contribuir los ciudadanos directamente con una parte de sus ahorros. Algo hasta ahora tabú. Les van a meter la mano en la cartera (nunca mejor traída la expresión coloquial) saltándose a la torera la legislación comunitaria. Ni siquiera se respeta a los pequeños y medianos ahorradores, los que tienen menos de 100.000 euros de depósitos, como se recoge en los tratados de la Unión. El prestigioso economista José Carlos Díez habla de “aberración económica” y, aun a riesgo de errar, hablaría también de aberración democrática y social. Máxime cuando el presidente chipriota denuncia que ha aceptado el trágala ante el chantaje del Eurogrupo de dejar caer a este pequeño país mediterráneo. Incluso los que marcan el ritmo en esta UE cada vez más alejada de la Europa de los ciudadanos, Merkel y el FMI, exigían medidas más duras.

La decisión ha caído como una bomba entre la población chipriota y su Parlamento es un hervidero al no contar el gobierno recién salido de las urnas con una mayoría suficiente para convalidar este castigo impuesto desde fuera. Chipre es un peldaño más en la escalada de la injusticia social y de la cesión de soberanía sin mecanismos democráticos de control y contrapeso en Europa. La indignación popular y la pésima acogida por los mercados apuntando a otra nueva crisis del euro han obligado a renegociar el rescate y suavizar el castigo para los pequeños y medianos ahorradores. Ni así tiene un pase.

Viñeta.Forges en El País.