Martilleo de hechos

junio 1, 2015

Ya no me sorprende el simplismo de Mariano Rajoy en el análisis político. Ni a mí ni a los a la gran mayoría de “españoles, muy españoles, mucho españoles“. Nos hemos vacunado contra los discursos fútiles del actual inquilino de la Moncloa. Dice el presidente que el desgaste vertiginoso del Partido Popular se debe “al martilleo constante de las televisiones con la corrupción“. No a los hechos en sí, tan execrables y desalentadores en democracia vengan de donde vengan, sino al ejercicio del derecho constitucional de difundir información veraz y del ciudadano a recibirla. Ese runrún pertinaz del mundo marrón del PP (me atrevo a parafrasear desvirtuando esa letra de Estopa y Rosario) lo único que ha hecho es aflorar una realidad que no han querido o no han sabido ver en la sede de la gaviota en la madrileña calle Génova. Ese repiqueteo ha socavado la confianza de su electorado, unido a la falta de una acción contundente para cortar de raíz comportamientos reprobables. Se han puesto de perfil y entre col y col, un SMS, “Luis, sé fuerte” o un despido en diferido en forma de simulación. Rajoy ha puesto el ojo siempre en el lugar equivocado: que si Matas era el modelo, que si estaba delante, detrás o al lado de Camps, que si Rita (Barberá)eres la mejor“… Que no son los medios de comunicación, lo que son tozudos son los hechos… Gürtel, Púnica, Rato, Brugal, Emarsa, Imelsa, Palma Arena, Troya… El PP de Aznar se declaró incompatible contra la corrupción. El tiempo ha desmentido esa afirmación. Las cañas se le han vuelto lanzas: no ha buscado combatir la corrupción, sino usarla como ariete contra sus adversarios políticos. Hoy recoge las tempestades de los vientos que ha sembrado y de su quietud exasperante.

Foto.- Vanity Fair.

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Anda todos los días Javier Arenas y su troupe dando lecciones a la parroquia. Muchos golpes de pecho de impostada honestidad y desmesuradas exigencias a los demás. Pero cuando las cañas se tornan lanzas, la derecha hace mutis por el foro y sus altavoces mediáticos miran a otro lado. Se ha conocido la sentencia de seis años de cárcel por corrupción para el popular Jaume Matas, ex presidente autonómico en Baleares, y ni Arenas ni sus acólitos han dicho esta boca es mío. Silencio estruendoso… y bochornoso. Y no es la primera vez. El del Olvera no ha censurado a los dos responsables de la Zona Franca de Cádiz condenados por malversación de fondos. Ni dijo ni mu cuando han vuelto a ser imputados sus compañeros de pádel (el ex tesorero del PP Luis Bárcenas, Jesús Sepúlveda o Gerardo Galeote) en la investigación del caso Gürtel, el mayor escándalo de la historia de nuestra democracia.

Si la callada por respuesta es grave, resultan más chocantes sus rocambolescas teorías judiciales según a quien incumba: en el caso del condenado alcalde de Alhaurín el Grande, mantenido en el cargo contra viento y marea, apeló a la presunción de inocencia hasta que la sentencia fuera firme. En cambio, ante el más mínimo indicio llueven las peticiones de dimisiones para sus rivales. La doble vara de medir: para los míos condescendencia y manga ancha, para los adversarios las exigencias más desorbitadas y dimisiones al canto. Decía hace unas fechas, al calor de la campaña electoral de las autonómicas andaluzas, que en el caso de los expedientes de regulación fraudulentos la responsabilidad llega a la antesala de dos presidentes socialistas. (Se le olvidó lo de presunta). En la sentencia condenatoria de Matas, la corrupción ha llegado más lejos: hasta el despacho del presidente e incluso el Consejo de Ministros (el político balear ocupó la cartera de Medio Ambiente con Aznar). Matas era el modelo a seguir para Rajoy. Mejor que no.

Con estos antecedentes, el pepero andaluz no anda sobrado de autoridad moral ni de legitimidad para instruir a los contrarios. Este varapalo judicial le debería servir de cura de humildad… Quizá sea como pedir peras al olmo. Un imposible.

PD.– Lo de Guerrero, el único responsable de los desmanes en los ERE, y su chófer es nauseabundo. Me avergüenzo de que gente de esta calaña se hayan servido de su posición para su propio beneficio. Lo único que quiero es que paguen cuanto antes por el daño causado y las barbaridades cometidas.

Ejemplarizantes y implacables justicieros con sus adversarios, comprensivos y condescendientes con los suyos en apuros. Aplican el doble rasero sin escrúpulos. Agreden, zarandean, aniquilan socialmente a los demás. Protegen, miman y dan cobertura política y jurídica  a los propios, con Federico Trillo en el papel estelar de recogedor de basuras y miserias humanas, de muñidor de estrategias de enredo y cortapisas para que la justicia desarrolle su labor. Así actúa el Partido Popular y sus voceros del el TDT Party y de la fiel infantería, que diría José María Izquierdo.

Andan estos días sentados en el banquillo de los acusados los ex presidentes Francisco Camps y Jaume Matas y acaba de ser CONDENADO por cohecho (exigir un soborno a un empresario) el alcalde de Alhaurín el Grande, Juan Martín Serón. Con esta enorme mancha en la camisa de la decencia y la honestidad, anda Javier Arenas y sus cuates peperos dando lecciones de ética a la parroquia. Y lo hacen sin pudor, como si la cosa no fuera con ellos. Estos barandas de la derecha tienen la ventaja de pasar por el confesionario para purgar sus mentiras, sus calumnias y su maldad, y después de varias oraciones de penitencia, borrón y cuenta nueva aunque sin propósito de enmienda. No tienen recato en destrozar a sus rivales, les da igual la verdad, sólo les interesa su objetivo electoral en un ejercicio de maquiavelismo donde prevalece el fin sin reparar en los (perversos) medios.

Arenas, ese indiscutible guardián de las esencias (es ironía, claro), tiene hoy una oportunidad de oro para demostrar su catadura moral. Ya se ha dictado condena a Martín Serón, un regidor defendido con uñas y dientes por el mandamás pepero, que se ha presentado dos veces a las elecciones municipales (2007 y 2011) con la sombra de la corrupción y los exagerados parabienes de su jefe. Ya no valen excusas, el poder judicial ha hablado y es la hora de las responsabilidades políticas. Este alcalde se podrá seguir defendiendo en instancias jurisdiccionales superiores, pero desde el punto de vista político no puede seguir ni un minuto más en el puesto. Ya pesa sobre sus espaldas un fallo judicial con un delito tan denigrante para un responsable público como el cohecho. Y Arenas, menos predicar y más dar trigo, ha de exigir la dimisión de su correligionario. Estamos cansados de su doble moral. Para exigir a los demás, primero hay que dar ejemplo.

El director general de RTVA, Pablo Carrasco, ha ofrecido en el Parlamento de Andalucía datos sobre la cobertura dispensada por Canal Sur TV a las presuntas irregularidades en la tramitación de algunos expedientes de regulación de empleo en Andalucía. Desde que afloró el caso a la luz pública hace ya 44 días, salvo en seis, la televisión pública ha informado a diario sobre este asunto de actualidad. En concreto:

  • El Noticias 1 lo incluyó en 38 ediciones y el Noticias 2, en 30.
  • El tiempo aproximado y acumulado empleado en informaciones en esos dos informativos asciende a 2 horas y 11 minutos.
  • Se han emitido 61 piezas informativas y en 32 ocasiones se ha recurrido a las colas, totales sueltos o a las colas más totales.
  • Se ha abordado este caso también en el noticiario Buenos Días, la tertulia política Meridiano y en el programa Parlamento.
  • Javier Arenas es el dirigente que más ha aparecido en la pantalla, con 30 declaraciones, frente a sólo 17 del presidente Griñán.

Y con estos datos, cerrados a fecha 17 de marzo, el Partido Popular se permite el lujo de hablar de oscurantismo de la cadena o llamar al director general comisario político. Si repasamos lo que hacen otras televisiones públicas, ya sean autonómicas o municipales, dependientes de instituciones gobernadas por los populares en este tipo de situaciones, constataríamos palmariamente su doble moral. O sería mejor decir, sin rodeos, su inmoralidad. Unos ejemplos:

¿Qué opina el PP de que el mayor escándalo de la democracia, que es el caso Gürtel, con un presidente como Camps que se va a sentar en el banquillo, no haya merecido ni una sola información en Canal  9? ¿O en Telemadrid?

¿Qué opinaría el PP, hasta donde elevaría su justiciero grito, si un equipo de Canal Sur se desplazara a Valencia, Madrid o Castilla-León para cubrir el caso Gürtel como ha hecho Telemadrid destacando un equipo en Andalucía para los ERE?

¿Qué opina el PP de que Onda Azul, TV municipal de Málaga, no haya informado nada del caso del concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de la capital por sus trapicheos en la licitación de una piscina o por haber pagado cinco veces menos por la licencia de obras de su vivienda?

¿Qué opina el PP sobre que TG7, televisión municipal de Granada, no se haya hecho eco en ningún momento del pucherazo electoral en Lanjarón protagonizado, entre otros, por una diputada popular en la Cámara autonómica?

¿Qué opina de que Onda Cádiz, tan solícita para dar cualquier asunto con objeto de atacar a los demás, no haya informado sobre que otra diputada y ex alcaldesa de Jerez esté siendo investigada por la Fiscalía Anticorrupción por el caso Gürtel? ¿Qué ha difundido sobre el caso Matas/caso Palma Arena? Si se tratara de Matsa, trocando sólo dos letras cambian las tornas, habría emitido monográficos plagados de insidias.

Son sólo unas muestras de su doble moral. O mejor, de su inmoralidad. Son implacables con los adversarios y condescendientes con los propios, permisivos hasta enterrar la ética y la decencia. ¿Qué se esconde detrás de la crítica a Canal Sur TV? Además de hipocresía y cinismo, una estrategia de presión, de coacción a los profesionales de la RTVA para condicionar las escaletas de los informativos. Confío en que los periodistas, por su profesionalidad contrastada, no se rendirán ante las furibundas e injustas embestidas del PP.

No es nuevo que la derecha no deje trabajar a los periodistas de Canal Sur, que han dado sobradas muestras de independencia y buen hacer, ni respete el papel que tienen los medios, especialmente los públicos, en una sociedad democrática. Su modelo periodístico es el de la ley Fraga, el del control de lo que tiene que salir en los informativos de radio y televisión y en los periódicos.

Foto: El País. Javier Arenas y Francisco Camps.

Esperando a Gurtel

abril 5, 2010

Inusitada expectación en los ambientes políticos y periodísticos con el levantamiento del secreto de la práctica totalidad del sumario del caso Gurtel, el mayor caso de corrupción de la democracia española. Unos 50.000 folios que pueden mostrar a la opinión pública las profundidades de una red mafiosa que hizo negocios, pingües negocios, con el dinero de nosotros los contribuyentes. Un fallo técnico ha obligado a retrasar otras 24 horas más, hasta mañana, la decisión del tribunal de abrir el grueso reservado de la investigación. De lo avanzado por los medios de comunicación se pueden extraer las siguientes conclusiones previas:

  • El caso Gurtel afecta a la estructura nacional del PP, con la imputación del ex tesorero y senador Luis Bárcenas, y a cuatro autonomías gobernadas por los populares: Madrid, Valencia, Galicia y Castilla y León.
  • Una quincena de dirigentes del PP (diputados, alcaldes y cuadros orgánicos) implicados de diferente manera. Unos aparecen ya como imputados por el magistrado y sobre otros, como el presidente de Valencia, Francisco Camps, y otros cargos de su comunidad, penden sospechas aún por resolver por parte del Supremo.
  • El sumario documenta cuentas anómalas o cajas B del PP en Valencia, Madrid o Galicia, lo que permite deducir al instructor la posible existencia de financiación ilegal.
  • Los integrantes de la trama pudieron cometer un fraude a la Hacienda pública por valor superior a los 45 millones de euros.
  • Indicios de blanqueo de dinero por parte del ex tesorero.
  • La trama se acercaba a las administraciones gobernadas por el PP para conseguir contratos públicos y pelotazos urbanísticos.

Si a todo esto, que pone los pelos como escarpias, se suma el escándalo de Jaume Matas, ex presidente balear, o el también enriquecimiento espectacular del presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, quien atesora un prolijo expediente con la justicia, es de entender el estado de nerviosismo que reina en la sede nacional del PP. ¿Cuándo darán la cara y pedirán disculpas a la ciudadanía española? La bola de nieve que baja por la madrileña calle Génova cada vez es más gorda.

Ilustración.- Los Calvitos.

De Matas al matadero

abril 1, 2010

La corrupción que está desempolvando la justicia en Baleares alrededor de la gestión del Partido Popular y, en concreto, de Jaume Matas, ex presidente autonómico durante ocho años y ex ministro de Aznar, da para escribir varios tomos de la enciclopedia británica. Es todo un despropósito y un atentado a los asuntos de dominio público. Cada vez que se tira del ovillo se deja al descubierto una realidad turbia, con maniobras ilícitas y oscuros tejemanejes para la mayor gloria de las cuentas privadas de Matas. Sobre él pesan doce cargos de delitos de corrupción y una fianza de tres millones de euros. El auto de juez de instrucción es demoledor y se extrae como principal conclusión que el ex dirigente popular se ha venido a reír del poder judicial y, por ende, de todos los españoles.

La propaganda del PP no ha parado de repetir las supuestas excelencias del modelo del ex capo popular de las islas y se le ponía como ejemplo en las comunidades gobernadas por el PSOE. Después de Matas le tocó el turno de loas y flores desmedidas al presidente valenciano, Francisco Camps, hasta que el caso Gurtel le salpicó los trajes con manchas indelebles y sombras de ausencia de ética. Ahora el epicentro autonómico del PP se ha trasladado a Galicia.

Poco tino tienen los ojeadores del PP porque también decían que Juan Carlos Juárez (La Línea) o Juan Enciso (El Ejido) eran los mejores alcaldes de la democracia y, años después, ambos están pagando en los tribunales los desmanes de una gestión arbitraria y megalómana. Uno de los principales altavoces de esta mercadería de almoneda no es otro que Javier Arenas, un político siempre dado a la exageración y la hipérbole. Las hemerotecas rebosan de las declaraciones grandilocuentes a la par que huecas de un Arenas que no tiene empacho en adobar la realidad para intentar camuflar el hedor que desprende.

A los servicios jurídicos del PP se le acumulan los casos de corrupción. Las aguas fecales rodean a Mariano Rajoy y éste como siempre, mudo, pusilánime, escondido en la madriguera, esperando a que escampe. Se amontona demasiada basura en los aledaños de la sede nacional en la madrileña calle Génova. Va siendo hora que actúen con diligencia los servicios de limpieza y desinfección democráticas. Si no responden con diligencia, de Matas acabarán en el matadero electoral. Tanta podredumbre está resultando demasiado indigesta para la sociedad española, incluso para el electorado de la derecha.

PD.- Leo una noticia en El País y me quedo atónito. Desde el año 2007, Rajoy le pasa una pensión de 5.000 euros a Matas por haber dejado su escaño y pese a tener plaza como funcionario en su comunidad autónoma, a la que no se ha reincorporado, y haber estado trabajando para una firma hotelera y una asesoría jurídica. Y la pregunta viene a pelo: ¿de dónde saca el PP tanto dinero para poder mantener a cargos prejubilados?

Foto.- Matas, primero por la izquierda, en un acto con Rajoy.

Jaque Matas

marzo 28, 2010

A cualquiera le choca que un cargo político pueda adquirir un palacete tasado en cinco millones de euros, salvo que le haya tocado un bote del Euromillón o haya recibido la herencia de una tía multimillonaria de Nueva Zelanda. O se haya obtenido por otras vías menos edificantes y perseguibles por la Justicia. Jaume Matas, ex presidente balear y ex ministro de la etapa de Aznar, llevaba un tren de vida incompatible con sus ingresos oficiales. Es un hombre de refinados gustos y desmedida ostentación que se encaprichó de un inmueble medieval en el centro de Mallorca sin, a priori, disponer de medios reconocidos para una operación inmobiliaria de tanta enjundia.

Meses más tarde, cuando perdió el sillón presidencial, este hidalgo infanzón se hizo pasar por pobre y su partido, el PP, le puso un sueldo módico de 3.475 euros al mes para el sustento de su rico paladar y sus costumbres sultánicas. Eran los tiempos en que su esposa compraba joyas por valor de 66.000 euros y en los que estaba amueblando su modesta choza céntrica e histórica con detalles de lujo asiático como la compra de televisores de 12.000 euros o escobillas del váter de 350 euros (las de los chinos de un euro tienen la misma utilidad). Era el dirigente popular tan pijo que tenía cuerpo de servicio con cofia.

La investigación de la corrupción durante su mandato en las Islas, especialmente el denominado caso Palma Arena, explica el origen de la fortuna que manejaba Matas. El sumario judicial habla de tráfico de influencias, sobornos para otorgar contratos públicos, cobro de comisiones, evasión de impuestos y pago con dinero negro (el prócer pepero y su esposa sólo sacaron de sus cuentas bancarias 450 euros en cinco años y no porque siempre usaran visa, manejaban billetes de 500 euros con descaro).

Por si no fuera bastante, en su etapa de capo del PP balear esta organización política manejaba una caja B para financiar los suntuosos gastos electorales. Detrás de la fachada del principal partido de la oposición en España comienzan a surgir demasiada clandestinidad en el manejo del dinero: ya surgieron con Gurtel y ahora con Palma Arena los indicios más que contrastados de financiación irregular, un caso que llega hasta la propia sede nacional con el ex tesorero y senador Luis Bárcenas imputado por movimientos turbios de capitales.

En el entorno de Mariano Rajoy siguen sin tomar decisiones mientras le crecen los enanos. La dirección nacional del PP se resiste a dictar medidas disciplinarias contra Matas y las evidencias saltan a la vista. Más allá de las cuestiones penales, que corresponden al ámbito judicial, las responsabilidades políticas en este caso demandan una respuesta inaplazable. Aunque Rajoy no la quiera oler, esta ensaimada de Matas huele a podrido.