Miedos en el PP

¿Quiénes son los estrategas del Partido Popular en Andalucía? ¿Quiénes son los responsables de la elaboración de sus mensajes para los medios de comunicación? Hoy se descuelga su portavoz en el Parlamento con un titular que evidencia una gran debilidad. Dice Carmen Crespo que su partido no descarta un adelanto electoral en esta comunidad porque Susana Díaz “funciona a golpe de encuestas”. No sé de dónde saca semejante hipótesis, que además de descabellada e incierta, encierra el temor a que su pronóstico se haga realidad. Reconoce entre líneas que los sondeos reconocen y valoran el trabajo de la presidenta de la Junta y líder socialista. O dicho de otro modo, que los trabajos sociológicos que manejan en la sede pepera le dan un buen resultado al PSOE y otro batacazo a Moreno Bonilla. Desde una óptica freudiana, con esta noticia están implorando que no haya elecciones autonómicas anticipadas porque la debacle del PP sería morrocotuda. Nos enseñan los manuales (y la praxis) que la comunicación política ha de minimizar las debilidades y amenazas y optimizar las fortalezas y oportunidades. Pues Carmen Crespo ha puesto con estas declaraciones el dedo en la llaga de su fragilidad electoral. Le ha traicionado el subconsciente. En el PP hay mucho miedo a las urnas en Andalucía.

Foto.- El País. Moreno Bonilla y Crespo.

Balance del ébola

Una vez que Teresa Romero ha superado el ébola, es el momento de hacer un primer balance de la gestión de esta crisis sanitaria:

1. Ante todo, satisfacción por la recuperación de la auxiliar de enfermería. Era lo más importante y lo ha conseguido.

2. Reconocimiento al equipo sanitario del Hospital Carlos III de Madrid que ha hecho posible la curación de la afectada. Queda demostrado que la sanidad pública y sus profesionales son una garantía pese a los intentos del PP, especialmente en Madrid, por destrozar con recortes y privatizaciones este patrimonio de todos.

3. Tarjeta roja para la ministra de Sanidad, Ana Mato, y para el consejero madrileño del ramo, Javier Rodríguez. A la primera por su manifiesta incompetencia hasta el punto de que el propio Rajoy le retiró la confianza nombrando un comité presidido por Soraya Sáenz de Santamaría. Al segundo por sus ultrajantes declaraciones contra la enferma, una verborrea ignominiosa que ha provocado un profundo y generalizado malestar. Toca depurar responsabilidades, uno por acción dialéctica y otra por omisión de su deber. ¿Pueden seguir un día más en sus puestos?

4. La respuesta de la Administración central y de la Comunidad de Madrid dejó mucho que desear al principio. Tras el desmadre inicial, mejoró la coordinación y se actuó con la diligencia que requería esta emergencia sanitaria. Los errores en el arranque dispararon los temores ciudadanos ante la enfermedad.

5. Suspenso al Gobierno de la nación por la ausencia de comunicación con la Junta de Andalucía por el uso de las bases de Rota y Morón como tránsito en la campaña de Estados Unidos en los países africanos afectados por el ébola. El ministro de Defensa tardó una semana en contactar con la presidenta de la Junta para informar de esta circunstancia y la delegada del Gobierno en esta comunidad informó por whatsapp, un cauce impropio y muy poco institucional, al sexto día de que los protocolos a aplicar eran los de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta situación anómala, por suerte, se ha rectificado y desde Madrid se ofrecen garantías de información al Ejecutivo andaluz, que es el competente en materia sanitaria. Lo importante es trasladar seguridad y tranquilidad a los ciudadanos que viven en la zonas colindantes a las bases.

Díaz, Bruselas y los desvaríos del PP

Al Partido Popular se le ha indigestado la visita de la presidenta de la Junta de Andalucía a Bruselas. Resulta chocante que a la oposición le moleste que Susana Díaz defienda los intereses de esta tierra ante las autoridades comunitarias. El PP, si fuera una formación comprometida con esta comunidad, tendría que estar de acuerdo con un mejor reparto de los fondos europeos, del cheque de la Política Agraria Común o del plan por el empleo juvenil, con la priorización de la conexión ferroviaria del puerto de Algeciras, el primero de España y el cuarto de Europa, y con la puesta en marcha sin más dilaciones del acuerdo pesquero con Marruecos. Sin embargo, han salido en tropel a cuestionar las gestiones de la presidenta andaluza ante el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el comisario de Política Territorial, Johannes Hahn.

Hacen política con letra muy minúscula. Están tan desquiciados y tienen tan poca altura de miras que se emberrenchinan por el resultado de la visita de Díaz a la capital comunitaria. Sólo saben hacr oposición destructiva, de tierra quemada, de hacer ruido para tapar sus carencias y su desconcierto interno. Una actitud demencial que los aleja cada vez más de los ciudadanos. Sería más edificante que se pusieran del lado de los andaluces y de la Junta para buscar una salida a la crisis y en la lucha contra el desempleo. Lamentablemente, prefieren la marrullería y inventarse excusas para hacer dejación de responsabilidades.

Se puede calificar de muy cínico que el secretario general del PP andaluz, José Luis Sanz, asegure que la presidenta tendría que haber demandado un plan de empleo para Andalucía a la UE, cuando el Gobierno central reduce la aportación a la comunidad autónoma del fondo europeo para promoción de empleo juvenil para dedicarlo a la reforma educativa y, lo que es más grave, cuando Rajoy niega de manera sistemática de un plan extraordinario de empleo, como sí ha hecho con otras autonomía.

También se ha sumado a la fiesta del despropósito la delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo, empecinada en ejercer como portavoz del PP ante el desorden y el desconcierto que existe en las filas de su partido. Crespo ha pretendido generar confusión y lo que ha demostrado es un profundo desconocimiento de lo abordado por la presidenta andaluz en Bruselas y de las decisiones de su propio Ejecutivo. Parece que está tocando de oído, sin conocer ni la letra ni la música ni la partitura.

El tridente del desvarío lo ha completado la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez. Sorprenden las palabras de regidora reprochando a Díaz que acudiera a Europa a plantear la prioridad de la línea férrea Algeciras-Bobadilla. Y es un asunto capital para el Campo de Gibraltar, para Andalucía y para España. Se ha de entender que para el PP no lo es tanto. No hace falta que nos lo juren porque los Presupuestos Generales del Estado de la era Rajoy apuestan por el desarrollo de la línea que recorre el litoral mediterráneo y han olvidado la conexión del puerto de Algeciras.

Foto.– Durao Barroso y Susana Díaz.

Viejos y malos modos

Dice el refrán que la cabra siempre tira al monte. A las primeras de cambio, esta derecha triunfante subida en su ola azul ha vuelto a las andadas de las actitudes despóticas de la era Aznar. Mal comienzo para una legislatura con temas tan urgentes para acometer desde el consenso y la cooperación entre administraciones. La toma de posesión de la nueva delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo, fue un ejemplo del sectarismo y de la falta de respeto a las instituciones autonómicas que recordó a otros infaustos tiempos. Desde el Gobierno de España se respondió a la mano tendida y a la oferta de colaboración lanzada por el presidente andaluz, Pepe Griñán, con un desplante injustificado e injustificable. Se presentó la flamante vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, con una delegación de la representación de Mariano Rajoy en el acto, una triquiñuela para desplazar y agraviar al jefe del Ejecutivo regional.

La maquinaria de la intolerancia del Partido Popular rebuscó una fórmula legal para agredir al presidente de los andaluces y las andaluzas, que demostró altura de miras al acudir a un acto para mejor gloria de sus adversarios políticos. ¿No cabían sendas intervenciones de Santamaría y Griñán en sintonía con el llamamiento que Rajoy ha hecho al PSOE para abordar ahora juntos (antes no) la lucha contra la crisis? No, optaron por el ninguneo. La cortesía política no parece estar en el manual de urbanidad del PP, o quizá están embriagados de tanto éxito que los mueve el fanatismo.

Estas argucias mezquinas tienen la firma de un político de antes y de ahora, Javier Arenas, instigador de la estrategia de confrontación con Andalucía durante los ocho años negros de Aznar para con esta tierra. No se trata de un desplante a un dirigente socialista, sino al primer representante del Estado en Andalucía y de los ocho millones y medio de ciudadanos de esta comunidad. Estando Arenas por medio y con la ansiedad de afrontar su cuarta tentativa a la Junta mucho me temo que no será la última. Han vuelto los viejos y malos modos de antaño.

Foto.- El Mundo.