“La mejor”

Otro patinazo del agorero Mariano Rajoy. A quien bendice le llega el mal fario o lo cogen metiendo la mano donde no debe. Lo hizo con Jaume Matas, Francisco Camps, Carlos Fabra, Alfonso Rus o incluso Luis Bárcenas… y ya saben dónde están. Ahora le ha tocado el turno a Rita Barberá. El Tribunal Supremo ha abierto causa contra la ex alcaldesa de Valencia por presunto blanqueo de dinero por parte del PP, en una trama en la que ya está siendo investigado todo su equipo en su etapa de regidora. Respetando la presunción de inocencia, queda por ver si la palabra de Rajoy vale, cumple el pacto de regeneración democrática firmado con Ciudadanos para su investidura y le pide a su amiga Rita, “la mejor”, el acta de senadora. Ésa será la prueba del nueve para saber si el PP tiene voluntad real de combatir los presuntos casos de corrupción.

El mal ojo clínico de Rajoy

No parece muy afortunado Mariano Rajoy en la demostración de sus afectos ni de sus apoyos políticos. Donde ha puesto el ojo ha brotado un caso de corrupción. Como cazatalentos no tiene ningún futuro, su ojo clínico bizquea más de la cuenta. Las malditas hemerotecas dejan al presidente en funciones en un lugar más que comprometido:

“Alfonso, te quiero, coño”

No ha podido ser más explícito Rajoy en su cariño político y personal a Alfonso Rus, cabecilla de la Operación Taula, una red de cobro de presunto comisiones para lucro personal y para pagar campañas del PP.

“Creo en ti, Paco”

Apoyo cerrado e incondicional del ex presidente valenciano Francisco Camps, bajo cuyo mandato la red Gürtel cometió sangrantes fechorías en la comunidad.

“Quiero un gobierno como el de Matas”

El político gallego ponía como su modelo a Jaume Matas, ex presidente balear, condenado por corrupción y con varias causas pendientes en los tribunales.

“Un ciudadano y un político ejemplar”

El tiempo le ha venido a quitar la razón. Carlos Fabra, ex presidente del PP de Castellón y de la Diputación, está condenado por fraude fiscal. Sobre el factótum de los peperos castellonenses pesa una condenada de cuatro años de prisión.

“Nadie podrá probar que no son inocentes”

Defensa firme del Luis Bárcenas y también de Gerardo Galeote. Años después reconoció que se equivocó con el ex tesorero. Pero antes dejó constancia de su amistad con un lapidario SMS: “Luis, sé fuerte”.

Nadie del PP conoce ya a Carlos Fabra

Carlos Fabra ya está en prisión. Once años después de comenzar el proceso judicial, el todopoderoso dirigente del PP de Castellón ha pasado su primera noche en la cárcel de Aranjuez. No es que la justicia haya sido lenta, que lo es, sino que el político de las gafas negras e impulsor del aeropuerto sin aviones hizo todas las maniobras posibles para dilatar el final. La justicia es parsimoniosa pero implacable. Hoy en el PP todos miran a otro lado o dicen que la justicia no hace distingos, que es igual para todos. Hace unos años, cuando el tufo de los tejemanejes de Fabra ya era evidente, todos se deshacían en elogios en la derecha hacia su correligionario de la gaviota. Mariano Rajoy, Eduardo Zaplana, Javier Arenas (que lo consideraba víctima de los ‘malvados’ socialistas), Alberto Fabra, María Dolores de Cospedal y otros muchos. La Cadena Ser ha hecho un magnífico trabajo de documentación y nos ha refrescado la memoria con los piropos de tiempo atrás hacia el encarcelado (cliquea). Alguno se ruborizará al escuchar sus posiciones del pasado. Los archivos y las hemerotecas son templos de la contradicción.

Fabra juega de nuevo a la lotería

Carlos Fabra espera que le toque de nuevo la lotería. Este español ha tenido la fortuna de tener el décimo premiado en seis ocasiones. Una suerte difícil de creer hasta en el mejor de los sueños. Pues el ex presidente de la Diputación y líder durante décadas del PP de Castellón confía en que le sonría de nuevo el azar. Ha pedido el indulto a fin de evitar el ingreso inminente en prisión para cumplir una condena de cuatro años por delitos contra la Hacienda Pública. El Ministerio de Justicia, que dirige Alberto Ruiz Gallardón, ha comenzado los trámites preceptivos. Es de esperar que no prospere esta medida de gracia. Lo contrario sería un escándalo. De momento, esta maniobra le puede servir a Fabra para retrasar su entrada en la cárcel. El inventor de los aeropuertos sin aviones conoce todo tipo de trucos y añagazas.

Cuando Fabra era un “ciudadano ejemplar”

Mucho ha tardado la instrucción de la causa abierta contra el todopoderoso Carlos Fabra, tanto (nada menos que diez años) que ha sido una circunstancia que ha llevado al tribunal a rebajar su condena. Al final, al promotor del aeropuerto sin aviones y ex presidente de la Diputación de Castellón le han caído cuatro años por delito fiscal. Ya no hay nadie en el PP que lo defienda. El silencio en las filas peperas es estruendoso. Ha dejado de ser un “ciudadano ejemplar”, como lo definía Rajoy, y ha pasado a ser considerado un apestado. Los tiempos de vino y rosas se han terminado. En el PP se resistían a aceptar la evidencia, ahora se aferran a la amnesia. Ni siquiera les parecía raro que a Fabra le hubiera tocado hasta SEIS veces la lotería. Desde luego, en los juzgados se le ha acabado la suerte.

Deshaciendo errores

La plantilla de Canal 9 está deshaciendo los muchos errores cometidos durante demasiados años por el sometimiento de la cadena a las consignas y a la propaganda del Partido Popular. La rebelión interna tras el anuncio de cierre por parte del presidente Fabra (ya tiene fecha: 27 de noviembre) ha puesto a la redacción de este medio ante el espejo de sus contradicciones. ¿Cómo han podido permanecer tanto tiempo en silencio permitiendo una manipulación tan burda e insoportable desde el punto de vista deontológico o, en algunos casos, participando activamente en la fiesta de la desinformación? El caso del accidente del metro, con 43 víctimas mortales, constituye el paradigma de una propuesta informativa a la carta de los intereses del PP. No es el único. Un espectador que sólo siguiera la actualidad a través de esta cadena no sabría qué es el caso Gürtel y no entendió la  repentina dimisión de Camps, contada por cierto de una manera oscura e ininteligible. Ni el caso Brugal, ni el caso Emarsa, ni las andanzas del otro Fabra (Carlos) por Castellón, ni el aeropuerto sin aviones, ni los recortes del Gobierno de Rajoy… Suma y sigue. Quizá tendrían que haber levantado la voz antes frente a las barrabasadas que les obligaban a hacer y a firmar. Más vale tarde que nunca. Más que reproches, esta revuelta postrera quizá permita extraer una lección: la ética y la dignidad valen más que un salario.

Os dejo dos opiniones que abundan en esta línea con mayor tino que yo:

El suicidio de Canal 9, en el blog Mi mesa cojea.

El oxímoron de Canal 9: Asamblearismo oficialista, de Julià Álvaro en eldiario.es.

“Que se jodan”

Ya he mostrado en este blog mi indignación con el comportamiento insensible e impúdico de los diputados del Partido Popular vitoreando a Rajoy mientras daba cuenta de su brutal catálogo de recortes. España sufriendo con lo que se le venía encima y la bancada pepera con las palmas echando humos. Aplaudir, jalear o festejar un plan ajuste tan duro resulta ya insoportable. Pero que una parlamentaria, Andrea Fabra, hija de uno de los personajes más indeseables de la política patria como es Carlos Fabra, reciba el recorte de las prestaciones por desempleo al grito de “que se jodan” ya es demasiado, una indecencia sin límites. ¡Vaya forma de insultar a los parados! Ahora se montan excusas de urgencia en los cuarteles de la gaviota para salvar el pellejo político de esta señora. Andrea Fabra, si tuviera un mínimo de decoro, ya habría presentado su dimisión. Mucho está tardando en irse.

Pose hipócrita

“Lo que hoy se necesita es  gente que gestione bien lo que es de todo. Que se cuide el dinero público como si fuera oro siempre es importante, pero cuando hay pocos recursos lo es más. El dinero público es sagrado y que no se puede dilapidar ni jugar con él, porque ello supone burlarse de la gente.”

Estas palabras han brotado de la boca incorrupta de Mariano Rajoy en estos primeros compases de campaña electoral. El presidente del Gobierno se sumó a las consignas contra el caso de los expedientes de regulación de empleo fraudulento como si se tratara de un hooligan más de su partido. Y olvidó muchas cosas en su alocución como que fue la Junta de Andalucía la que llevó el caso a los tribunales, la que ha hecho una rigurosa investigación interna para detectar las posibles irregularidades y que ha colaborado con la jueza Alaya poniendo a su disposición más de 200.000 folios de distintos expedientes. Es decir, el Gobierno andaluz denuncia, investiga, es parte acusadora y quiere que los culpables paguen por sus comportamientos ilícitos y que devuelvan lo que se han llevado. Nadie está exento de tener una oveja negra en sus filas, la diferencia está en cómo se reacciona ante los supuestos de corrupción. Desde el PSOE se manifiesta tolerancia cero con los desalmados que vulneran la confianza de todos, mientras en el PP se encubren, se amparan y no se les reprocha públicamente sus lamentables actitudes.

Particularmente, me repugna que un cargo público se sirva de su posición y meta la mano en la caja que es de todos. Sea del partido que sea. Si es socialista me duele muchísimo más. También me produce náuseas que todo un presidente del Gobierno se baje al estercolero envuelto en la bandera de la propaganda. Y me resulta aún más vomitivo que este señor intente dar lecciones de ética cuando ha permanecido callado, incluso escondido, ante los muchos casos de corrupción que rodean al Partido Popular. Ni una palabra de condena o de disculpas sobre Gürtel (el mayor escándalo de la democracia), Palma Arena, Brugal, Fabra, Emarsa, Zona Franca de Cádiz, caso Troya en Alhaurín el Grande, las muchas causas judiciales de La Línea… Suma y sigue. Ante toda esta podredumbre, como siempre, ha metido la cabeza bajo la tierra y ha esperado que pase el chaparrón sin de decir ni mu. Arenas tampoco ha dado la cara. Ni siquiera han pedido disculpas. No le concedo a Rajoy autoridad moral para alzar la voz contra nadie cuando tiene tanto que callar. ¿No era Matas un modelo a imitar? ¿No iba a estar delante, detrás o al lado de Camps? Venir a Andalucía con esas ínfulas se me antoja chusco y miserable. Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces, Mariano.

Moral dúctil

La moral del Partido Popular es acomodaticia y dúctil. Se adapta a cualquier circunstancia en función de sus intereses con impudicia y bochorno. Los valores de esta derecha oportunista se moldean con la arcilla a tenor de la ocasión. Estos fariseos de la política se pasan el día dando teóricas lecciones y no se aplican ninguno de los postulados. Especialistas en patrañas, insidias y mentiras, se erigen tribunal inquisitorial ante los adversarios y luego practican una condescendencia infinita con los errores propios, derrochando desfachatez hasta producir vergüenza por la maleabilidad de sus principios.

Nos desayunamos esta mañana que el PP incluye en sus listas de Valencia hasta 11 imputados o implicados en casos de corrupción. Entre Gürtel y Brugal pasando por Fabra, la comunidad que dirige el trajeado Camps está llena de cloacas de una gestión bajo sospecha. Empezando por el presidente de la mirada torva y acabando por Ricardo Costa, ése al que Rajoy no conoce en una demostración clínica de amnesia selectiva, las candidaturas valencianas constituyen un catálogo de despropósitos. ¿Dónde está el código ético del PP? Tan exigentes con los demás y tan benévolos con los propios. Conociendo a este personal, no tendrán reparos en seguir arreando cera a sus antagonistas como si nada hubiera pasado. Son así de cínicos. Ni una palabra de autocrítica.

Los medios de comunicación se han despachado a fondo con este descomedimiento que deja en mal lugar a la cúpula nacional. El Mundo, uno de los periódicos de referencia de la derecha patria, considera “inaceptables” y un “gravísimo error” unas candidaturas que “son una vergüenza y un desafío a la lógica”. En su ticket diario, el director de La Vanguardia lamenta esta “chapuza”, sólo entendible “desde una posición de desprecio absoluto a la justicia”, que refleja la ausencia de “autoridad” de la dirección nacional. Todas las cabeceras aluden a este episodio chusco, salvo ABC, tan justiciero con otros, que no sólo no lo lleva en portada, sino que no le dedica una línea en su interior. ¡Curioso olvido!

Foto.– Ricardo Costa, entre Camps y Rajoy.

Ocurrencias populares

Esta última semana ha sido pródiga en extravagancias del Partido Popular. Quizá el episodio más incongruente lo ha protagonizado de Estaban González Pons, la lengua más rápida de nuestro panorama político nacional, que el martes estaba votando en el Congreso de los Diputados a favor de la participación española en el contingente militar para frenar la masacre de Gadafi contra su pueblo y fechas después en un mitin hacía juegos de palabras contra la guerra de Libia. Hace falta menos malabarismo dialéctico y más coherencia en la acción política.

Otra peripecia extraordinaria se localiza en la campaña en Ávila. Lo cuenta César Calderón en su blog: el aspirante del Partido Popular, Miguel Ángel García Nieto, ha elaborado un vídeo de promoción de su candidatura repleto de imágenes de la Casa Real. Sale tanta veces el rey Juan Carlos que parece que estuviera optando al sillón municipal de la ciudad castellana. El alcaldable pepero se ha pasado por el forro la máxima no escrita de no usar la imagen de la Corona en las contiendas electorales.

El espectáculo más bufo nos lleva a Valencia, con dos personajes que se merecen más que un papel secundario en la saga El Padrino de Francis Ford Copola. Si Carlos Fabra inauguraba en Castellón un aeropuerto sin aviones y animaba a tomar las pistas como zona de paseo, Francisco Camps daba por cumplida su promesa electoral de hace cuatro años de hacer un hospital en Valencia presentando una maqueta. Más que fiebre de inauguraciones, sufrimos una diarrea de desfachatez.

Foto.El Periódico de Catalunya. Camps y González Pons.