Votos por euros

Mariano Rajoy ha tirado de chequera para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado de 2017. Ha tenido que convencer con argumentos contantes y sonantes a Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria y Nueva Canarias, además de a sus aliados habituales Foro Asturias y Unión del Pueblo Navarro. Reintegro a reintegro ha reunido hasta el ansiado voto 176. Este apoyo se traduce en un desembolso de 11.500 millones de euros hasta 2019 para satisfacer las reivindicaciones de estos grupos, como ha cuantificado hoy El Mundo. Esta generosidad selectiva supone un zarpazo para otros territorios. Por ejemplo, en Andalucía se reduce la inversión más de un 36% respecto a 2016 y no se ha aceptado ni una sola enmienda para mejorar esta evidente situación de agravio. Con esos 11.500 millones se podría haber finalizado el Corredor del Mediterráneo desde Barcelona a Algeciras, sin duda la obra más estratégica para el desarrollo económico de España. A Rajoy le ha interesado más salvar su sillón que mirar por el futuro de España. Se castiga a unas comunidades autónomas por razones puramente políticas y se avanza hacia un modelo que rompe la cohesión y la equidad, dos líneas que deben presidir la actuación de cualquier gobierno. Con esta forma tan arbitraria e injusta de proceder no se hace país.

Retorcer la realidad

Los medios de comunicación, en ocasiones, intentan arrimar el ascua a su sardina retorciendo la realidad. Pretender culpar a la empresaria Olga María Henao de los viajes a Canarias pagados con dinero público por José Antonio Monago primero y Carlos Muñoz Obón después supone rizar el rizo. Los dos dirigentes del Partido Popular son lo suficientemente mayorcitos para saber que no se puede sufragar su agenta privada con presupuestos públicos. No cuela presentarlos ahora como “víctimas” de una ‘cazadiputados’ ambiciosa con ansias de fama, dinero y barandeo. Suena a tomadura de pelo. No me interesan nada las andanzas íntimas de Monago y Muñoz Obón. Eso corresponde al ámbito privado. Este episodio salta al espacio público porque se hace un mal uso de una prerrogativa de los diputados y senadores para el beneficio particular. No cabe echar la culpa al empedrado de este sonoro resbalón. Que cada palo aguante su vela y cada cual sea responsable de sus acciones. Y en el caso de Monago al uso de dinero público para sus desplazamientos privados se suma el agravante de la mentira: ha ofrecido tres versiones distintas en 48 horas, del anuncio de acciones judiciales a la decisión de pagar el importe íntegro de sus viajes a Tenerife entre 2010 y 2011. En el caso del presidente extremeño, doble patinazo. Al menos Muñoz Obón ha tenido la dignidad de renunciar a todos sus cargos cuando ha sido descubierto.

Lágrimas de cocodrilo

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La parte íntima de los viajes del presidente de Extremadura a Canarias me importa un rábano. Sin embargo, el uso indiscriminado de dinero público para disfrute personal si es de interés general. José Antonio Monago se desplazó en 32 ocasiones a las Islas Afortunadas entre 2010 y 2011, a razón de dos visitas al mes, a cargo del erario público y sin agenda institucional conocida. Haciendo un redondeo estaríamos hablando de más de 60.000 euros de nuestros impuestos con un destino más que cuestionable. Eso es lo que tiene que explicar ante la opinión pública y si no ofrece datos ni una justificación convincentes, asumir las consiguientes responsabilidades políticas. El diputado aragonés y número dos del PP en Teruel, Carlos Muñoz Obón, anunció anoche la dimisión de todos sus cargos y la baja en el partido por los mismos motivos que se le imputan al dirigente extremeño.

Este escabroso asunto de Monago protagonizó ayer, casualidades de la vida, unas jornadas nacionales sobre buenas prácticas de gobierno con toda la plana mayor de su partido en Cáceres. Monago, tras su rueda de prensa matinal en tono bravucón y soberbio, se enterneció y lloró ante unos compañeros que los recibieron con una ovación acrítica pese al escándalo. Recurrió al victimismo y dejó escapar unas lágrimas de cocodrilo para suavizar el ambiente tenso que se respira en las últimas horas en el seno del PP. Monago se aferra ahora a que lo pagó él, pero antes sostuvo que iba a Tenerife porque era el coordinador en el Senado para Andalucía y Canarias. Otra nueva excusa porque la primera coartada era de poco peso y difícil de creer y que deja en muy mal lugar a sus correligionarios de ambas autonomías. Desde luego, en Andalucía no se le ha visto nunca ejerciendo y, conociendo a Javier Arenas, dudo mucho que hubiera dejado en su día que le movieran el gallinero. Los senadores canarios también lo han desmentido. A los españoles nos faltan explicaciones.

Lección de geografía

No entiendo el jardín en el que se ha metido el ministro de Industria, José Manuel Soria, al hilo del debate sobre la unificación de los husos horarios en España. Dicho de otro modo, que Canarias tenga la misma hora que la península. Sin entrar en las bondades o los perjuicios de la medida, lo que sí parece cierto es que el meridiano de Greenwich no pasa por Canarias. El mapa no ofrece dudas.