Nos quieren tomar el pelo

El Gobierno de la nación se ha sacado un conejo de la chistera para no liberar el peaje de la autopista Sevilla-Cádiz. Pero nos hemos percatado del truco. No es de extrañar que el Ministerio de Fomento no dé una respuesta clara y concluyente sobre el fin de un peaje que se prolonga desde hace medio siglo y que está completamente amortizado por la concesionaria. Tanto marear la perdiz durante estos últimos meses obedecía a que no iban a satisfacer esta reivindicación histórica de los ciudadanos de estas dos provincias andaluzas. En 2019 acaba la última prórroga, que se firmó en tiempos de Aznar, y el ministro Íñigo de la Serna se descuelga ahora con un pacto de estado nacional sobre las autopistas de peaje. Una estratagema burda para diluir la decisión sobre la AP-4, no atender la demanda ciudadana e incumplir una vez un compromiso con esta tierra. Esta maniobra es una agresión en toda regla ante la que el Partido Popular de aquí, como siempre, calla y otorga. Nos quieren tomar el pelo… y no lo vamos a consentir.

El agravio que no cesa

El capítulo de los agravios del Gobierno de Mariano Rajoy para con Andalucía crece día a día. Es tan voluminosa la lista que resulta insoportable. Parafraseando a Miguel Hernández, es el rayo que no cesa y que pretende achicharrar cualquier posibilidad de crecimiento o de posicionamiento estratégico de esta tierra. Por no remontarnos muy atrás y repasar sólo las últimas semanas: reducen drásticamente la inversión en los Presupuestos Generales para este año (un 36% menos que en 2016), recurren la jornada de 35 horas semanales de los empleados públicos de la Junta, aprueban 1.170 millones para el trayecto de alta velocidad entre Valencia y Castellón y resuelve con un by-pass de segunda división la unión entre Sevilla y Málaga, de la conexión ferroviaria del Puerto de Algeciras ni se acuerdan cuando la lluvia torrencial de millones en otros territorios no para…

Si todo esto no fuera suficiente y escandaloso, el Boletín Oficial del Estado acaba de publicar un decreto ley por el que el Ministerio de Fomento se hace cargo del pago de una autopista gallega, la AP-9, una decisión que contrasta con la negativa a levantar el peaje de la AP-4 entre Dos Hermanas y Jerez (expira la concesión en 2019) o a cubrir la parte que paga la Junta entre Jerez y El Puerto de San María (más de 100 millones desembolsados desde 2005). El Gobierno, primero por boca de Ana Pastor y luego de Íñigo de la Serna, ha rechazado sin contemplaciones la petición del consejero andaluz de Fomento, Felipe López, de liberar la totalidad del trazado o de asumir lo que paga la Junta, que es la única administración autonómica que atiende con sus propios fondos la supresión de un peaje en una vía de competencia estatal. El agravio es manifiesto, la desigualdad en el trato es insultante. Y sólo existe una explicación: se trata de Andalucía. Así les va al PP en esta tierra. De nuevo callarán y otorgarán sumisos.

Foto.- Cadena Ser.

150 años

Celebrar el 150 aniversario no está al alcance de cualquiera. Y es un hito meritorio para un periódico. Diario de Cádiz ha celebrado hoy un siglo y medio de compromiso con sus lectores y la sociedad gaditana. En este amplio espacio de tiempo ha sido testigo privilegiado de los acontecimientos que han jalonado la historia de este país, superando vicisitudes y defendiendo el derecho a la información. Felicidades a todos los que de alguna forma han hecho posible que este periódico siga en los quioscos desde 1867.

Kale borroka de aquí

Varios representantes públicos de Andalucía, todos casualmente del PSOE, han sufrido en las últimas fechas intimidaciones, amenazas y acciones propias de la ya desaparecida kale borroka. En Jerez, el equipo de gobierno socialista lleva varios meses sufriendo un acoso intolerable, pero la semana pasada ya se pasó el límite de lo asumible en democracia. Coches particulares rociados con ácido (entre ellos, el de la alcaldesa, Mamen Sánchez, poniendo en peligro a su hija de 3 años) y pintadas con insultos y coacciones en casas de los ediles. Una actuación vandálica perpetrada en el anonimato de la madrugada y bajo la cobardía de quien carece de más instrumentos que la fuerza y el miedo. Lo cierto es que se ha producido una escalada en la violencia por parte de este reducido grupo de radicales y exaltados ante la obligación del Ayuntamiento jerezano de aplicar una ley estatal para reducir el gasto. Una de las medidas ha sido reducir el salario de los empleados municipales. Este episodio ha de servir para que los sindicatos aparten a los incontrolados y diriman las diferencias mediante el diálogo y, si fuera menester, la protesta pacífica.

Unas semanas antes, el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Cádiz, Fran González, recibió la amenaza contra su integridad física por parte de dos personas de la órbita de Podemos durante la celebración de un pleno municipal. El concejal del PSOE interpuso una denuncia contra los activistas morados por gritarle que iba a “tener que salir a la calle con escolta”. Hoy la jueza ha decidido considerar estas palabras como delito grave por atentado a la autoridad. Con esta decisión, la magistrada ha suspendido la vista oral por una infracción leve y ha abierto una investigación de acuerdo con la petición del fiscal y las partes. Estas formas camorristas no caben en democracia. Recuerdan a tiempos que ya parecían superados en la política española. Los que llegan con ínfulas de nueva política tienen que desterrar el odio y la violencia de la vida pública.

La sociedad se tiene que revolver ante este tipo de episodios. Hay que aislar a los que usan métodos totalitarios e intentan con la intimidación conseguir sus objetivos. A la inmensa mayoría nos une la defensa de la libertad y del estado de derecho.

PD.- Mi solidaridad y mi apoyo a mis compañer@s socialistas. Y, por extensión, a todos los demócratas.

Falso purismo

Cazado. Y esta vez no por Venezuela o Irán, sino en asuntos domésticos. Estaba Pablo Iglesias soltando una soflama sobre la no cooperación con determinados países, en concreto con Arabia Saudí, cuando Jordi Évole lo saca de carril y lo lleva a la vía de la realidad. Lo pone delante del espejo de las contradicciones de Podemos: no se entiende ese discurso cuando el alcalde de Cádiz, José María González Kichi, apoya un contrato para construir cinco corbetas en Navantia para este país árabe. Al líder de Podemos se le nota que encaja mal el golpe. Defiende al mismo tiempo el principio ideológico y el pragmatismo de los alcaldes para dar respuesta a las demandas de los ciudadanos. Un ejercicio de contorsionismo político que no queda vistoso y demuestra lo maleable del ideario de la formación morada. Más allá del debate de fondo, que chirría y que nos recuerda a Groucho Marx (“Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”), la pregunta a responder por Iglesias es la siguiente: si fuera presidente del Gobierno, algo que no sucederá, ¿rompería el contrato de Arabia Saudí que dará mucha carga de trabajo a los astilleros gaditanos? Sería bueno que se moje antes de las elecciones del 26 de junio. Todos, y muy especialmente en la Bahía de Cádiz, queremos conocer su respuesta.

Si no puedes ver el vídeo, clica este enlace: Pablo Iglesias en Salvados.

Baño de realidad

Los que pretendían asaltar los cielos están comprobando en sus carnes las dificultades de gobernar. Una cosa es predicar y otra bien distinta dar trigo. Y el alcalde de Cádiz, José María González ‘Kichi’, ya habrá aprendido que es muy fácil manifestarse con el megáfono en ristre o prometer lo imposible y no lo es tanto dar solución a los problemas de los ciudadanos. Estos meses le han supuesto, sin duda, un auténtico baño de realidad.

Justo vencedor

Nadie dudaba que la chirigota José Luis García Cossio Selu iba a ganar el concurso oficial del Carnaval de Cádiz en 2016. Éxito más que merecido. Ingenio, creatividad e innovación con ‘Si me pongo pesao, me lo dices’. Juan, el acompañante estoico, se ha convertido en el personaje de esta edición del certamen. No hace falta escribir más, lo mejor es disfrutar de esta chirigota con muchísimo arte.

Malos ejemplos

Rosana Navarro y Antonio SanzConduciendo desde la Estación de San Roque a Sevilla antes del amanecer dos noticias me han llamado la atención. Dos asuntos diferentes pero con un elemento en común: el mal proceder de un representante público. La primera peripecia la protagoniza la secretaria de Estado de Cooperación Autonómica y Local, Rosana Navarro, que disfrutó del Carnaval de Cádiz el año pasado a costa de los impuestos pagados por los vecinos de la ciudad, según ha informado la Cadena SER. La entonces alcaldesa del PP, Teófila Martínez, invitó a su compañera del Partido Popular a pasar tres días de fiesta y la cuenta la pagaron los gaditanos. Resulta que el actual regidor, José María González ‘Kichi’, se reúne hoy con la representante del Ministerio de Hacienda para renegociar la importante deuda que tiene el consistorio. A ver qué le dice la señora Navarro… Al menos debería devolver de su bolsillo lo que le costó al Ayuntamiento su estancia carnavalesca. Tanto predicar austeridad para los demás no permite la manga ancha para una misma. Le toca ahora dar trigo. Su propio trigo.

La segunda peripecia se localiza en Jaén. Se ha distribuido una grabación de un concejal capitalino del PP, Juan Carlos Ruiz, insultando a un bombero. El edil, responsable de Seguridad Ciudadana, Tráfico y Transporte, es reincidente: la semana pasada le cayó una multa por insultar a policías nacionales durante la pasada Feria de San Lucas. (Eso sí, la penalización ha sido de sólo 50 euros impuesta por sus colegas del PP de la Subdelegación del Gobierno, por debajo incluso de las recogidas en la ley mordaza aprobada por en solitario por el Gobierno de Rajoy para casos de falta de respeto a las fuerzas de seguridad del Estado). No parece que pueda continuar en un cargo público una persona con tanta incontinencia verbal. Más allá de las disculpas del susodicho, es de esperar que el alcalde de la ciudad, Javier Márquez, lo remueva de sus funciones si es que no deja antes el acta por iniciativa propia. A un cargo público se le exige no sólo capacidad, honestidad y dedicación, también saber comportarse para dignificar a la institución a la que representa. Y este concejal ha hecho gala de una ausencia absoluta de moderación y temple, con unos modos de proceder incompatibles con el puesto que ocupa.

Foto.Europa Sur. Rosana Navarro y el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz.

La espantá de Teófila

Teófila Martínez tuvo el mal gesto de poner punto final a una rueda de prensa después de que los periodistas formularan varias preguntas de actualidad. Cuestiones incómodas que exigían respuestas para los ciudadanos. A la alcaldesa de Cádiz no le interesaba responder sobre la amenaza de tirar de la manta de Manuel Rodríguez de Castro, ex delegado de la Zona Franca gaditana, condenado a ocho años de cárcel por corrupción y con orden de busca y captura para su ingreso en prisión, ni tampoco de las curiosas relaciones de su marido, Santiago Cobo, con negocios del ex vicepresidente Rodrigo Rato. Su reacción a la demanda de información fue dar una espantá, dejando a los periodistas plantados y a los ciudadanos sin una explicación convincente. Pésimo ejemplo de una representante pública.

Vídeo.CádizDirecto.com.