Más vale tarde…

Bienvenidos al mundo real. Han tardado el Partido Popular (mejor sería decir una parte de sus miembros) y Mariano Rajoy en aceptar con normalidad el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, un derecho ciudadano que aprobó el Gobierno socialista presidido por José Luis Rodríguez Zapatero y que la derecha política, social y la Iglesia católica han combatido con todas sus armas. El PP recurrió ante el Tribunal Constitucional esta ley que favorecía la igualdad y acababa con la discriminación histórica sufrida por gays y lesbianas. Cuántas manifestaciones hemos soportado de la Conferencia Episcopal y el Foro de la Familia con presencia de destacados representantes del PP para destruir la unión entre personas del mismo sexo. Ahora han dado un paso hacia la normalidad. Tenemos que celebrar su rectificación. Así, el presidente e integrantes de la dirección nacional del PP (María Dolores de Cospedal, Javier Arenas, Pablo Casado, Jorge Moragas, Andrea Levy y Fernando Martínez Maíllo, entre otros) asistieron a la boda de su compañero Javier Maroto con su novio en Vitoria. Ha dicho el contrayente que los partidos evolucionan. Menos mal. Pero en el PP sigue quedando mucha carcunda que no acepta este derecho ganado por los españoles y que nos ha situado en la vanguardia en materia de libertades y de respeto a la orientación sexual de las personas. Conspicuos dirigentes del partido de la gaviota (o el charrán) tienen una visión de la convivencia en democracia marcada por la moralina religiosa. Esperemos que esta cara aperturista que nos ha ofrecido Rajoy y algunos de sus cuates no sea sólo flor de un día, que lo hayan hecho por convicción y no como un gesto pensando en las próximas elecciones generales.

Foto.elplural.com.

Maravillosa igualdad

Primera boda entre personas del mismo sexo en Francia tras la aprobación de la ley del Gobierno socialista que legaliza este tipo de enlaces. La ceremonia se celebró en el Ayuntamiento de Montpellier con inusitado interés y una nutrida presencia policial para disuadir a los que han protagonizado acciones violentas contra la población homosexual en las últimas fechas. Más allá de los fastos, este acontecimiento simboliza la lucha por la igualdad y para erradicar la discriminación por razón de la orientación sexual. Cuesta mucho entender que haya sectores que les pueda molestar la felicidad de otros seres humanos. Francia es el decimocuarto país que da este paso… Todavía queda mucho camino por recorrer.

Primera boda gay en América Latina

Se están abriendo nuevos horizontes, desterrando rancios clichés, superando imposiciones morales de una minoría fanática e inmovilista. La conquista de nuevos derechos ciudadanos y los avances en materia de igualdad regulados en España en el último lustro están haciendo escuela. Es una grata noticia que en Argentina se haya celebrado la primera boda gay de América Latina. Es una demostración de libertad y justicia social. Todos tenemos que forjar nuestra orientación sexual sin cortapisas ni imposiciones de confesiones religiosas o talantes ultramontanos.

La pareja de la fotografía, Álex Freyre y José María Di Bello, de 39 y 41 años, lo ha conseguido a la segunda oportunidad. El Registro Civil argentino abortó, a tenor de resoluciones judiciales contradictorias, su primer intento el pasado 1 de diciembre en Buenos Aires. Retrógrados y reaccionarios los hay por todos los rincones del planeta. Gracias a la diligencia de la gobernadora de la provincia de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, esta historia de amor ha tenido un final feliz. La política, que es el arte de lo  posible, en el mejor sentido de la expresión, ha dado vía libre a un asunto enquistado en un laberinto judicial. No se quería ver desde un prisma tradicionalista que la sociedad evoluciona en el modo de conformar y reconocer los diversos modelos de convivencia. Se pretendía mantener la histórica discriminación por las preferencias sexuales.

Se ha dado el primer paso para derribar el muro de la incomprensión y conseguir la plena equiparación en derechos para todos y todas con independencia de su orientación sexual. Queda mucho camino para recorrer, pero estas dos personas que han defendido con uñas y dientes su deseo de contraer matrimonio para dar solemnidad jurídica a su relación afectiva y esta valiente gobernadora que se ha zafado de la burocracia y de lo socialmente correcto han abierto una vía hacia la esperanza, hacia una sociedad más abierta y plural. En Argentina, y también en América Latina, son desde hoy un poco más iguales y más libres.

Foto.- Reuters.