¡Qué disparate!

El escandaloso nombramiento frustrado de José Manuel Soria para el Banco Mundial ha sido un auténtico despropósito para el Partido Popular, especialmente cuando Mariano Rajoy ansía apoyos para conseguir la investidura. Un disparate en todos los estadios del escándalo. Primero, por el mero nombramiento de un ex ministro que tuvo que dimitir por dos pecados capitales en política: evadir impuestos a través de paraísos fiscales y mentir. Segundo, por unas explicaciones peregrinas para intentar justificar lo injustificable y que luego se han demostrado falsas: no era imprescindible ser funcionario para acceder a un puesto cuantiosamente remunerado (226.000 euros anuales libres de impuestos) y se disfrazó de falso concurso público un ‘dedazo’ para devolver favores al amigo del presidente en funciones. Y tercero, el escándalo social que produce una jugada carente de ética y de estética, unido al malestar producido en sectores del propio PP, ha obligado a rectificar a la fuerza y perdiendo en un momento políticamente inoportuno otros jirones más de credibilidad y van… Todo era un enjuague difícil de digerir. A Rajoy, que ha participado activamente en la farsa, el tiro le ha salido por la culata. El enchufe de alta tensión a su colega Soria deja claro que en el entorno del aspirante a la investidura se sigue creyendo que se cuenta con una mayoría absoluta para hacer y deshacer a su antojo sin contar con nadie. Mal síntoma para seducir a otros grupos políticos para su investidura. La soberbia no suele ser buena consejera.

PD.- Cuentan por Madrid que la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, se está frotando las manos por la desgracia de Soria, su íntimo enemigo de partido. Queda por confirmar su papel en el estallido de esta crisis que ha afectado a su bando rival dentro del Consejo de Ministros. Se especula que el titular de Economía y proponente del canario para el puesto, Luis de Guindos, puede ser el que pague los platos rotos en un futuro no muy lejano.

Viñeta.– Ricardo, en El Mundo.

Vergonzoso premio

El Partido Popular celebró el segundo ‘no’ a la investidura de Mariano Rajoy encumbrando al ex ministro José Manuel Soria en el Banco Mundial, un cargo en representación de España con el suculento salario de 226.000 euros anuales libres de impuestos. El Ministerio de Economía de Luis de Guindos dio a conocer el nuevo destino del político canario justo al terminar la votación en el Congreso de los Diputados. Desde el Gobierno se jugó torticeramente para que esta bochornosa designación no contaminara el debate y fuera un elemento más en contra de un Rajoy que ya tenía asegurado un segundo revés. Ha sido una respuesta chulesca, autoritaria y vergonzosa de quienes aspiran seguir en la Moncloa. Se oculta una información de manera intencionada porque Soria tuvo que dimitir por dos razones letales e inasumibles en democracia: la primera, tener negocios en paraísos fiscales para evadir impuestos y la segunda, mentir contumazmente una vez conocidas sus actividades pasadas a través de los papeles de Panamá.

El premio del presidente en funciones a su ángel caído ha sido un puesto de alta representación y con unas retribuciones desorbitadas. Mal mensaje se manda a la ciudadanía: se recompensa al que ha metido la pata y tiene un expediente manchado. Se le ofrece una puerta giratoria injustificable. El compromiso del PP con la regeneración democrática es cero, todo de boquilla, firme los acuerdos que firme para corregir el rumbo. Como dice el refrán, la cabra siempre tira al monte. Se cree la derecha que España es su cortijo y actúa como si no tuviera que dar cuentas a nadie. Viven instalados aún en el desahogo y en el rodillo. Designar a Soria para un cargo institucional es una tomadura de pelo, un burla a los ciudadanos. Impresentable. No albergo ninguna esperanza a que den marcha atrás pese a este gran escándalo.

Foto.El Español.