Un mal día para Rajoy

Mariano Rajoy no ha tenido un buen día ante los micrófonos de Onda Cero. El periodista Carlos Alsina ha dejado al descubierto las lagunas y las contradicciones del discurso del presidente:

Sanción por el contrato de Bárcenas

El PP tendrá que pagar una multa por fraude como consecuencia del despido simulado del ex tesorero. Respuesta desconcertante de Rajoy, como si no tuviera nada que ver con él: “No lo sé.  Si nos ha puesto esta sanción la Seguridad Social, supongo que la pagaremos y punto”.

Caso Gürtel

“Desconocía la existencia de una contabilidad B en el Partido Popular. Si existía era del señor Bárcenas”. (Se le ha olvidado decir que era el ex tesorero el que repartía los sobresueldos a los altos cargos y por lo que se ve nadie le preguntó nunca de dónde salía ese dinero).

Tribunal que juzgará Gürtel

En el tribunal que juzgará este caso de corrupción estará Enrique López, un magistrado que ha sido propuesto en repetidas ocasiones por el PP para el Tribunal Constitucional.

– Alsina: Su presencia empaña la apariencia de imparcialidad que debe tener un tribunal.
– Rajoy: Esas decisiones no me corresponden… Eso corresponde a los propios órganos judiciales y a las propias personas el decidirlo. No me voy a erigir en juez de nadie.
– Alsina: Cuando el juez Garzón inició la investigación del caso Gürtel desde su partido le recordaban su relación con el Partido Socialista y el con el señor Pérez Rubalcaba
– Rajoy: A mucha gente se la recuerdan muchas cosas (risitas).

Pérdida de nacionalidad española

Rajoy sostiene que los catalanes perderán la condición de español y europea si se declara la independencia. A partir de ahí, se produce un diálogo en el que el periodista desmonta la tesis del presidente (ver vídeo):

– Alsina: La nacionalidad española no la perderían los ciudadanos de Cataluña.
– Rajoy: Ah, no lo sé ¿Por qué no la perderían? ¿La europea tampoco?
– Alsina: Porque la ley dice que el ciudadano nacido en España no pierde la nacionalidad en un país extranjero si manifiesta su deseo de conservarla…
– Rajoy: ¿Y la europea?
– Alsina: Si son españoles, también tendrán la nacionalidad europea.
– Rajoy: Estamos ante una disquisición que no lleva a parte alguna.

Debate entre Margallo y Junqueras

Otro momento ‘caliente’ de la entrevista fue el referido al debate sobre Cataluña entre el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, y el líder de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras.

– Rajoy: Se va a celebrar porque el director de campaña lo ha dicho así.
– Alsina: Vaya poder tiene el director de campaña. ¿Habrá debate entre usted y Artur Mas?
– Rajoy: No. En todo caso eso lo decidiría el director de campaña… Tiene la suficiente finura para saber lo que tiene que decir.
– (Alsina insiste en el amplio poder de decisión del director de campaña)
– Rajoy (nervioso): Usted no es el director de campaña de mi partido.

Matrimonio homosexual

“Conviene fijarse en los hechos y no en las opiniones… Nosotros en su día pusimos un recurso, que el Tribunal Constitucional falló y, a partir de ahí, hemos acatado lo que han dicho”.

Y una perogrullada

“Cataluña tiene una historia que no la tienen otros. Y otros tienen una que no tiene Cataluña”.

Por fin paga el dictador Videla

La justicia suele ser lenta y, en ocasiones, ciega ante la injusticia. Un tribunal ha condenado al dictador argentino Videla. Se ha tardado demasiado en hacer pagar a este jefe militar sus desafueros y felonías. El grito desgarrado de las abuelas de la Plaza de Mayo se ha sobrepuesto a los ecos de lo políticamente correcto y del pasar página como si nada hubiera ocurrido. Se da la paradoja que Baltasar Garzón, artífice de este causa, está apartado de la carrera judicial por pisar territorios incómodos para el pensamiento único. Es ésta una gran noticia para los defensores de los derechos humanos. ¿Podremos celebrar algún día, no a mucho tardar si es posible, una sentencia ejemplar contra aquellos desalmados que durante el franquismo y los primeros años de la democracia robaron niños recién nacidos en los hospitales con la connivencia de miembros de la Iglesia?

Viñeta.- Erlich, en El País.

Siete pruebas del acoso a Garzón

Siete argumentos que dejan en evidencia la cacería que sufre el juez Garzón. Los puedes leer hoy en Público:

1. Es la primera vez que se persigue a un juez por ordenar escuchas.
2. Las pidió la Policía, las avaló el fiscal y las prorrogó otro juez, pero sólo Garzón ha sido procesado.
3. Es insólito que el Supremo haya abierto tres sumarios simultáneos por prevaricación.
4. La suma de procesos propicia una contaminación sin precedentes de los magistrados que juzgan.
5. La vista del caso del franquismo se retrasó sin razón para no ser la primera.
6. Los fiscales no apoyan las acusaciones en ninguna de las causas.
7. La mayoría de las pruebas pedidas por Garzón han sido rechazadas.

Cacería contra Garzón

A Baltasar Garzón le han montado una cacería ideológica los sectores más conservadores de este país, ya sean políticos, judiciales o mediáticos, para quitárselo de en medio. Es un magistrado incómodo que hurga en temas que molestan a determinados poderes fácticos y remueve la conciencia de muchas capas sociales. Peca de protagonista, de egocentrismo incluso, pero sus instrucciones han permitido enchironar a terroristas, mafiosos, traficantes, corruptos y autores de crímenes de lesa humanidad. Se metió de lleno para limpiar la podredumbre del caso Gürtel y en los crímenes del franquismo, y la derecha ahora triunfante movió a sus peones en las cloacas (los cabecillas de la red corrupta y la organización fascista Manos Limpias) para hacer descarrilar la investigación. Es increíble que pueda pagar un juez que perseguía la verdad dentro de los límites del estado de derecho antes que los (presuntos) delincuentes. Se ha sentado en el banquillo esta mañana por las escuchas a los letrados de la trama de Correa y El Bigotes con objeto de evitar la evasión de capitales y la eliminación de pruebas. Una medida que tenía sustento jurídico como argumenta el ex fiscal jefe de Cataluña José María Mena en un texto publicado en el blog La Lamentable. La semana que viene lo hará por tener la osadía de atender la petición de las asociaciones de la memoria histórica y remover las cenizas de un pasado que aún tiene víctimas que claman justicia. Impresentable y descorazonador que esto ocurra en España. Huele a chamusquina. Hago mías unas palabras de El Gran Wyoming: “Ante el lío que se ha armado, algunos exigen respeto por la Justicia. Yo lo tengo, y creo que más que algunos encargados de administrarla que nos obligan a vivir esta bochornosa farsa sectaria“.

Foto.AFP. Baltasar Garzón, sentado en la sala del juicio.

Reacciona

He disfrutado esta mañana escuchando en la Cadena Ser a los protagonistas de una iniciativa editorial bajo el título Reacciona que busca agitar las conciencias y el estado de ánimo de un pensamiento de izquierda adormecido y acomplejado por los efectos de la crisis profunda creada por el neoliberalismo. Parece mentira que los responsables intelectuales (y en algunos casos materiales) de esta grave recesión internacional estén envalentonados, crecidos, echados al monte a pesar de su papel de verdugos del bienestar de mucha gente, mientras que las víctimas del estropicio nos encontramos agazapadas, acobardadas, traumatizadas sufriendo además en silencio la soberbia y las afrentas de los culpables de la situación enmascarados en ese ente abstracto o sin rostro que responde al nombre de “los mercados”.

El libro se compone de diez textos de referentes sociales de distintos campos, todos con una visión progresista de la vida. Entre las firmas están José Luis Sampedro, Federico Mayor Zaragoza, Baltasar Garzón, Juan Torres López, Àngels Martínez i Castells, Rosa María Artal, Ignacio Escolar, Carlos Martínez, Javier López Facal, Javier Pérez de Albéniz y Lourdes Lucía. Ofrecen diez enfoques progresistas para hacer frente a la crisis desde una perspectiva de izquierda y en defensa de las conquistas sociales y el estado de bienestar que determinadas corrientes conservadoras quieren aniquilar aprovechándose de las aguas revueltas. Es un grito contra la resignación, un llamamiento a la movilización de la gran mayoría que somos los ciudadanos frente a unos poderes fácticos que mueven los hilos sin importarle para nada el futuro de los demás.

El prólogo tiene la rúbrica de Stéphane Hessel, autor de Indignaos, que sostiene que es “tiempo de movilizarse, de ser actores y no sólo espectadores impasibles, progresivamente uniformizados, gregarizados, obedientes”. Es el momento de romper con el pensamiento único que nos quieren imponer desde los tanques de pensamiento de la derecha. Y lo sabemos: sólo nos queda reaccionar.

Desaparecidos

Cuando uno escucha en la radio que España es uno de los países con mayor número de desapariciones forzosas, se le ponen los vellos como escarpias. ¿No suena este ranking a Tercer Mundo o regímenes totalitarios? Hoy se celebra el Día Internacional de los Desaparecidos y Amnistía Internacional, en su papel de Pepito Grillo de las conciencias consumistas e individualistas, nos dan este poderoso toque de atención. Esta organización no gubernamental nos recuerda las más de 114.000 familias españolas siguen sin saber donde están sus seres queridos, desaparecidos durante la Guerra Civil y el franquismo.

Aprovechando este hito del calendario, Amnistía Internacional ha lanzado un manifiesto con el que une “su voz a la de los familiares de las personas desaparecidas”, y pide a los Gobiernos de todo el mundo que inicien investigaciones imparciales sobre todo los casos de desaparición forzada, lleven ante los tribunales a los responsables y ratifiquen la Convención sobre Personas desaparecidas de Naciones Unidas para luchar contra esta práctica abominable”. La desaparición forzada es una grave violación de derechos humanos cometida por los estados o con su colaboración que ha afectado y afecta a decenas de miles de personas en todo el mundo, con casos registrados en más de 80 países.

En muchos casos, estas desapariciones ilegales han quedado sin castigo, sus responsables se solazan en la impunidad. La Convención de la ONU busca garantizar que las víctimas y sus familias tengan acceso a la justicia y evitar que los crímenes del pasado caigan en el olvido. Una afirmación que choca frontalmente con los intentos del juez Baltasar Garzón de investigar los crímenes del franquismo y que el Poder Judicial, jaleado por la derecha patria, ha desactivado apartando al magistrado de la carrera judicial. Es ésta una reivindicación a la que se tendrá que dar, en algún momento, una respuesta que haga resplandecer la justicia, así como poner los medios necesarios (aún son insuficientes) para encontrar los restos de las víctimas de ese periodo ominoso de la historia de España. Así, saldremos de esa clasificación vergonzante de desapariciones forzosas.

Foto.El Mundo.

En solidaridad con las víctimas

Una injusticia ha provocado una importante reacción popular. Un grito atronador recorrió la geografía planetaria en protesta contra el procesamiento del juez Baltasar Garzón por investigar los crímenes del franquismo. En una veintena de ciudades españolas y siete capitales extranjeras, decenas de miles de personas clamaron contra la persecución que sufre el magistrado de la Audiencia Nacional y la impunidad de los delitos cometidos durante la dictadura. La convocatoria se puede catalogar de rotundo éxito y no sólo por la asistencia. Otro medidor del alcance de la movilización es la salida destemplada de Mariano Rajoy contra una “campaña brutal y antidemocrática” y el enfoque iracundo de los medios de comunicación de la derecha.

EN SOLIDARIDAD CON LAS VÍCTIMAS
(Manifiesto leído en la manifestación de Madrid)

Justicia no es sólo una palabra hermosa. La justicia es una condición imprescindible de la dignidad humana. La justicia es también calor, fraternidad, solidaridad con quienes han sufrido la implacable injusticia del terror.

La sociedad civil ha salido esta tarde a la calle, en toda España, para asumir la causa de las víctimas del terror franquista, y para reivindicar la dignidad de los centenares de miles de hombres y mujeres que dieron su vida por la libertad y por la democracia de nuestro país. Hoy, tantos años después, somos conscientes del precio que ellos pagaron para que podamos reunirnos libre y pacíficamente en esta plaza, en su nombre y en el de libertad, la justicia y la democracia.

Por encima de los tecnicismos, de las argucias legales y los laberintos jurídicos, queremos afirmar que hoy, una vez más, es la dignidad de las víctimas del franquismo lo que está en juego. Las consecuencias de un proceso que, en democracia, ensucia su memoria, desprecia el dolor de sus hijos, de sus nietos, y condena las aspiraciones de justicia de cientos de miles de familias españolas, van mucho más allá del propio proceso.

Esta causa podría interpretarse, y así lo ha hecho la prensa extranjera, como una lamentable prueba de la minoría de edad de la democracia española, un Estado que treinta y cinco años después de la desaparición del dictador, sigue acusando los efectos del terror indiscriminado al que Francisco Franco recurrió para tiranizar a los españoles durante cuatro interminables décadas. Que diversas iniciativas judiciales de organizaciones de extrema derecha, hayan logrado paralizar la investigación de los crímenes del franquismo, representa un escándalo sin precedentes en la historia reciente de nuestro país, que repugna a la naturaleza esencial de los principios democráticos y nos devuelve a la noche oscura de los asesinos.

Nadie puede ignorar que los 113.000 cadáveres que, todavía hoy, siguen enterrados en cunetas y descampados, son la prueba de un proceso de exterminio sistemático de una parte de la población, que sólo puede entenderse como un crimen contra la Humanidad. Nadie puede admitir que el deseo de los hijos y los nietos, de las viudas que quieren recuperar los restos de sus seres queridos, para devolverles la dignidad que les arrebató una muerte injusta y reivindicar la memoria de su lucha por la libertad y por la democracia, pueda ser objeto de delito.

Nadie puede siquiera comprender que un Estado democrático impute un delito de prevaricación a un juez que ha asumido los principios de verdad, justicia y reparación de las víctimas, por aplicar en España la doctrina del Derecho Penal Internacional que, hace unos años, le permitió actuar contra crímenes semejantes cometidos en países como Argentina o Chile. Los crímenes contra la Humanidad no pueden ser amnistiados y no prescriben jamás. La ley de Amnistía de 1977, preconstitucional, no puede prevalecer sobre la propia Constitución, ni sobre los tratados y acuerdos internacionales suscritos por nuestro país en materia de Derechos Humanos. España no puede continuar siendo una excepción para la Justicia española.

Hoy, en esta tarde de abril, la sociedad civil está en la calle para reivindicar la madurez de nuestra democracia y para hacer suya la causa de las víctimas del franquismo. El impulso democrático que desembocó en la aprobación parlamentaria de la Ley de Memoria Histórica debe continuar, y profundizarse para impedir que en el futuro se reproduzcan hechos tan vergonzosos como el auto del juez Varela. En solidaridad con las víctimas, por la justicia universal y la dignidad democrática de España: ¡No a la impunidad! ¡Investigar los crímenes del franquismo no es delito!

Fotos.- El País.

Contra la impunidad del franquismo

La sociedad civil española se mueve por una causa justa. Esta tarde en decenas de ciudades de este país están convocadas concentraciones con el lema ‘Contra la impunidad del franquismo’ para protestar pacífica y democráticamente por el procesamiento del juez Baltasar Garzón por haber osado investigar los crímenes del franquismo. Esta movilización cívica y de justicia tendrá su correlato en varias capitales del mundo desde Buenos Aires a París, desde Londres a Lisboa pasando por México DF. Que la derecha no se ponga nerviosa porque la izquierda se mueve. No le gusta a la reacción que la democracia tenga pulso y quiere silenciar como antaño cualquier atisbo de discrepancia con improperios, insidias y calificativos despectivos de grueso calado. El pensamiento único del liberalismo no puede sepultar las voces de la libertad.

El País ofrece hoy tres artículos de opinión de obligada lectura:

Foto.- Efe. La comparasa ‘Os Maracos’, en la manifestación ante la sede del Tribunal Superior de Justicia de Galicia en solidaridad con el juez Garzón.

Ofensa a las víctimas del franquismo

A los barandas de la derecha no les gusta que le lleven la contraria. Se ponen de muy mal humor y sacan su perfil más agresivo. Tienen ese mal carácter, lo traen de serie, está en su ADN. Están tan acostumbrados a dar órdenes y a tener cuerpo de servicio que no entienden que haya gente que no comparta su ideario y manifieste sin complejos sus diferencias en el espacio público. Ese juego de pesos y contrapesos constituye la base de la democracia. No nos guiamos por la ley del más fuerte sino por las normas de un estado de derecho.

Ya le pasó a Bonaparte Aznar, estadista de las Azores, cuando vociferó con ira contra los manifestantes contrarios a la participación de España en la guerra de Irak. Se quedó muy gusto con su arenga contra los pancartistas izquierdosos definiéndonos como “esos que ladran su rencor por las esquinas”. Esperanza Aguirre, otra que saca su vena integrista y sectaria a las primeras de cambio como su ‘simpático’ jefe, ha calificado a los asistentes a la concentración de apoyo al juez Baltasar Garzón por su procesamiento por investigar los crímenes del franquismo de “aquelarre de carcamales resentidos”.

La lideresa se ha pasado unos cuantos pueblos. Es ésa una ofensa que cuesta digerir. Además de los personajes públicos allí congregados (dirigentes sindicales y políticos), se dieron cita familiares de muchos de los asesinados y desaparecidos por la opresión de la dictadura. Esa gente no es que tenga resentimiento, son personas que sufren por la pérdida de sus seres queridos en circunstancias dolorosas, delitos pendientes de juzgar, al menos, por la historia. Son víctimas del terrorismo de un estado fascista y su lucha es tan digna y tan oportuna como la de otras muchas víctimas de otras manifestaciones de la barbarie y la sinrazón. A Aguirre cuando menos habría que pedirle respeto y una rectificación para unas personas que sólo buscan reparar la memoria de mucha gente buena cuyos cadáveres siguen en alguna cuneta.

Dimisiones según convenga

No constituye ninguna novedad reparar en el distinto rasero que aplica la derecha: para los suyos paños calientes y para los adversarios la máxima severidad. Llama poderosamente la atención la celeridad de Mariano Rajoy en pedir la dimisión del ciudadano Gaspar Zarrías, a la sazón secretario de Estado de Política Territorial y secretario de Política Autonómica del PSOE, por asistir al acto celebrado en la Complutense de apoyo a Baltasar Garzón cuando no se ha atrevido a expulsar del partido y a exigir el acta de senador a Luis Bárcenas, ex poderoso tesorero, por su implicación en el caso Gurtel, el asunto de corrupción más grave de la historia de nuestra democracia.

Rajoy usa un baremo muy particular en las exigencias de responsabilidades políticas. Se muestra excesivo e inclemente como un ángel exterminador con los supuestos herejes de otras siglas y pusilánime y timorato con las ovejas (o mejor, gaviotas) descarriadas de su propia carne ideológica. Para sus cosas internas parece no tener carácter, aunque a buen seguro se trata de falta de autoridad. Quien no es líder no puede tomar decisiones. Se ve en cada asunto controvertido en sus filas que carece de la capacidad y la firmeza exigibles a un político con valía.

La elevación de decibelios del líder de la oposición choca especialmente cuando dirigentes del PP llevan días poniendo en cuestión la investigación judicial y los trabajos policiales sobre el caso Gurtel. La movilización contra el procesamiento de Garzón se traduce en una coacción antidemocrática al Supremo y las andanadas de la derecha contra magistrados y fuerzas de seguridad del Estado que han desenmascarado a la trama corrupta de Correa y sus secuaces no es más que el democrático ejercicio de la libertad de expresión. ¿Tiene el PP y sus palmeros dos varas de medir? Me ahorro una respuesta que es de cajón.

Por último, cualquier ciudadano está en su derecho de discrepar de determinadas decisiones judiciales. Y Zarrías no sólo posee todas las prerrogativas que le concede la Constitución española, sino que como familiar directo de víctimas de la opresión franquista (un abuelo fusilado y su padre y su otro abuelo encarcelados durante más de diez años) tiene una especial sensibilidad hacia las causas que instruye Garzón. La posición de Zarrías es de justicia y una obligación moral hacia sus ascendientes porque los falangistas van a sentar a un juez en el banquillo por intentar recuperar la memoria de las víctimas de la dictadura.