Austeridad letal

Un juez ha abierto una investigación contra dos altos cargos de la Xunta de Galicia, que preside Alberto Núñez Feijóo, por negar los medicamentos necesarios a enfermos de hepatitis C, que acabaron perdiendo la vida. El magistrado los imputa por prevaricación (actuar injustamente a sabiendas) y la Fiscalía ve indicios de homicidio por imprudencia profesional grave. La austeridad a ultranza tiene consecuencias perniciosas para los ciudadanos. E incluso letales en casos como éste.  Será la justicia la que dirima la responsabilidad penal de estos dos representantes públicos. Pero esta noticia, además de volver a demostrar la falta de sensibilidad política del Partido Popular con los más vulnerables, tiene mucho que ver con el debate que se abierto en las últimas horas con la petición del Gobierno de Mariano Rajoy de nuevos recortes a las comunidades autónomas para cumplir con los objetivos marcados por la Unión Europea sobre déficit público. Una parte de este déficit que les han endosado a las CCAA está relacionada con la cobertura pública de los nuevos tratamientos para combatir la hepatitis C y que, según compromiso del propio Ministerio de Hacienda, no iba a ser computado como tal. En el caso de Andalucía, la inversión en 2015 ascendió en 2015 a casi 200 millones, bien gastados están porque a los pacientes hay que atenderlos con todos los medios al alcance del sistema público. Cuando se antepone la contabilidad al bienestar de las personas se producen daños irreparables y la justicia (y con toda la razón) debe tomar cartas en el asunto. Lo que pretende el Ejecutivo del PP es que se vuelva a recortar en sanidad, educación, dependencia y protección social porque en su ideología está el debilitamiento de los servicios públicos fundamentales para abrir la puerta al negocio privado. Tanto Rajoy como su brazo ejecutor, Cristóbal Montoro, harían bien en recapacitar sobre los nuevos y aún más injustos sacrificios que quieren imponer siguiendo directrices ya fracasadas. ¿No habíamos quedado que ya estábamos en fase de recuperación económica? Pues que la noten las familias.

Foto.El País. Protesta de afectados gallegos de hepatitis C.

Demasiada fanfarria

¡Mariano eres el mejor, Mariano eres el más grande! Sólo les faltó a los principales dirigentes europeos conservadores un soniquete de fondo de pasodoble para aclamar a su hombre con vistas a las elecciones generales del 20 de diciembre. En el coro participaron desde la jefa del club, Angela Merkel, hasta el xenófobo y ultraderechista presidente de Hungría, pasando por el condenado Silvio Berlusconi o Nicolás Sarkozy… En Madrid se daban cita lo más granado de la derecha europea para respaldar a Rajoy en un aquelarre de vítores y piropos. Para los próceres conservadores del Viejo Continente el presidente español encarna el milagro de la recuperación y del buen hacer de la ortodoxia de la austeridad a ultranza, muy a contracorriente de lo que piensan la mayoría de los españoles. Y otros muchos ciudadanos del sur de Europa: en Italia, Grecia y Portugal se ha impuesto en las urnas una mayoría social progresista contra el austericidio.

Coincidió esta verbena de conservadora con la divulgación de los datos de la Encuesta de Población Activa correspondiente al tercer trimestre de 2015. Un estudio que sitúa la tasa de paro por debajo de los cinco millones y 298.200 personas menos en el desempleo. Bienvenida la evolución positiva y ojalá la reactivación económica acabe de prender y nos permita salir del largo túnel de sufrimiento que nos ha dejado la crisis económica. Fanfarria aparte, la EPA deja varios indicadores estremecedores que la propaganda del Gobierno y el PP: cuatro años después hay casi 105.000 ocupados menos en España (18.153.000 de 2011 frente a los 18.048.700 de 2015) y, gracias a la reforma laboral, el trabajo es más precario (350.000 contratos indefinidos menos) y muchos trabajadores con empleo tienen salarios tan bajos que no llegan a fin de mes, con lo que se ha disparado de la tasa de pobreza. En fin, no hay tanto que celebrar…

Foto.Telecinco.

De piñón fijo

Viendo la viñeta de El Roto me ha acordado de Angela MerkelMariano Rajoy, Cristóbal Montoro, de la troika, de los burócratas de Bruselas… De todos aquellos que siguen a piñón fijo emperrados en el camino del austericidio pese al sufrimiento que ha causado a millones de personas en el Viejo Continente. Saben que no es el camino adecuado pero no cambian el rumbo.

Grecia en Europa

Cualquier ciudadano griego, alemán o español votaría no a un recorte de las pensiones o a una subida de impuestos. Y con más fuerza aún después de siete años de crisis que nos han hecho perder derechos y cotas de bienestar como consecuencia de las políticas crueles del austericidio que patrocina la derecha. Por eso, en el ordenamiento de la mayoría de los países democráticos se prohíben referendos sobre este tipo de materia. La respuesta está cantada. ¿Alguien esperaba otro resultado? No, salvo Mariano Rajoy, que desconoce el malestar que hay a ras de suelo allí y aquí. El pueblo griego ha dicho un no rotundo a seguir asumiendo nuevos sacrificios. Muy humano. Nadie quiere más sufrimiento. Los griegos se merecen una recuperación justa, al igual que defendemos para nosotros en España. Que los que más han sufrido en esta crisis puedan tener la esperanza de que, a pesar del esfuerzo, queremos construir un futuro con más justicia social y menos desigualdad.

La manifestación democrática del pueblo griego me merece todo el respeto. Sin embargo, hoy tanto los que votaron ‘no’ como los que optaron por el ‘sí’ tienen los mismos problemas que antes de la consulta. Si acuden a un cajero, conseguirán con dificultad retirar un máximo de 60 euros y el país heleno sigue teniendo un serio problema de liquidez que puede producir un colapso financiero si no se produce un acuerdo. Lo que cualquier ciudadano reclama son políticos que aporten soluciones, no que miren a otro lado, que difieran la toma de decisiones o actúen sin empatía. Tenemos que reivindicar la utilidad de la política como instrumento transformador de la sociedad. En este sentido, es necesario mucho diálogo y la rectificación de posturas maximalistas sostenidas en las últimas jornadas que sólo alejan un eventual acuerdo. Se requiere sensibilidad de las instituciones europeas y responsabilidad por parte del Gobierno griego. Ése es el único camino que podrá permitir hacer realidad el deseo unánime de que Grecia siga en el euro y una grave crisis institucional en la Unión Europea.

Negro augurio

Las campanas de la propaganda del Partido Popular tañen a gloria. Lo hacen con el impudor del desconocimiento de lo mal que lo están pasando los damnificados por esta prolongada crisis, muchos cientos de miles de familias sufren el drama del paro y de la ausencia de ingresos. Frente al botafumeiro de la derecha choca la realidad de los estudios independientes o, cuando menos, foráneos. Unos cuantos indicadores pueden mejorar el cuadro macroeconómico de España pero no cambian la vida de la mayoría de la población. Ojalá está alegría de la cúspide se convierta en alivio para la base. Que la tan ansiada recuperación se plasme en bienestar colectivo es una aspiración que todos compartimos. Sin embargo, los organismos internacionales desmontan este espejismo oficial. El último jarro de agua fría nos lo ha echado la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Dice este foro que el paro en 2019 será del 21,49%, esto es, que uno de cada cinco españoles en edad de trabajar estará en la lista del desempleo. Sólo un punto por debajo de la tasa que Mariano Rajoy recogió en 2011 ocho años después. Largo me lo fías, Sancho, que diría el Quijote. La recuperación económica sin creación de empleo, o con ocupación precaria y mal remunerada, es agua de borrajas. El negro augurio de la OIT debería hacernos reflexionar y desengancharnos del austericidio que nos marca Bruselas y Merkel, o lo que es lo mismo, el oráculo neoliberal. También aconseja que el PP rebaje los decibelios de sus tañidos triunfalistas. No estamos para fanfarrias.

Nada que celebrar (I)

He visto la viñeta de El Roto y he pensado automáticamente en el Gobierno de Rajoy. Este 20 de noviembre se cumplían tres años del triunfo fatídico del Partido Popular en las elecciones generales. Tres años de promesas incumplidas, de mentiras como catedrales, de recortes feroces, de recetas insensibles y de aumento desbocado de la desigualdad. La tan cacareada recuperación económica no acaba de llegar a las familias y el mantra de Moncloa se esfuma con el medio millón de parados más, según la Encuesta de Población Activa, en este nefasto trienio. Los efectos perniciosos de la reforma laboral se resumen en más precariedad, menos derechos laborales y unos salarios cada vez más bajos que no permiten llegar a final de mes. Uno de cada ocho españoles es pobre con empleo, una realidad que nos sitúa en el tercer lugar en este ránking europeo. No tiene mucho que celebrar Rajoy ni el PP con su gestión de una crisis económica basada en el austericidio, que ha provocado una crisis social y otra política por desconfianza de los ciudadanos en unas instituciones que están secuestradas por decisiones externas y los casos de corrupción de todos los colores políticos. Y a este desolador panorama se suma la crisis territorial con el conflicto de Cataluña. Hoy, desde luego, no es una efeméride de grato recuerdo para nadie. España es en 2014 peor que hace tres años… Por desgracia para todos.

Construyendo una alternativa

Pedro Sánchez demostró ayer en el Congreso de los Diputados que el PSOE ofrece una alternativa sólida de izquierda a la sociedad española. Expuso en el hemiciclo una batería de propuestas concretas y factibles para construir una país más justo, para reducir la brecha de la desigualdad y para la recuperación económica y la generación de empleo. Este PSOE ha hecho autocrítica, ha reconocido los errores y ha recuperado un mensaje que lo hace reconocible. Ese es el camino para el recuentro con los muchos ciudadanos que se sentían desencantados por los fallos, algunos de consideración, del pasado reciente.

Enfrente, un PP y un ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que viven en una burbuja y se empecinan en seguir aumentando el sufrimiento general con recetas que no llegan ni a la categoría de placebo. Las políticas neoliberales han fracasado con estrépito: sólo han conseguido que los ricos sean más ricos y que haya un abismo mayor entre los poderosos y la inmensa mayoría que representan las clases medias y trabajadoras. Además, los síntomas de la frágil recuperación no llegan a las familias, el paro se reduce a un ritmo demasiado lento y el empleo que se crea es precario, con condiciones laborales leoninas y salarios cada vez más bajos, gracias a la reforma laboral de Mariano Rajoy. Los que defienden el dogma del austericidio sólo están trabajando para los suyos.

PD.- Hubo un momento del debate de los que producen malestar ciudadano. El socialista se refirió al problema de la pobreza infantil y desde la bancada popular salió un “¡ooooh!” en tono de burla. La sensibilidad no es compatible con la derecha.