Reaccionemos ante el dolor

Hoy es el Día Internacional del Refugiado. Decenas de miles de sirios se encuentran en campamentos en la frontera de Europa. En unas condiciones infrahumanas sobreviven niños y niñas mientras que Europa mira hacia otro lado. España, por culpa del Gobierno de Mariano Rajoy, calla sumisa y otorga. Son 90.000 los menores no acompañados que han llegado a la UE en el último año, de los cuales hay 10.000 que están ilocalizables, huyendo de la guerra y del terror del Estado islámico. El vídeo, realizado por un equipo capitaneado por la periodista María Iglesias y difundido por la Asociación de la Prensa de Sevilla, muestra escenas desgarradoras de la vida diaria de estos seres humanos olvidados. Ya la conmoción por la muerte de Aylan y otros niños en las costas del Egeo se nos ha quedado muy atrás.

La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, acordó hace unas semanas con ACNUR poner en marcha un programa de acogimiento de estos menores no acompañados, similar al que desde hace lustros se viene realizando con la población infantil saharaui. El Ministerio de Interior, que es quien tiene las competencias de extranjería, ha autorizado por fin a la Junta a desarrollar esta iniciativa. De este modo llegarán a Motril en las próximas fechas 24 menores. Este podría ser un ejemplo que puedan hacer suyo el resto de comunidades autónomas y que, de esta manera, seamos el país de referencia en la acogida de estos menores que lo han perdido todo y que merecen que se respeten sus derechos y que puedan vivir en un entorno seguro y en paz.

PD.– Esta tarde, todos y todas, a las manifestaciones por la dignidad de las personas que tienen que dejar sus países por la guerra y las persecuciones. Hay más de 65 millones de refugiados en el mundo. Y no olvidemos que los desplazados están por todo el planeta procedentes de Siria, Irak, Afganistán, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, República Democrática del Congo, Myanmar, Eritrea…

Sin periodismo, no hay democracia

El gremio del periodismo ha interiorizado que se une y pelea por sus derechos o languidece hasta su desaparición. Ayer acudí a la concentración celebrada en Sevilla, al igual que en otros 48 municipios de toda España, con motivo del Día Internacional de la Libertad de Prensa y la Libertad de Expresión. Me llenó de júbilo la masiva respuesta de profesionales de los medios de comunicación a la convocatoria de la Asociación de la Prensa de Sevilla. Sin duda, la mayor movilización de periodistas que recuerdo en mi ciudad. Profesionales de todas las cabeceras, de medios públicos y privados, de todas las edades, incluso estudiantes que aspiran un futuro laboral mejor, periodistas en activo, parados y jubilados. Respuesta colectiva y unitaria de todo el sector, con representantes de sindicatos y partidos políticos de izquierda. Son muchos los argumentos (la precariedad laboral, los ajustes de plantilla, las limitaciones al ejercicio de la profesión y a la libertad de información, la deriva partidista de los medios, la pérdida de la ética y la deontología en el quehacer profesional…) y defender un periodismo comprometido, honesto y que cumpla su función social. El lema no podía ser más elocuente: ‘Sin periodistas, no hay periodismo y sin periodismo, no hay democracia’ (Leer manifiesto). Queda mucho trecho por recorrer para dignificar la profesión desde un punto de vista laboral y ético y recuperar el daño causado por esta maldita crisis en un gremio ya muy castigado por la desregulación. Se abre un novedoso horizonte de esperanza.

PD.– La foto de la cabecera de la concentración no hace justicia a la multitud congregada en la Plaza Nueva hispalense, justo detrás del objetivo de mi teléfono móvil.

Negreros

Me lo comentaba hace unos días mi amigo Rafael Rodríguez, presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla, y lo curioso es que no me extrañaba lo más mínimo tan insólito caso de usura y explotación profesional en el gremio periodístico. Estamos tan habituados a que las empresas informativas, además de impedir que los medios cumplan su función social por el predominio de la línea editorial frente la información, se comporten como negreros, que casi nada nos sorprende ya. Este caso, sin embargo, rebasa los límites de lo tolerable pese al pasotismo y la desmovlización que caracteriza al colectivo.

Una periodista cordobesa, Azahara Cano Jurado, denunciaba a través de las redes sociales una miserable oferta de trabajo de 75 céntimos de euro por cada noticia de 800 caracteres que consiga colocar en foros, blogs y directorios hablando bien de una determinada marca de complementos para bodas, bautizos y comuniones. Para cobrar 300 euros tenía que acreditar la publicación de 400 artículos mensuales. Dicho de una mera más directa: para ganar un salario de mierda tenía que ‘vender’ una media de 13-14 textos al día sin tomarse ni una sola jornada de descanso. La oferta no puede ser más denigrante, más repugnante… Una auténtica burla. Para mandarlos al mismo… como ha hecho la afectada.

Como representante de un colectivo harto ya de precariedad y abusos, Rafael Rodríguez lanza una campaña con un rotundo mensaje de ‘Basta ya’:”No es para indignarse, sino para rebelarse“. Los excesos que sufren los periodistas son inaguantables. Esta crisis económica ha llevado a muchísimos profesionales al desempleo y los que han conservado el puesto de trabajo están padeciendo un retroceso brutal en sus condiciones socio-laborales. Si esta realidad es ya de por si dolorosa, haciendo mías las palabras del presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla, “la crisis ética es igual de grave”. O incluso más, añadiría yo. La situación de desprotección del trabajador de la información y el dumping que auspician las empresas, con la honrosa excepción de los medios públicos, requieren una respuesta conjunta y coordinada, algo que nunca ha ocurrido en el seno del periodismo por un falso prurito de superioridad y las eternas banderías. Se abre ahora una puerta con la creación del Colegio de Periodistas que podría permitir avanzar en ese camino. Aprovechemos esa oportunidad para dignificar la profesión.

Rafael Rodríguez

Se han celebrado en un simbólico 14 de abril las elecciones en la Asociación de la Prensa de Sevilla, y como en aquel momento histórico, esta fecha supondrá también un cambio más que esperado dentro de la organización gremial. Estos comicios han despertado un enorme interés y una participación masiva entre unos profesionales más dados a la apatía y a la indiferencia en todo lo concerniente a la APS. Por sólo dos votos se ha impuesto en esta reñida cita electoral Rafael Rodríguez, extraordinario periodista y aún mejor persona, a las otras dos candidaturas de Nani Carvajal (presidenta saliente) y Antonio Silva.

No voy a ocultar que Rafael pertenece al círculo más íntimo de mis amistades, como él diría somos hermanos. Hemos vivido tantas peripecias juntos, laborales y personales, que su triunfo lo siento y lo vivo como propio. Desde esta subjetividad serena celebro su éxito, que a buen seguro será del conjunto de los asociados. Este nuevo equipo que dirigirá la Asociación de la Prensa, mucha buena gente acompaña al futuro presidente, será un revulsivo para una entidad exangüe, apática y con más tics folclóricos y tradicionalistas de los necesarios.

Rafael Rodríguez es un profesional vocacional y de raza, estajanovista, incansable, sin horas, un adicto al trabajo; un periodista de trayectoria contrastada (desde que comenzó a trabajar en redacciones malagueñas con sólo 14 años), insobornable, defensor de un periodismo basado en la responsabilidad social, refractario a las influencias externas y a la contaminación ideológica de la información, cancerbero de la verdad a la que debe propender todo redactor que ame la profesión. Al margen de un prestigioso currículum, es una persona cabal, íntegra hasta el tuétano, leal por encima de todo y amigo de sus amigos, siempre dispuesto a acudir en auxilio de quien esté atravesando un mal momento, un derrochador no sólo de generosidad, también de ilusión, y ya calza un buen número de octubres.

Me podría extender hasta el infinito… Estamos de enhorabuena en la Asociación de la Prensa de Sevilla. Empieza una nueva época para la recuperación y la esperanza. Todos quedamos emplazados.