El agravio que no cesa

El capítulo de los agravios del Gobierno de Mariano Rajoy para con Andalucía crece día a día. Es tan voluminosa la lista que resulta insoportable. Parafraseando a Miguel Hernández, es el rayo que no cesa y que pretende achicharrar cualquier posibilidad de crecimiento o de posicionamiento estratégico de esta tierra. Por no remontarnos muy atrás y repasar sólo las últimas semanas: reducen drásticamente la inversión en los Presupuestos Generales para este año (un 36% menos que en 2016), recurren la jornada de 35 horas semanales de los empleados públicos de la Junta, aprueban 1.170 millones para el trayecto de alta velocidad entre Valencia y Castellón y resuelve con un by-pass de segunda división la unión entre Sevilla y Málaga, de la conexión ferroviaria del Puerto de Algeciras ni se acuerdan cuando la lluvia torrencial de millones en otros territorios no para…

Si todo esto no fuera suficiente y escandaloso, el Boletín Oficial del Estado acaba de publicar un decreto ley por el que el Ministerio de Fomento se hace cargo del pago de una autopista gallega, la AP-9, una decisión que contrasta con la negativa a levantar el peaje de la AP-4 entre Dos Hermanas y Jerez (expira la concesión en 2019) o a cubrir la parte que paga la Junta entre Jerez y El Puerto de San María (más de 100 millones desembolsados desde 2005). El Gobierno, primero por boca de Ana Pastor y luego de Íñigo de la Serna, ha rechazado sin contemplaciones la petición del consejero andaluz de Fomento, Felipe López, de liberar la totalidad del trazado o de asumir lo que paga la Junta, que es la única administración autonómica que atiende con sus propios fondos la supresión de un peaje en una vía de competencia estatal. El agravio es manifiesto, la desigualdad en el trato es insultante. Y sólo existe una explicación: se trata de Andalucía. Así les va al PP en esta tierra. De nuevo callarán y otorgarán sumisos.

Foto.- Cadena Ser.

Disculpas imprescindibles

Mariano Rajoy ha llegado esta tarde a Granada para asistir a un acto del Partido Popular. Y lógicamente no ha podido hacerlo en ferrocarril, habrá llegado por vía aérea desde Madrid, no le quedaba otra. La ciudad de la Alhambra lleva casi dos años aislada por tren. Si la enésima fecha dada por el Ministerio de Fomento se cumple, no será hasta octubre de 2017 cuando se restablezca la comunicación. Menudo estropicio. Los últimos tres ministros del Gobierno del PP en esta materia, Ana Pastor, Rafael Catalá e Íñigo de la Serna, no han hecho nada para acelerar los plazos. Es más, su incompetencia ha llevado a Granada a vivir una situación más propia del siglo XIX que del XXI. Granada soporta con estoicismo este contratiempo ahistórico. Una de las ciudades con más atractivos turísticos y que posee el monumento más visitado de España, la Alhambra, sólo encuentra el silencio del Gobierno de Rajoy y excusas vagas vinculadas a motivos técnicos. Rajoy tiene una oportunidad de comprometerse no sólo para que las obras terminen de una vez, sino de pedir disculpas por una gestión más que deficiente de su Gobierno que ha castigado a granadinos en sus desplazamientos por tren y a los muchos empresarios y autónomos que viven del sector turístico.

Foto.– Sindicato de Circulación Ferroviario (SCF).

Misterios de Bruselas

Han pasado las elecciones del 26 de junio y han salido a relucir asuntos procedentes de Bruselas que comprometen al Gobierno de Mariano Rajoy. Las autoridades comunitarias se han cuidado mucho de perturbar las aspiraciones electorales del Partido Popular. Ahora, que ya se han contado los votos, la Comisión Europea ha iniciado el procedimiento para multar a España por el incumplimiento del déficit en los dos últimos años y exige nuevos recortes para conseguir el equilibrio de las cuentas públicas ya en 2016. En la capital europea han sentado especialmente mal los regalos fiscales realizados por Rajoy al calor de los comicios del pasado diciembre pese a los reiterados avisos para que no lo hiciera. Las consecuencias de las malas notas obtenidas por el Ejecutivo español se pueden resumir en una multa de hasta 2.000 millones de euros, la paralización inmediata de los fondos estructurales y un ajuste de entre 8.000 y 16.000 millones. Felicitemos a Rajoy por este gran servicio a nuestro país. Sus óbolos electorales lo pagaremos entre todos.

Y el segundo enigma que nos llega desde Bruselas es un informe fechado en enero que censura la investigación desarrollada por el Ministerio de Fomento sobre el accidente del Alvia en Galicia en julio de 2013, que se saldó con 80 muertes. Sostiene la Unión Europea que no se investigó de forma independiente y adecuada conforme a la Directiva de Seguridad Ferroviaria. El documento sobre este trágico siniestro ha visto la luz casi seis meses después de estar redactado. Una mano negra y mucha burocracia han retrasado su difusión. Quizá para evitar que este asunto molestara la campaña del PP se dejó el informe guardado en un cajón. Los familiares de la víctima ya han pedido la dimisión de titular de Fomento, Ana Pastor. El PP no quería ruido en la cercanía de la cita con las urnas.

Son los misterios que pasan en la corte de Bruselas: ahora como por arte de ensalmo se activan procedimientos y aparecen papeles que interesaban conocer de antemano a la opinión pública para decidir su voto con toda la información disponible. Un ardid de las altas esferas comunitarias que le ha venido muy bien al PP… Y Rajoy fumándose un puro tranquilamente.

Foto.- EFE. Rajoy, Pastor y el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, en el accidente del Alvia, en los aledaños de Santiago de Compostela.

El error de privatizar AENA

El Gobierno de la nación ha decidido privatizar el 49% de AENA, la empresa pública que gestiona los aeropuertos españoles. Ya está más que demostrado que la gestión pública es más rentable y tan eficiente o más como la privada. El último ejemplo lo encontramos en el Ministerio, que ha tenido que recuperar servicios externalizados porque haciéndolo con medios propios era más económico y no se resentía la calidad de la prestación. La misma conclusión la encontramos con la sanidad o la educación. La privatización sólo responde a la ideología liberal, que jibariza lo público y detesta la regulación del Estado para garantizar la igualdad de oportunidades y la movilidad social.

AENA es una de las joyas de la corona, del patrimonio de todo. Es una empresa rentable y más en un país como España en la que uno de sus pilares económicos es el turismo. El Gobierno quiere hacer caja pensado en el presente para cuadrar la contabilidad y que Bruselas no nos riña por incumplir los objetivos del déficit. Pero mañana nos arrepentiremos de haber perdido casi la mitad de una compañía que podría dar más beneficios para el conjunto de la ciudadanía. El acervo popular tiene sentencias que resumen lo que ha hecho el Ejecutivo de Rajoy: matar la gallina de los huevos de oro, pan para hoy y hambre para mañana, pegarse un tiro en el pie… En definitiva, un error de gran magnitud. Uno de los riesgos inminentes de esta medida es liquidar los aeropuertos menos rentables. Aviso a navegantes.

Foto.– El Confidencial. Rajoy y la ministra de Fomento, Ana Pastor.

El PP y el copago

La derecha ha asomado su peligrosa patita por debajo de la puerta. Uno de los barones del Partido Popular, Ramón Luis Varcárcel, presidente de Murcia, propone que se pague por el ir al médico y los niños por acudir al colegio. Todo un órdago contra nuestro sistema público, universal y gratuito de educación y salud planteado en presencia de Mariano Rajoy. Tardó el PP en enviar a una bombera para apagar el fuego prendido por las inoportunas declaraciones de Valcárcel. Hasta bien entrada la noche la responsable pepera de bienestar social, la ex ministra Ana Pastor, no intentaba sofocar las llamas con cubos de ansiedad y retórica grandilocuente.

Muchas horas para reaccionar ante una proposición tan delicada y con Rajoy, invitado de piedra en la conferencia de su compañero, sin decir ni mu. Ya conocemos que al político registrador le corre horchata por las venas. Las palabras de la emisaria de la dirección nacional llegan cuando el incendio avanza descontrolado. Los estrategas de la calle Génova se debatían entre desautorizar a su prohombre murciano o evidenciar su programa oculto, un programa de recortes y eliminación de conquistas sociales. Ya ha presumido el presidente nacional, el candidato a la tercera, que si gobierna y en los seis primeros meses no le hacen tres huelgas generales, es que no estaría haciéndolo bien. Todo un alarde de lo que estaría por venir con el PP en la Moncloa.

Como están como los malos prestidigitadores afanándose en ocultar el truco hasta después de las elecciones, han optado por dejar con el trasero al aire a Varcárcel. Pero los hemos pillado jugando al trile. Nos han enseñado las hojas de las tijeras con las que quieren podar el estado del bienestar. Su hoja de ruta es un calco del brutal ajuste que el conservador Cameron está ejecutando en Reino Unido con protestas multitudinarias de la población.

El PP se olvida de que los españoles ya pagan con sus impuestos la educación y la sanidad pública, en base al principio de progresividad fiscal: contribuye más con sus impuestos quien más renta gana. La propuesta del PP de introducir el
copago supondría que los españoles tendrían que pagar dos veces por el mismo servicio; y subvierte el principio de progresividad fiscal, haciendo que pague más no quien más gana (vía impuestos) sino que pague más quien más
veces enferme, sea cual sea su nivel de renta.