Primera boda gay en América Latina

Se están abriendo nuevos horizontes, desterrando rancios clichés, superando imposiciones morales de una minoría fanática e inmovilista. La conquista de nuevos derechos ciudadanos y los avances en materia de igualdad regulados en España en el último lustro están haciendo escuela. Es una grata noticia que en Argentina se haya celebrado la primera boda gay de América Latina. Es una demostración de libertad y justicia social. Todos tenemos que forjar nuestra orientación sexual sin cortapisas ni imposiciones de confesiones religiosas o talantes ultramontanos.

La pareja de la fotografía, Álex Freyre y José María Di Bello, de 39 y 41 años, lo ha conseguido a la segunda oportunidad. El Registro Civil argentino abortó, a tenor de resoluciones judiciales contradictorias, su primer intento el pasado 1 de diciembre en Buenos Aires. Retrógrados y reaccionarios los hay por todos los rincones del planeta. Gracias a la diligencia de la gobernadora de la provincia de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, esta historia de amor ha tenido un final feliz. La política, que es el arte de lo  posible, en el mejor sentido de la expresión, ha dado vía libre a un asunto enquistado en un laberinto judicial. No se quería ver desde un prisma tradicionalista que la sociedad evoluciona en el modo de conformar y reconocer los diversos modelos de convivencia. Se pretendía mantener la histórica discriminación por las preferencias sexuales.

Se ha dado el primer paso para derribar el muro de la incomprensión y conseguir la plena equiparación en derechos para todos y todas con independencia de su orientación sexual. Queda mucho camino para recorrer, pero estas dos personas que han defendido con uñas y dientes su deseo de contraer matrimonio para dar solemnidad jurídica a su relación afectiva y esta valiente gobernadora que se ha zafado de la burocracia y de lo socialmente correcto han abierto una vía hacia la esperanza, hacia una sociedad más abierta y plural. En Argentina, y también en América Latina, son desde hoy un poco más iguales y más libres.

Foto.- Reuters.