Trucos malos

No nos vamos a dejar tomar el pelo. El Partido Popular nos quiere hacer trucos de prestidigitación con la conexión ferroviaria del Puerto de Algeciras. Hoy el delegado del Gobierno, Antonio Sanz, y el alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, han recibido como si fuera el maná las primeras traviesas para renovar el tramo entre esa ciudad y la Almoraima. Llevan desde que llegaron a la Moncloa a finales de 2011 sin invertir un euro y ahora se creerán que con ese gesto propagandístico encandilarán a la gente del Campo de Gibraltar. No han hecho nada mientras que a la zona levantina, según sus propios datos, han destinado más de 6.000 millones. Han castigado por motivos políticos al principal puerto de España y de los cinco con más tráfico de Europa pese a que la Unión Europea ha catalogado de estratégica la conexión del recinto portuario con Bobadilla. Andalucía, a través de la Junta, los ayuntamientos y los agentes económicos y sociales, han reclamado que se haga justicia y que no se frene el desarrollo de esta tierra. No es éste un Gobierno, sin embargo, que mire con cariño a Andalucía. Más bien todo lo contrario.

Foto.Diario de Náutica.

Díaz, Bruselas y los desvaríos del PP

Al Partido Popular se le ha indigestado la visita de la presidenta de la Junta de Andalucía a Bruselas. Resulta chocante que a la oposición le moleste que Susana Díaz defienda los intereses de esta tierra ante las autoridades comunitarias. El PP, si fuera una formación comprometida con esta comunidad, tendría que estar de acuerdo con un mejor reparto de los fondos europeos, del cheque de la Política Agraria Común o del plan por el empleo juvenil, con la priorización de la conexión ferroviaria del puerto de Algeciras, el primero de España y el cuarto de Europa, y con la puesta en marcha sin más dilaciones del acuerdo pesquero con Marruecos. Sin embargo, han salido en tropel a cuestionar las gestiones de la presidenta andaluza ante el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el comisario de Política Territorial, Johannes Hahn.

Hacen política con letra muy minúscula. Están tan desquiciados y tienen tan poca altura de miras que se emberrenchinan por el resultado de la visita de Díaz a la capital comunitaria. Sólo saben hacr oposición destructiva, de tierra quemada, de hacer ruido para tapar sus carencias y su desconcierto interno. Una actitud demencial que los aleja cada vez más de los ciudadanos. Sería más edificante que se pusieran del lado de los andaluces y de la Junta para buscar una salida a la crisis y en la lucha contra el desempleo. Lamentablemente, prefieren la marrullería y inventarse excusas para hacer dejación de responsabilidades.

Se puede calificar de muy cínico que el secretario general del PP andaluz, José Luis Sanz, asegure que la presidenta tendría que haber demandado un plan de empleo para Andalucía a la UE, cuando el Gobierno central reduce la aportación a la comunidad autónoma del fondo europeo para promoción de empleo juvenil para dedicarlo a la reforma educativa y, lo que es más grave, cuando Rajoy niega de manera sistemática de un plan extraordinario de empleo, como sí ha hecho con otras autonomía.

También se ha sumado a la fiesta del despropósito la delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo, empecinada en ejercer como portavoz del PP ante el desorden y el desconcierto que existe en las filas de su partido. Crespo ha pretendido generar confusión y lo que ha demostrado es un profundo desconocimiento de lo abordado por la presidenta andaluz en Bruselas y de las decisiones de su propio Ejecutivo. Parece que está tocando de oído, sin conocer ni la letra ni la música ni la partitura.

El tridente del desvarío lo ha completado la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez. Sorprenden las palabras de regidora reprochando a Díaz que acudiera a Europa a plantear la prioridad de la línea férrea Algeciras-Bobadilla. Y es un asunto capital para el Campo de Gibraltar, para Andalucía y para España. Se ha de entender que para el PP no lo es tanto. No hace falta que nos lo juren porque los Presupuestos Generales del Estado de la era Rajoy apuestan por el desarrollo de la línea que recorre el litoral mediterráneo y han olvidado la conexión del puerto de Algeciras.

Foto.– Durao Barroso y Susana Díaz.

El lobo financiero

Se levanta uno cada mañana sobresaltado por las noticias económicas y por el griterío mediático anunciando la hecatombe. Los mercados financieros, responsables de esta profunda recesión, posiblemente la mayor de la historia, son los que marcan el ritmo de la economía internacional. Nos llevaron al pozo de la miseria y nos quieren mantener en vilo y con el agua al cuello. Los movimientos especulativos del lobo feroz financiero sobre la zona euro están apartando del rebaño a las ovejas más débiles, que son las presas más fáciles. El acoso sobre Grecia busca desestabilizar los cimientos de la vieja Europa para seguir haciendo caja a costa del ciudadano de a pie.

La inoportuna jugada de la sociedad de rating Standar & Poor’s de rebajar la calificación de la deuda griega nos ha metido aún más miedo en el cuerpo. A tenor del discurso imperante en la esfera pública, exagerado por los medios de comunicación, detrás del vecino heleno viene Portugal, luego quizá Irlanda y, a continuación, España o por qué no Italia. El dinero no entiende de política y sólo de beneficio. Grecia está a punto de estallar por los aires: por un lado, los organismos internacionales y los mercados exigiéndole  sacrificios y, por otra, la población en plena ebullición y con una huelga general amenazante por el severo ajuste que su gobierno tiene que aplicar si quiere encontrar el calor internacional. Por cierto, un ejecutivo socialista que tiene ahora que lidiar la herencia envenenada de una década de pésima gestión de la derecha.

El tablero planetario tiembla y esas sacudidas llegan a España con la forma del desempleo. La crisis se personifica en este país en las colas de las oficinas del INEM. Según el dato de la EPA avanzado por un error (o quién sabe) del Instituto Nacional de Estadística, el índice de paro supera ya el 20% en el primer trimestre de 2010. Otro mazazo a las esperanzas de recuperación que se perciben y a los halagüeños indicadores que se han conocido en las últimas fechas. El desempleo, menos mal, parece haber tocado fondo y nos queda por delante una larga y lenta travesía de reconstrucción de los efectos devastadores de una recesión económica que nos llovió del cielo, como sin quererlo, por los desmanes y la avaricia de los tiburones financieros norteamericanos (hipotecas basura, la bancarrota de Lehman Brothers o los presuntos ilícitos de Golman Sachs). La gran mayoría sufre los embates de la crisis, mientras que los bancos siguen con beneficios obscenos: el BBVA ganó de enero a marzo 1.240 millones de euros.

Llegamos a la celebración del Primero de Mayo con un ambiente de incertidumbre marcado por la recesión y el paro. Los sindicatos, con toda justicia, claman por la implicación de todos en la resolución de este agujero negro que nos rodea. También podían exigir algo más de responsabilidad a los estibadores del puerto de Algeciras. En estos momentos de dificultad, y después de una importante inversión, la nueva terminal de Hanjin no ha podido acoger la primera descarga en sus instalaciones por el desacuerdo con los trabajadores. La sociedad coreana se replantea la continuidad del proyecto (y no andamos sobrados de yacimientos de empleo y generación de riqueza) y desviar la ruta de los buques containers hacia otros puertos. Mala noticia para la Bahía de Algeciras si se confirma y, ojo, que la competencia de Tánger es muy seria y se halla muy cerca, a sólo unos kilómetros, a golpe de vista en días claros en el Estrecho. Los estibadores deberían reconsiderar o, al menos, aquilatar sus medidas de fuerza por el bien general. Los sindicatos tienen aquí también una piedra de toque.