Como los cangrejos

Casi sin hacer ruido. Pequeños pero constantes pasos atrás para no armar mucho ruido. Así las derechas de Andalucía nos están haciendo retroceder en derechos y libertades individuales. Y lo hacen para complacer a Vox, la extrema derecha a la que le deben que PP y Cudadanos estén gobernando en esta comunidad autónoma. Cada día se conocen episodios de esta involución a las que nos conducen los del pensamiento único conservador con el objetivo de imponer su moral y su visión decimonónicas. En el día de ayer otras dos decisiones que se sitúan en el marco de las exigencias de Vox. Por un lado, la Junta de Andalucía deja sin financiación a 241 proyectos de colectivos de mujeres e igualdad, muchos de ellos para combatir y sensibilizar sobre la insoportable lacra de la violencia de género, con la débil excusa de un cambio en los criterios de distribución. Por otro, ponen al frente de la Estrategia de Salud Sexual y Reproductiva a una fundamentalista católica que desempeña en el Obispado de Córdoba la dirección del Secretariado para los Cristianos Perseguidos. (Ya podían crear un órganos para buscar niños y niñas robados). Esta doctora responde al nombre de Trinidad Lechuga y ve el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad como un “crimen abominable” y una “matanza de inocentes”. Retrocediendo a tiempos de oscuridad y de la sección femenina para satisfacer a la extrema derecha. Vamos para atrás como los cangrejos.

Foto.- eldiario.es. El presidente Moreno Bonilla, con otros cargos del PP y el portavoz de Vox, Alejandro Hernández.

A cara descubierta

Esta vez, al menos, se han ahorrado la mascarada, el numerito de falso suspense. Vox no ha presentado siquiera enmienda a la totalidad al proyecto de presupuestos de Andalucía para 2020. La coyunda de las derechas con la extrema derecha se desarrolla a cara descubierta. Hace unos meses, para las cuentas de este ejercicio, los de Abascal mantuvieron la supuesta incógnita hasta el minuto antes de la votación, retirando su enmienda al presupuesto in extremis, aunque todo el mundo le habíamos visto el truco a los de Abascal desde el primer momento. Fue un ardid burdo que no sorprendió ni engañó a nadie.

En esta ocasión nos han evitado un patético tira y afloja con final feliz de comedia romántica de serie B. Al mismo tiempo, Partido Popular y Ciudadanos han demostrado que forman una unidad de destino en lo universal con los ultras. No había duda, nunca la ha habido desde que este gobierno echó a andar: son un 2 más 1, o mejor un 3 en 1, una unidad trinitaria de acción ya sin complejos, que ni se oculta.

Este ménage à trois va a dejar al partido naranja como el gallo de morón: sin plumas y cacareando. Y a los andaluces con unos servicios públicos seriamente perjudicados (un ejemplo: el presupuesto contempla el incremento de las listas de espera en sanidad), un saqueo permanente de las arcas públicas a través de medidas fiscales que solo para los muy ricos y una política timorata y sin ambición de fomento de empleo. Sin olvidar el retroceso en conquistas y libertades en materia de igualdad de género, lucha contra la violencia machista o en pro de la convivencia y la integración. Un mal camino el emprendido con unos presupuestos con el sello de la ultraderecha.

Foto.- El País. Marín (Cs), Moreno Bonilla (PP) y Hernández (Vox), celebrando la ópera bufa del primer presupuesto escrita con renglones torcidos por los ultras.