Griso acorrala a Gallardón

Susanna Griso ha dejado en evidencia a Alberto Ruiz Gallardón en Espejo Público. Y es que su reforma retrógrada de la ley del aborto tiene difícil justificación y menos aún cuando se ponen sobre la mesa argumentos de peso. La periodista lo ha acorralado ante las cámaras y el ministro de Justicia se ha refugiado en la defensiva muletilla de “usted está mal informada”.  Escaso bagaje para un político con teórica fama de oratoria, como también la tenía de moderado. La cara de Gallardón demuestra el apuro que está pasando en la entrevista: no puede ocultar su incomodidad ante una batería de preguntas que desmontan su débil argumentación. Está tan encastillado en sus posiciones reaccionarias que el ministro reconoce que la eliminación del supuesto de malformación grave del feto para interrumpir el embarazo en su texto normativo responde a una “convicción personal”. Inaudito. Es inaceptable que en democracia se legisle desde la moral particular o desde las creencias religiosas. No fue una buena mañana para un Gallardón al que se le ha caído la careta y ofrece cada vez de forma más nítida su verdadera esencia.

Como menores de edad

El Gobierno de la nación toma definitivamente a las mujeres como menores de edad. En la memoria de impacto normativo de la reforma de la ley del aborto que impulsa Alberto Ruiz Gallardón, adelantada por la Cadena Ser,  se sostiene sin rubor que con esta ley se refuerza la libertad de elección de la mujer. Esta afirmación resulta un insulto a la inteligencia puesto que la nueva regulación no sólo arrebata a las mujeres el derecho a decidir sobre su maternidad, sino que las somete a una carrera de obstáculos incluso en el caso de que quiera abortar un feto enfermo que vaya a morir nada más nacer. Si alegan riesgo para su salud, tienen que pasar dos exámenes médicos con facultativos distintos y una semana de reflexión antes de proceder a la interrupción del embarazo. Como si la mujer que toma esa dura decisión, lo hiciera a la ligera y no con madurez y con conciencia. La nueva ley se inspira en las reivindicaciones de los sectores más conservadores de este país, nos sitúa entre los países más retrógrados de Europa y exuda un machismo recalcitrante.

Si ya resulta indignante la imagen que tiene el Gobierno de Rajoy de las mujeres, la citada memoria nos brinda otra perla esperpéntica: la reforma del aborto tendrá efectos positivos sobre la economía. Los sesudos autores de este disparate entienden que el aumento de la natalidad por la reducción del número de abortos tendrá efectos positivos sobre la actividad económica. Una conclusión que en el mismo texto se señala como difícilmente cuantificable y que se sustenta en una gran mentira: con la actual ley de plazos no sólo no se han incrementado, sino que se han reducido las interrupciones del embarazo, según datos del Ministerio de Sanidad. ¿Se puede derrochar más demagogia?

Nos quieren tomar el pelo. El informe que viene a justificar la reforma Gallardón parece estar escrito por extraterrestres. No puede estar más alejado de la realidad. Le pediría al ministro que tirara la memoria y su ley a la papelera. Lo mejor que puede hacer es retirar el proyecto, que su cambio normativo se quede como nonato.

Tensión en el PP por la ley del aborto

El lío está servido. La retrógrada ley del aborto que ha puesto sobre la mesa el Gobierno de la nación está provocando un gran revuelo interno en el seno del Partido Popular. Es tan grande el despropósito orquestado por Alberto Ruiz Gallardón a instancias, no se olvide, de Mariano Rajoy que por una vez en la monolítica derecha española se han escuchado voces críticas. El rifirrafe entre Alberto Fabra y José Antonio Monago es el episodio más estridente pero entre bambalinas el enfrentamiento es de aúpa entre los partidarios y los detractores de un proyecto de ley que arrebata derechos y libertad a la mujer, nos hace retroceder más de 30 años y nos aleja de Europa ante la mirada atónita de la comunidad internacional que no entiende la deriva ultraconservadora de Rajoy. Hay voces que claman por la libertad de voto, por el voto en conciencia, en las filas peperas. Al final serán pocos, contados con los dedos de la mano, los que se salten la férrea disciplina que se quiere imponer desde la calle Génova. El presidente del Gobierno ha pedido a sus barones que no polemicen en público para serenar el debate, como éste si fuera a desaparecer por maniobras de mercadotecnia. La protesta social ante esta incomprensible involución está en la calle y es imparable.

Foto.ABC.

De espaldas a las mujeres

¿Cuántos como este legislador estadounidense tenemos en España? Preguntado por las razones que llevan a las mujeres a abortar, el republicano Buchy dice que nunca ha pensado en ello. Pues este representante conservador es un reconocido antiabortista que defiende la prohibición de la interrupción del embarazo en todos los casos, salvo en el de riesgo para la vida de la madre. Bajo este mismo patrón se ha movido el Gobierno español con su contrarreforma reaccionaria de la vigente ley de plazos. El ministro de Justicia tampoco ha considerado este asunto desde la perspectiva de una mujer. Está claro que Gallardón y su troupe no saben lo que quieren, lo que piensan y lo que sienten las mujeres. Y lo que es peor: no les interesa en absoluto ponerse en la piel de las mujeres. El comité de expertos constituido para asesorar sobre esta reforma legislativa estaba compuesto sólo por hombres. Así, han elaborado un proyecto en virtud de unos prejuicios morales y religiosos que pretenden privar a la mitad de la población de sus derechos y de su libertad para decidir sobre su maternidad.

Reforma autoritaria y sin pudor

Y no se les cae la cara de vergüenza. En el PP andaluz justifican la retrógrada ley del aborto que está planteando Gallardón en el cumplimiento de su programa electoral. Lo dicen sin ningún tipo de pudor. Lleva dos años gobernando Mariano Rajoy y ha hecho justo lo contrario de lo que prometían. Han recortado en todo (pensiones, educación, sanidad, dependencia, derechos, libertades…), han subido los impuestos, no han frenado el drama del desempleo, la economía sigue sin remontar… y no nos han devuelto la “felicidad”. Han incumplido en todo y para una cosa que respetan de su programa sacan pecho. Bueno, respetan a medias porque se les ha ido la mano para contentar a la derecha extrema que alberga el PP en su seno. La norma es más restrictiva que la ley de los tres supuestos de 1985 a la que aspiraban volver. Han eliminado, haciendo gala de una tremenda crueldad, la interrupción del embarazo por malformación grave del feto. Dan esta perniciosa marcha atrás sin que haya demanda social y cuando los datos oficiales demuestran que con la ley de plazos de 2010 se ha reducido el número de abortos.

Los peperos defienden desde la arrogancia de su mayoría absoluta (que no es un cheque en blanco para actuar según sus creencias religiosas y de espaldas a los ciudadanos) una “ley muy dura”. Lo manifiestan sin complejos. Una contrarreforma que, de acuerdo con Gabriela Cañas, persigue la represión y muestra el autoritarismo de una derecha decimonónica. Se jacta el PP de un texto que quita derechos y libertades a las mujeres, que las denigra y las considera menores de edad, que aumenta la desigualdad, que supone un riesgo para la salud de aquellas que no puedan permitirse viajar al extranjero para interrumpir el embarazo (la OMS alerta de que la reforma provocará más mortalidad maternal) y genera inseguridad para los profesionales sanitarios. De todas estas perversas consecuencias se vanagloria esta derecha enrolada en una cruzada que nos distancia de Europa y que ha suscitado la censura unánime de la prensa internacional por un retroceso cargado de rancia ideología.

Aborto y moralina

De casta le viene al galgo. Gallardón padre encabezó la protesta de la derecha contra la ley de supuestos en 1985, Gallardón hijo nos hace retroceder treinta años con una ley del aborto que no contenta a nadie, ni siquiera a la derecha más extrema a la que se pretende hacer un guiño con esta norma. El que fuera alcalde de Madrid se ha quitado la careta y nos ofrece sin disimulo su rostro profundamente conservador. Se había granjeado una reputación de político moderado pero su actuación ministerial está haciendo aflorar su vis reaccionaria. Se ha despojado de la piel de cordero con una ley de irrupción del embarazo que nos retrotrae a tiempo de tinieblas.

El anteproyecto presentado por el ministro de Justicia atenta contra los derechos de las mujeres, a las que priva de su derecho a decidir y se las subordina en la escala social, y recorta libertades imponiendo la moral particular a la vida pública. El PP sigue confundiendo las esferas privada y colectiva y nos obsequia con el texto más restrictivo de la democracia al legislar a través del prisma de sus creencias religiosas. No va a ser rancia y sesgada la propuesta que nos ofrece Gallardón si el comité de expertos constituido para su elaboración está integrado sólo por quince hombres. ¿No ha encontrado a ninguna mujer con preparación y conocimientos para participar en este foro? ¿Tiene miedo la derecha a que la voz de las mujeres desmonte su gran mentira? Los dos principales ingredientes de la futura ley son la moralina y la misoginia.

Nos estamos convirtiendo en el país más retrógrado de Europa con tanta marcha atrás en recortes y libertades. Actualmente, la mujer podía interrumpir el embarazo durante las primeras catorce semanas o en caso de malformación grave del feto hasta la veintidós. La norma vigente es homologable a la de otros veinte países de nuestro entorno europeo.  La futura ley, sin embargo, nos aleja de la legislación de nuestros vecinos. Nos lleva el PP a más atrás de 1985. Eliminan incluso de facto el supuesto de sería anomalía del feto. No se puede ser más insensible ante una evidencia tan palmaria. Esta obcecación del Gobierno de Rajoy condena al sufrimiento tanto a la madre como a la criatura.

La ley de Gallardón no sólo se traduce en un retroceso en materia de libertades, también supone un gran paso atrás en lo social. Como antaño, la mujer que pueda costearse el viaje irá a abortar a Londres (o cualquier país europeo con una norma de plazos). La que no se lo pueda permitir o apechuga con las consecuencias o se agarrará, como ocurría en los ochenta, a alternativas que ponen en riesgo su vida. Se abre, por tanto, la brecha de la desigualdad. Abortar será cuestión de clases y de posibles. Y tendrá consecuencias sobre la salud. La Organización Mundial de la Salud ha alertado que la derogación de la ley actual de plazos provocará más mortalidad maternal. El PP hace oídos sordos ante esta realidad.

Viñeta.– Erlich en El País.

El PP, en el diván

La confirmada renuncia de Pepe Griñán y la inminente llegada de Susana Díaz a la Presidencia de la Junta ha cogido al Partido Popular con el pie y el discurso cambiados. Si ya estaban descolocados desde el 25 de marzo de 2012, donde las urnas le infligieron un dolorosísimo revés, los últimos movimientos políticos en las filas socialistas han desnudado sus contradicciones, su inconsistencia (sólo tienen el monotema de los ERE) y el profundo desconcierto que reina en una organización con un líder interino que está deseando dejar el cargo y sin un recambio que le permita afrontar esta nueva travesía del desierto. La intervención de Juan Ignacio Zoido sobre la marcha de Griñán y el nuevo escenario político que se abre en Andalucía sería un filón para Freud. Sus palabras constituyen un reflejo de los temores y debilidades que afloran del subconsciente del jefe del partido de la oposición:

  • Pide un adelanto electoral. Han defendido una cosa y la contraria en menos de 48 horas. El secretario general de los populares andaluces, José Luis Sanz, defendía que un anticipo de los comicios no era bueno ni para Andalucía ni para la recuperación económica. Zoido cambia de tercio, contradice a su compañero y pisa un charco cuando su partido no tiene ni tan siquiera candidato y él ha mostrado públicamente sus preferencias por seguir como alcalde de Sevilla.
  • Critica el relevo en la Junta porque “no se pueden suceder unos a otros actuando con frivolidad”. Desconocimiento y uso interesado de las reglas del juego democrático, No plantearon ese escenario cuando Alberto Ruiz Gallardón dejó el Ayuntamiento de Madrid a Ana Botella, o cuando Esperanza Aguirre y Francisco Camps dimitieron como presidentes de las comunidad de Madrid y Valencia, respectivamente. Hoy, Ignacio González y Alberto Fabra ocupan la presidencia por idéntica fórmula que se hará en Andalucía. Sintomático y habitual doble rasero. Por cierto, él ejerce de jefe de la oposición por la dimisión de Javier Arenas tras su cuarto fracaso electoral. ¿Fue también frívola su sustitución?
  • Lamenta la “absoluta falta de respeto a sus instituciones y al Estatuto”. Desde las filas peperas se ha despreciado la carta autonómica andaluza negando, entre otras cosas, las inversiones recogidas en la disposición adicional tercera. El Gobierno de la nación no se siente concernido por el Estatuto que el propio PP apoyó en el Parlamento autonómico y en las Cortes Generales. Zoido, por supuesto, calla y otorga.
  • Justifica la convocatoria de elecciones “por la dignidad y el prestigio de Andalucía”. Produce cierto rubor la grandilocuencia de Zoido cuando desde el PP andaluz no se ha alzado nunca la voz contra los insultos y los estereotipos blandidos por la derecha nacional con la gente de esta tierra. Silencio vergonzante cuando nos han llamado vagos, analfabetos a los niños o apesebrados porque votamos por el “pitas, pitas“. Y un largo etcétera. Se ha echado siempre de menos la voz de los dirigentes conservadores andaluces afeando improperios injustos e injustificados contra el pueblo andaluz.
  • “Huida presionado por la corrupción”. El recurso del ‘Y tu más’ es tan patético como contraproducente e inútil. Usar ese argumento como arma arrojadiza demuestra tener poco más que ofrecer a la ciudadanía. La corrupción hay que combatirla venga de quien venga, no utilizarla para agredir al adversario político o para tapar la propia. Antes de dar lecciones a los demás, hay que dar ejemplo en su propia casa. Además, se intenta desprestigiar a una persona honesta, íntegra y ejemplar como Pepe Griñán.
  • La designación de Díaz ha sido “a dedo”. ¿Cuándo ha habido primarias en el PP? ¿Cuándo en ese partido se ha dado voz a sus afiliados? En el PSOE de Andalucía se ha desarrollado un procedimiento de selección de candidato abierto y participativo. Sólo una persona, Susana Díaz, ha conseguido los avales suficientes (más de 21.000 firmas, casi la mitad de la militancia), los otros tres aspirante no han recabado los apoyos preceptivos. En el PP, en cambio, el único método conocido es el digital y desde la altura. El propio Zoido fue elegido de esa forma desde la sede nacional de la calle Génova. A los militantes conservadores no se le da siquiera la opción de opinar. ya lo ha dicho el número dos de Zoido: “Rajoy ya tiene en la cabeza quién será el candidato“.
  • Habla de dos huidas de presidentes en Andalucía. Quizá se refiera a las de Javier Arenas: en 1996 cuando perdió sus segundas elecciones y se marchó a Madrid, o su reciente paso atrás tras acumular la cuarta tentativa fallida para presidir la Junta.

Contra la subordinación del poder judicial

Jueces para la Democracia alertan en este vídeo del riesgo que comporta la reforma impulsada por el ministro Alberto Ruiz Gallardón para la independencia de la justicia. En esta campaña, la asociación progresista denuncia que desde el Gobierno se quiere subordinar al Poder Judicial a decisiones políticas y se pone “en peligro la separación de poderes y los principios básicos del Estado social y democrático de derecho”. Este toque de atención de este colectivo de jueces pone de manifiesto la gravedad y el calado de las consecuencias para nuestra democracia y nuestra convivencia de los planes regresivos del Ejecutivo de Rajoy.