Camus y el periodista libre

“Todos los condicionamientos del mundo no harán que un espíritu limpio acepte ser deshonesto. Ahora bien, y aun conociendo poco del mecanismo de las informaciones, es fácil asegurarse la autenticidad de una noticia. Es a ello que el periodista libre debe dedicar toda su atención. Si no puede decir todo lo que piensa, puede no decir lo que no piensa o lo que cree falso. Es así que un diario libre se mide tanto por lo que dice como por lo que no dice. Esta libertad completamente negativa es, de lejos, la más importante de todas, si se la sabe mantener. Dado que prepara el advenimiento de la verdadera libertad. En consecuencia, un diario independiente ofrece el origen de sus informaciones, ayuda al público a evaluarlas, repudia el abarrotamiento de los cerebros, suprime las invectivas, mitiga mediante comentarios la uniformización de las informaciones, en breve, sirve a la verdad en la medida humana de sus fuerzas. Esta medida, tan relativa como puede serlo, le permite al menos rechazar lo que ninguna fuerza en el mundo podría hacerle aceptar: servir a la mentira”.

Fragmento de un artículo escrito por Albert Camus para Le Soir républicaine, el periódico que dirigía en su Argelia natal, y censurado por las autoridades francesas en la colonia. El texto, un alegato en defensa de la libertad de prensa aun en tiempos de guerra como los que se vivían, permaneció inédito hasta hace unos meses. (Lee el texto completo)

Periodistas en acción

Ya era hora. Algo se mueve en el periodismo. Ha tardado en reaccionar en la profesión. Las agresiones de las empresas en materia socio-laboral y a la ética en su trabajo vienen de lejos. Con la crisis ya se han hecho insoportables y los periodistas se han tirado a la calle convocados por la Asociación de la Prensa de Sevilla (APS). La concentración del pasado sábado fue todo un éxito. Y no sólo por la masiva presencia en la Plaza Nueva de Sevilla, algo inédito en un sector muy individualista y desmovilizado, también en las redes sociales, convirtiéndose en trending topic en Twitter.

Unos cuatrocientos profesionales acudieron a la llamada por la recuperación del verdadero sentido del periodismo. Los dos lemas que inspiraban la protesta no pueden estar más ajustados a la realidad y a las necesidades del gremio: ‘Por un periodismo que defienda la verdad’ y ‘Por el empleo de periodistas en condiciones dignas’. La deriva en las condiciones salariales y la enorme precariedad están produciendo un gravísimo daño a la deontología y a la función social que tiene delegada el periodismo en las sociedades democráticas. La crisis se ha llevado por delante a más de 5.000 periodistas y ha devaluado hasta lo impensable la moral de unas empresas informativas convertidas en agentes políticos y económicos sectarios. Es la hora de alzar la voz para decir ¡basta!

Lo pudimos leer hace unos días en distintos periódicos y también Rafael Rodríguez, presidente de la APS, lo recordó en su alocución ante los congregados. En un artículo inédito escrito en 1939 en defensa del periodismo libre, Albert Camus sostenía: “Si no puedes decir lo que piensas, lo que sí puedes es no decir lo que no piensas o lo que crees que es falso. Nadie te puede imponer servir a la mentira“. Una reflexión que debería ser sagrada y de obligado cumplimiento para este gremio. La vida diaria en las redacciones, por desgracia, es otra cosa. ¡Cambiémosla!

Política y literatura

Me han invitado a participar en un coloquio en la Feria del Libro de Sevilla sobre política y literatura. La cita tiene su enjundia y me toca el difícil reto de ocupar el puesto que inicialmente estaba destinado para mi compañero Pepe Juan Díaz Trillo, escritor, poeta y desde hace un mes consejero de Medio Ambiente de la Junta. Pepe Juan no sólo tiene una pluma culta, grácil y certera, también una dinámica y amena oratoria. Compartiré mesa con dos colegas parlamentarios de otras formaciones políticas, Antonio Garrido Moragas (PP) y José Manuel Mariscal (IU), personas con nivel literario y poso cultural, bajo la moderación del periodista Juan Manuel Marqués Perales.

Esta tertulia, prevista para el 12 de mayo a las 20 horas, es una iniciativa del Parlamento de Andalucía, que por primera vez contará con una caseta propia en la Feria del Libro de la capital andaluza. Ya se enfrascó la Cámara en harina editorial con la publicación del volumen Seré breve, con textos de un ramillete de diputados y diputadas. Su presidenta, Fuensanta Coves, está cultivando bien la veta cultural en su gestión.

Me da un cierto pudor negociar esta empresa. Se me plantea un escenario fascinante y a la vez comprometido, no sé si demasiado elevado para mis dotes y conocimientos. No soy literato, al menos en el sentido literal del término, soy periodista y, por consiguiente, mi producción creativa es efímera, perecedera, del momento. No hay nada más viejo que un periódico de ayer, dice el viejo aserto que recorre las redacciones. Tendré que enfocar mi intervención hacia la relación entre periodismo, literatura y política, un trinomio menos común pero con algunos ilustres representantes. Grandes firmas han saltado a la literatura desde las páginas de los diarios y han compatibilizado la escritura con los asuntos públicos o su militancia política: Mario Vargas Llosa, mi admirado Gabriel García Márquez, Albert Camus, Agustín de Letamendi o el recientemente fallecido Antonio Fontán, por poner algunos ejemplos. En apenas dos semanas habrá que echar el resto.