Contra Andalucía

El Partido Popular ha celebrado entre ayer y hoy unas jornadas con el rimbombante objetivo de evaluar los acuerdos de la Conferencia de Presidentes celebrada en enero. Al menos así lo anunciaba el delegado de la franquicia pepera en Andalucía. Allí mucho pimpampum contra Cataluña, mucho autobombo sin rubor y muy poco de los asuntos que preocupan a los ciudadanos. Juan Manuel Moreno Bonilla ha ido a la Comunidad Valenciana, sede de esta cumbre del botafumeiro, a asentir y a darle el ‘sí, bwana’ a Mariano Rajoy. El principal acuerdo de la Conferencia de Predidentes fue la aprobación antes de que finalice el año de un nuevo sistema de financiación (el actual está caducado desde 2014) que sea justo, igualitario y que conceda recursos suficientes para poder desarrollar los servicios públicos con equidad y calidad en todos los territorios de España. La intención del presidente del Gobierno es seguir mareando la perdiz todo el tiempo que pueda.

Sin embargo, en Andalucía hay una posición unitaria sobre la necesidad de que vea la luz ya una financiación justa y que no discrimine a esta tierra. Unitaria menos por el desmarque del PP, que como siempre se pliega a las consignas que le llegan de Madrid. Moreno Bonilla ha demostrado en Valencia una vez más su falta de arrojo. A esas jornadas ha acudido con vocación genuflexa, sin atender el clamor que existe en esta comunidad por el agravio a la que la somete el Gobierno de Rajoy. A la hora de defender esta tierra ante el castigo de su partido, Moreno Bonilla actúa como un ‘calzonazos’ político… Calla y otorga. Lo mismo que siempre ha ocurrido en el PP andaluz.

Foto.- elplural.com.

El PP, en fuera de juego

Amplia coincidencia. Los sindicatos (UGT, CCOO y CSIF) y los empresarios han compartido con la presidenta andaluza, Susana Díaz, la reivindicación de un nuevo sistema de financiación autonómica que garantice la igualdad de todos los ciudadanos de este país vivan donde vivan y los recursos suficientes para que las distintas autonomías puedan garantizar los servicios públicos y el fortalecimiento del estado del bienestar. El actual modelo, caducado desde 2014 y que el Gobierno de Rajoy se encarga de aplicar de forma discriminatoria y arbitraria, le ha supuesto a Andalucía una pérdida de más de 5.500 millones. Junta y los agentes económicos y sociales han fijado una posición común en beneficio de Andalucía que deja al Partido Popular en fuera de juego y con un discurso, como siempre, de espaldas a las necesidades reales de esta tierra y de sumisión al castigo que se decide en la Moncloa. La derecha andaluza tiene argumentos para defender su silencio cómplice para el castigo que recibe esta comunidad ni tiene sensibilidad con esta tierra.

Votos por euros

Mariano Rajoy ha tirado de chequera para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado de 2017. Ha tenido que convencer con argumentos contantes y sonantes a Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria y Nueva Canarias, además de a sus aliados habituales Foro Asturias y Unión del Pueblo Navarro. Reintegro a reintegro ha reunido hasta el ansiado voto 176. Este apoyo se traduce en un desembolso de 11.500 millones de euros hasta 2019 para satisfacer las reivindicaciones de estos grupos, como ha cuantificado hoy El Mundo. Esta generosidad selectiva supone un zarpazo para otros territorios. Por ejemplo, en Andalucía se reduce la inversión más de un 36% respecto a 2016 y no se ha aceptado ni una sola enmienda para mejorar esta evidente situación de agravio. Con esos 11.500 millones se podría haber finalizado el Corredor del Mediterráneo desde Barcelona a Algeciras, sin duda la obra más estratégica para el desarrollo económico de España. A Rajoy le ha interesado más salvar su sillón que mirar por el futuro de España. Se castiga a unas comunidades autónomas por razones puramente políticas y se avanza hacia un modelo que rompe la cohesión y la equidad, dos líneas que deben presidir la actuación de cualquier gobierno. Con esta forma tan arbitraria e injusta de proceder no se hace país.

100 días en blanco

Los primeros 100 días de este nuevo Gobierno de Mariano Rajoy han sido decepcionantes para Andalucía. Un auténtico fiasco,  100 días en blanco para esta comunidad. Sólo se ha registrado un avance en algunas cuestiones porque el Ejecutivo en minoría ha estado forzado por la nueva realidad parlamentaria y fundamentalmente por la oposición útil del PSOE se ha conseguido subir un 8% el salario mínimo, paralizar las reválidas, impulsar la propuesta de los sindicatos de renta mínima para los parados, que se esté negociando un pacto de estado contra la violencia de género o aprobar medidas para paliar la pobreza energética. Dicho esto, y en relación con Andalucía, en este periodo nos hemos encontrado algunas buenas palabras y ninguna buena acción. Antes al contrario, desde el Consejo de Ministros se han tomado decisiones que claramente suponen un agravio y un castigo para tierra.

En materia de infraestructuras, se han producido con nuevos episodios de discriminación que se suman a la lista de los últimos cinco años. El Gobierno está demorando con intenciones dañinas inversiones fundamentales para esta comunidad. Dos ejemplos sangrantes:

  1. Nuevo revés para la Algeciras-Bobadilla. Desde que llegó a la Moncloa el PP ha castigado sistemáticamente al principal puerto de España, que es el de Algeciras. Mientras el Gobierno ha dedicado a la conexión férrea del Mediterráneo hasta Murcia 6.000 millones a la de Algeciras apenas 50 millones. Y encima ahora nos enteramos que tiene que devolver dinero a Europa por no haber ejecutado este proyecto estratégico para Andalucía. Es imprescindible para el desarrollo económico que los corredores europeos lleguen esta comunidad y no se quede aislada de Europa.
  2. Otro retraso más para el AVE a Granada. Lleva Granada casi dos años incomunicada por tren y el Ministerio de Fomento ha vuelto a posponer hasta bien entrado 2018 el restablecimiento del servicio. Rajoy dejará tres años esperando a los granadinos el ferrocarril, viviendo una situación propia del siglo XIX. Y otro tanto le ocurre Almería, con la Mesa de Infraestructuras exigiendo al jefe del Ejecutivo que cumpla con el transporte férreo de viajeros y mercancías.

Además, se ha conocido un dato muy preocupante. En Andalucía la obra pública ha bajado un 22% en 2016 por la caída de la inversión del Estado. Junta y corporaciones locales, por el contrario, han cumplido aumentando sus partidas. La denuncia proviene de la patronal de la construcción Fadeco. Y lo que es peor, los propios empresarios hablan de discriminación a Andalucía para favorecer a otros territorios. Terrible conclusión… ¿Pero cuándo la derecha ha querido o demostrado sensibilidad hacia esta tierra?

Mientras que se negocia y acuerda un nuevo sistema de financiación, el Gobierno no lanza ninguna respuesta para hacer frente al perjuicio que produce a Andalucía la aplicación del actual modelo. El Gobierno guarda silencio sobre la propuesta de condonar parte del Fondo Liquidez Autonómica (FLA) a las CCAA que están peor financiadas, entre ellas Andalucía, que recibe 1.000 millones menos al año respecto a la media. Tampoco ningún compromiso para corregir ya el incumplimiento flagrante de la ley de Dependencia. El Gobierno tiene que respetar la ley y aportar 50% de la inversión. Ahora la relación es de 80 por parte de la Junta y 20 del Gobierno. Hay que avanzar ya hacia un pacto de Estado para blindar este cuarto pilar del estado del bienestar.

Continuamos sin noticias del plan especial de empleo para Andalucía. ¡Cómo el Gobierno se puede desentender de la principal preocupación ciudadana y no dar ni una sola explicación convincente! Y esperemos que no recurra finalmente la jornada de 35 horas de la que ya disfrutan unos 270.000 empleados públicos de la Junta  Andalucía. Sería una agresión gratuita a los trabajadores públicos y a una medida de justicia.

En definitiva, 100 días que no han supuesto un nuevo tiempo en la relación del PP con Andalucía. Mucha romería de ministros, mucha declaración de boquilla, pero a la postre ha tratado a Andalucía como siempre: con desprecio y marcando distancias.

Foto.- Ideal.

El colmo

El Gobierno de Mariano Rajoy no ha invertido ni un solo euro en los corredores ferroviarios en Andalucía desde que aterrizó en la Moncloa a finales de 2011. No sólo ha cerrado el grifo, sino que ha destinado más de 6.000 millones (dato ofrecido hoy por el PP) al ramal que discurre por la costa mediterránea hasta llegar a Murcia y ahí lo ha paralizado sin llegar a territorio andaluz. Es tal agravio que sufre esta comunidad autónoma que hace unas semanas se constituyó, a instancia de las Cámaras de Comercio, Industria y Navegación, una plataforma para reivindicar la conexión de Andalucía a la red transeuropea de transporte ferroviario, cuyo kilómetro cero tanto del corredor mediterráneo como del atlántico comienza por Algeciras, donde se ubica el primer puerto de España y al que el Partido Popular está sometiendo a un castigo injustificable para que pierda su condición de líder. A esta iniciativa ciudadana se han sumado la Confederación de Empresarios, los sindicatos UGT y CCOO, los puertos de Andalucía, la Federación Andaluza de Municipios y Provincias y la Junta de Andalucía. Sólo no está el Gobierno de la nación: el que no invierte y quiere hacer perder una oportunidad de desarrollo económico que la puede situar como la base logística del sur de Europa.

Con esta realidad incontestable, el presidente  del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, tiene la desfachatez de decir que el corredor mediterráneo es fundamental en un foro sobre esta infraestructura en que participaban peperos de Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía. Pues si es así por qué no le dice a sus compañeros de Madrid que dejen de maltratar a esta comunidad. No se ha acordado en casi cinco años de este proyecto crucial para esta tierra y ahora se descuelga con un ejercicio de hipocresía de aúpa. El discurso lo aguanta todo, pero la realidad desmiente a Moreno Bonilla. Se ha instalado en el colmo del desahogo. Y por si no fuera suficiente ha dejado una frase para la antología: hay que concluir esta obra que “hace frente a la incertidumbre que genera el independentismo y fanatismo yihadista”. Una reflexión muy depurada, sí señor, de reputado estadista… Todo un ‘viva Cartagena’. ¡Qué le han dado esta mañana a este hombre de desayunar!

Foto.- Puerto de Algeciras.

9.000 millones

El Gobierno de Mariano Rajoy, fiel a su alianza con la austeridad a ultranza, ha exigido a las demás administraciones de este país el cumplimiento de los objetivos del déficit y de las directrices europeas de consolidación fiscal. Andalucía, aun no estando de acuerdo con esta deriva de corte neoliberal, ha cumplido con esta obligación legal pero el Ejecutivo del Partido Popular no ha hecho lo propio con Andalucía. En los últimos años, Rajoy ha escamoteado casi 9.000 millones a esta comunidad autónoma en diferentes conceptos:

► Incorrecta aplicación del sistema de financiación

Entre 2009 y 2013, ejercicio que ya están liquidados, Andalucía ha recibido 4.156 millones menos por la aplicación incorrecta del sistema de financiación. A falta de la liquidación de definitiva de los ejercicios de 2014 y 2015, un auténtico golpe a los servicios públicos esenciales, sin contar el último tajo de 265 millones sin dar ninguna explicación al respecto a finales de diciembre pasado. En la Conferencia de Presidentes celebrada el 2 de octubre de 2012, a instancias de Andalucía, se acordó “analizar el efecto de la aplicación del sistema de financiación e informar sobre los resultados de ese análisis al Consejo de Política Fiscal y Financiera” ante la merma de ingresos que estaban sufriendo algunas CCAA, especialmente la Comunidad Valenciana, Canarias y Andalucía. Por eso, es un urgente que el nuevo Gobierno que surja acometa la negociación de un nuevo sistema de financiación justo y que permita que todos los ciudadanos reciban lo mismo vivan donde vivan.

► Reparto de la mayor recaudación de impuestos

Gobierno y autonomías comparten la recaudación de determinados impuestos, en concreto IVA y los especiales. El Ministerio de Hacienda ha subido estos gravámenes durante esta legislatura (incumpliendo su palabra) y se ha quedado con toda la demasía recaudada. El 50% de la recaudación de la subida de impuestos compartidos asciende a unos 1.900 millones.

Incumplimiento del Estatuto de Autonomía

Desde Andalucía también se le está reclamando al Gobierno el incumplimiento de disposición adicional tercera de Estatuto en materia de inversiones. Estamos hablando nada más y nada menos que de 2.525 millones. El gabinete de Rajoy ha incumplido sistemáticamente la obligación legal de que la inversión recogida en los Presupuestos Generales del Estado y posteriormente ejecutada fuera equivalente al peso de la población de esta comunidad.

► Otras partidas

Se reclama el pago de 27 millones por el coste del traspaso del Guadalquivir y el Hospital Militar de San Fernando.

Esta es la realidad en cifras del agravio y de los incumplimientos del Gobierno de Rajoy con esta comunidad. Mucho apretar a la Junta de Andalucía y luego manga ancha respecto a sus obligaciones.

Foto.ABC. Rajoy y la presidenta andaluza, Susana Díaz.

Otro sablazo

A nadie sorprende ya el maltrato y la hostilidad que el Partido Popular dispensa a Andalucía. Es una dinámica más vieja que el hilo negro. Tenemos ya un callo de tanto castigo pero no nos cansamos de alzar la voz, es nuestra forma de defender lo que es nuestro. Hace un par de días, por la vía de los hechos consumados, el Gobierno de Mariano Rajoy nos ha quitado 265 millones de euros que nos correspondían por derecho. Ni han avisado: han metido directamente la mano en la caja y se lo han quedado. Son 265 millones que no podremos dedicar en esta tierra para atender las necesidades de la sanidad y de la educación públicas, para dar cobertura a más personas en situación de dependencia o en riesgo de exclusión social, para recuperar los derechos que arrebató la crisis a los empleados públicos, para generar posibilidades de empleo… Andalucía deja de percibir todos los años unos mil millones respecto a la media de las autonomías. Y no sólo sufrimos este agravio, sino que además nos dan un sablazo adicional de 265 millones. La derecha no entiende lo que significa justicia social y redistribución de riqueza. Eso sí, en su diccionario aparece con letras muy grandes discriminación y desprecio a Andalucía.

Esta nueva agresión procede de una aplicación sectaria por parte del Ministerio de Hacienda de la liquidación del ejercicio de 2013 y de un reparto arbitrario del llamado de fondo de convergencia. Este fondo se ha de emplear para ir recortando las distancias entre las distintas comunidades autónomas y favorecer la cohesión social de todos los españoles. Sin embargo, Cristóbal Montoro, que en su DNI reza como andaluz, tergiversa este concepto y la obligación de un ejecutivo de que todos los territorios tiendan a parecerse, a contar con las mismas oportunidades. El Ministerio ha preferido dar una riada de millones a Cataluña y a la Comunidad Valencia en perjuicio de Andalucía. No cumplieron con el objetivo del déficit en ese año por la pésima gestión de Artur Mas (Convergencia) y de Alberto Fabra (PP) y encima se les premia.

La palabra de Rajoy es papel mojado, no vale nada. Hace justamente un año, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, lo alertó de este auténtico dislate en el Palacio de la Moncloa. Le hizo saber la injusticia de castigar a Andalucía por una interpretación sesgada del reparto de la financiación autonómica y le planteó, si se consumaba esta distribución trampeada, que al menos se permitiera una devolución en varias anualidades. Pues ni una cosa ni la otra. Han mantenido el desequilibrio entre CCAA y nos han metido la mano en la cartera sin previo aviso. Así se las gasta el PP con Andalucía. A algunos sólo les interesa esta tierra para ver los debates de los que se ausenta desde las instalaciones públicas de Doñana.

Foto.EFE.