Primeras elecciones

junio 15, 2017

Se cumplen hoy cuarenta años de las primeras elecciones democráticas: las generales de 1977. Una cita con las urnas, apenas año y medio después de la muerte del dictador, que aúpo a Adolfo Suárez a la Presidencia del Gobierno, que abrió un periodo constituyente y, sobre todo, supuso un momento de efervescencia en el que la sociedad española empezó de verdad a respirar libertad. Viví ese ambiente de fiesta con 12 años pero recuerdo cómo el miedo a pronunciarse políticamente empezaba a quedarse atrás, que la ilusión se abría paso (meses después, el 4 de diciembre, Andalucía se echó a la calle por su autonomía) y que el color lúgubre de la represión iba cogiendo tonos alegres de la democracia. Ayer visité el archivo histórico de CCOO, un sitio imprescindible para la memoria del tardofranquismo y de los primeros años de la Transición, y vi algunos de esos carteles que poblaron nuestras calles ese 15 de junio. Pasamos un rato emotivo repasando vivencias y recuerdos. Hablo en plural porque compartí este rato delicioso con Eduardo Saborido, Paco Acosta, Paco Alfonsín, Nando Blanco, Eloísa Baena (todos en la foto), Javier Giráldez, Miguel Ángel Melero y trabajadores de la fundación. Una grata experiencia.

Otra ‘roucada’

abril 1, 2014

El cardenal Rouco Varela nunca pasa desapercibido. Aprovechó su homilía en el funeral de Estado en memoria de Adolfo Suárez para poner sobre el tapete la Guerra Civil y el riesgo de que se vuelva repetir. Alertó textualmente de “los hechos y las actitudes que la causaron y que la pueden causar“. Me cuesta digerir este análisis del arzobispo de Madrid. Desde mi atalaya particular, no veo ningún elemento que justifique una reflexión de estas características. Gozamos de una democracia consolidada y fuerte, de un país integrado en Europa y de un estamento militar moderno y respetuoso con el ordenamiento jurídico y el estado de derecho. Este miembro de la curia de la Iglesia católica suele trufar sus intervenciones de alegatos ideológicos y otra vez ha vuelto a mezclar lo divino con lo humano metiéndose en la arena política. Rouco ha perdido una ocasión para hacer un discurso sin aristas y que pusiera el centro en la persona a la que se despedía.

La vida sigue igual

marzo 27, 2014

Pasan los años, cambian las circunstancias políticas y sociales, se suceden distintos portavoces, pero la estrategia y el discurso del Partido Popular en Andalucía siguen siendo los mismos. Ni el nuevo liderazgo surgido del dedo divino de Mariano Rajoy ha arrojado nueva luz al sempiterno grupo de la oposición. Más de lo mismo. Se les ha llenado durante los últimos días la boca de la palabra consenso, pacto y concordia al calor del fallecimiento de Adolfo Suárez. las palabras se las lleva el viento…  Y a la hora de la verdad los mismos (pobres) argumentos. Ante la ausencia de una alternativa para esta tierra, sólo buscan la crispación y para eso se afanan en embarrar el terreno de juego con viejos trucos y malas artes políticas. Ni un sola propuesta para construir. Ni un atisbo de arrimar el hombro para colaborar con la Junta de Andalucía. Ni la más mínima sombra de autonomía para reclamar lo que nos corresponde por derecho y que nos racanea el Gobierno de la nación. Su única carta es usar la corrupción contra el adversario haciendo caso omiso al mensaje evangélico de la viga en el propio ojo. Se han llevado dos años dando palos de ciego, sin referente político por su fracaso en la novena tentativa para llegar, parafraseando a Rajoy, a San Telmo (sede de la Presidencia de la Junta) y se han vuelto a situar en la casilla de salida, repitiendo la misma acción política que los ciudadanos de Andalucía llevan rechazando desde hace 32 años. Muy al estilo de Lampedusa, que todo cambie para que todo sida igual. Javier Arenas y Juan Manuel Moreno Bonilla (en la foto), las dos caras de la misma moneda en el PP andaluz. Nuevas caras, viejas formas.

Adiós a Suárez

marzo 24, 2014

Se ha escrito y hablado mucho sobre Adolfo Suárez en las últimas horas. Especiales de prensa, radio y televisión. También en la calle. Estamos transitando el primer día de luto oficial por su fallecimiento y se amontonan los comentarios de expertos y ciudadanos de a pie que ensalzan al primer presidente de la democracia, el hombre que soltó amarras con los cuarenta años más oscuros de nuestra historia y puso rumbo hacia un destino de esperanza, futuro y concordia. Se ha escrito tanto que mis palabras no suponen más que una gota de agua en este océano de elogios y alabanzas. Nos deja un hombre de estado que supo interpretar las necesidades de este país en un momento tan ilusionante como convulso.

Se han redactado hoy páginas muy bellas, hemos disfrutado desde ayer con instantes fantásticos de buena radio y televisión para glosar esta figura que pasa a la historia por méritos propios y que sigue siendo una referencia para la política de hoy, una política que necesita de pactos y consensos para alumbrar otros 30 años de convivencia, como ocurrió en la Transición. Dicho todo esto, me quedo con el retrato sobre Suárez que dibuja Javier Cercas en Anatomía de un instante. Quien esté interesado en la historia de España, en la conquista de la democracia y en el papel jugado por el ex presidente no puede dejar de leerlo (o releerlo).