Precisamente el día en que el Gobierno de España repara la memoria del inmortal poeta Miguel Hernández, un magistrado que pelea por hacer justicia con los crímenes del franquismo está a punto de ser encausado por el Tribunal Supremo. Y lo que es de aurora boreal es que los que quieren empapelar a Baltasar Garzón son los falangistas, los herederos del régimen fascista. En cualquier país europeo esto sería un escándalo. ¿Se imaginan que en Alemania un grupo neonazi pusiera en la picota a un juez por investigar las atrocidades del Hitler?

Ahora cobran más sentido si cabe las declaraciones del ex fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo sobre que la extrema derecha ha tomado el Supremo. El alto tribunal ha desestimado el recurso de Garzón contra su procesamiento por la querella de Falange Española. El muñidor del auto es el juez Adolfo Prego, una persona ultraconservadora que ha escrito artículos contra la ley de la memoria histórica en la revista de la fundación del Valle de los Caídos y es patrón de honor de la fundación ultraderechista Defensa de la Nación Española. Con estas credenciales no extraña en absoluto la orientación del fallo del Supremo.

La persecución que está sufriendo Garzón tiene su origen en el caso Gurtel. La derecha está intentando taponar esta vía de aguas fecales que afecta a su marca política, el asunto de corrupción de mayor gravedad de la democracia española. Han comenzado una cacería contra el magistrado jiennense, otrora jaleado cuando reabrió el caso GAL, para evitar el desplome de la gaviota en la arena electoral. Para esta sucia jugarreta, no les ha importado reabrir cicatrices, resucitar las dos Españas, buscar aliados miserables y poner en solfa la institución de la justicia.

Como la derecha es una y trino, la división mediática también participa en el coro del descrédito hacia Garzón. La brunete de papel prensa repite hoy al unísono el mismo grito: ¡Qué le corten la cabeza! El Mundo, ABC y La Razón festejan el auto de Prego que pone al juez de la Audiencia Nacional en la antesala de la sala de vistas. Esta uniformidad de la sección impresa de la derecha choca frontalmente con la lectura que hacen otros medios progresistas. Imprescindible si se tiene el corazón político a la izquierda la lectura del editorial de El País Ganan los falangistas, la información que firma de José Yoldi en ese mismo diario, el artículo Justicia inerme del catedrático de Derecho Constitucional Francisco Balaguer Callejón en Público y el post Los que ganan con el final de Garzón en el blog de Ignacio Escolar.

Quiero concluir este texto con unos versos. No son de Miguel Hernández, sí de otro represaliado del franquismo como Antonio Machado.

Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios,
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

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