El digo/diego del PP sobre el repago

El PSOE ha lanzado un vídeo que denuncia las mentiras e incoherencias de Mariano Rajoy y el Partido Popular sobre el copago, mejor dicho el repago, porque los españoles ya pagamos nuestros impuestos. En esta pieza se recogen declaraciones que evidencian que el Gobierno del PP está haciendo lo contrario de lo que dijo, como las del presidente del Gobierno negando que fuera “a hacer el copago” y asegurando “le voy a meter la tijera a todo salvo a la sanidad y la educación”. También aparecen la ministra de Sanidad, Ana Mato, llegando a asegurar que no está de acuerdo en “hacer recaer el peso en los ciudadanos”, o Soraya Sáenz de Santamaría diciendo “el asunto del copago no se ha abordado ni está en la mesa del Consejo de Ministros”. Incluso Carlos Floriano y María Dolores de Cospedal aparecen hablando de las “líneas rojas” que suponen para el PP “la Sanidad y la Educación”. Un claro ejemplo de donde dije digo, digo Diego, otro más y van…, por parte de los que nos engañaron con las elecciones generales del 20 de noviembre.

Otro fraude electoral

Los recortes que vienen serán de aúpa. Si no fuera así, por qué Mariano Rajoy deja la presentación de los Presupuestos Generales del Estado para el 30 de marzo, Viernes de Dolores (de muchos dolores que se ciernen sobre la población española), casualmente cinco días después de las elecciones andaluzas. Estaba cantado: el presidente no iba a interferir en la campaña del 25-M con un tijeretazo que va a dejar en pañales lo que viene haciendo desde que llegó a la Moncloa. Rajoy nos toma por tontos. Pretende ejecutar otro descarado fraude electoral, como ya ocurrió en las generales del 20 de noviembre. Entonces, entre otras muchas cosas, ocultó la subida de impuestos o la brutal reforma laboral que nos deja a los trabajadores en manos de los empresarios. ¿Qué tiene previsto hacer que no se atreve a darlo a conocer? Drásticas medidas que si se difundieran pondrían en riesgo las teóricas expectativas electorales de Javier Arenas. Ya nos cogen avisados. Esta vez no nos van a dar gato por liebre. Y, por supuesto, el candidato pepero sumará su cuarta derrota.

Foto.- El País.

Manos a la obra

El PSOE ha empezado a trabajar con intensidad desde el primer minuto de la legislatura. No han pasado ni 24 horas desde la constitución del Congreso de los Diputados y los socialistas se han puesto manos a la obra y han presentado 23 iniciativas de indudable calado, como el rechazo al copago sanitario y la regulación de la dación de la vivienda en pago. Son propuestas de nítico contenido progresista, en sintonía con el programa electoral con el que concurrió el partido en las elecciones generales del 20 de noviembre. Otros asuntos que ocupan este primer paquete están la ley de igualdad de trato y no discriminación, la ley de muerte digna, ley de servicios de atención al cliente, la ley de transparencia y acceso a la información pública, la lucha contra el fraude fiscal, el impuesto de transacciones financieras, medidas europeas de estímulo al crecimiento, cierre de centrales nucleares, la racionalización de horarios, acuerdo nacional para el fomento de la ciencia y la innovación y financiación de la ley de dependencia, entre otras. Hay materia más que de sobra para empezar a trabajar sobre asuntos que realmente le preocupan a la ciudadanía. Manos a la obra.

Tiempos

El tiempo periodístico es vertiginoso, devora la actualidad y siempre busca anticipar escenarios futuros (en ocasiones, se apoya más en la especulación que en la certeza o el conocimiento). El tiempo político se caracteriza por otra cadencia, no siempre se adapta al apresuramiento mediático, descansa más en la reflexión o incluso en la oportunidad. Ahora vivimos un choque de esas dos formas de entender cada momento histórico. A tenor de lo que escriben y hablan periodistas, politólogos y tertulianos de distinto pelaje, el PSOE tendría que resolver el shock que ha provocado el mal resultado de las elecciones en 48 horas. Se esbozan dimisiones, ejecuciones, inmolaciones y otras figuras de corte dramático y espectacular (léase en modo figurado) en las filas socialistas que alimente la sed de noticias de los medios de comunicación. Hay una tendencia natural en la condición humana a hacer leña del árbol caído. De una manera más benévola, se reclama también al ganador del 20-N, Mariano Rajoy, que dé a conocer su gobierno y sus primeras decisiones. Aludo a la benevolencia mediática en el caso del dirigente del Partido Popular porque en su caso se le concede la bula del triunfo y se alaba su característica de “buen administrador de los tiempos” (sic). El deber de los periodistas es, sin duda, avanzar información y el de cada partido o cada líder, tomar las decisiones oportunas sin presiones externas o de la actualidad.

Volviendo al caso que más conozco. El PSOE necesita un tiempo para el análisis y para la recomposición después del duro revés del domingo. Una familia que sufre un trauma importante arrastra durante unas semanas una cierta depresión. Un paso en falso en estos momentos sería terrible. Los medios y sus opinadores, en cambio, no dan tregua, no entienden este obligado periodo de vigilia para un partido que ha sufrido un castigo electoral tan sonoro. Se cuestiona incluso el carácter ordinario del congreso que se celebrara en la primera semana de febrero, como si dos meses fuera una eternidad. Y tiene esa condición ese cónclave porque toca convocarlo entre el tercer y cuarto año del anterior y se está dentro de ese plazo, porque en una cita ordinaria no sólo se elige a una nueva dirección sino que acoge un profundo debate sobre ideas y programas y porque de hacer un extraordinario ahora habría que organizar un ordinario en julio, una situación que sometería al PSOE a un completa inestabilidad y dejaría en situación de interinidad a las personas que asumieran el mando. Una formación política, fundamentalmente, requiere de un proceso sereno de maduración y decantación antes de adoptar en caliente una decisión tan trascendente en unas circunstancias tan delicadas. Sólo con un estudio profundo de las causas que han llevado a esta derrota se podrá salir con garantías de futuro. Las prisas, como casi siempre en la vida, son malas consejeras.

Foto.-Efe. José Luis Rodríguez Zapatero, en su comparecencia de ayer para anunciar el congreso de febrero.

Apuntes sobre el 20-N

Las elecciones generales del 20-N me despiertan una serie de reflexiones que enumero de forma esquemática:

  • En primer lugar, felicitar al ganador. La ciudadanía le ha concedido la responsabilidad de formar gobierno a Mariano Rajoy y esta decisión es incuestionable.
  • La mayoría absoluta del Partido Popular ha sido menos aplastante de lo previsto (tiene el mismo porcentaje que el PSOE en 2008 y casi medio millón de votos menos).
  • El PSOE ha obtenido un mal resultado en España. Sin paliativos. Ha perdido 4,3 millones de votos como consecuencia del desgaste de la gestión de la crisis. Como en otros países, en estos momentos de severas dificultades económicas paga el que está gobernando. La adopción de ciertas medidas contrarias al programa ganador en 2008, obligados por las circunstancias, ha degenerado en desencanto.
  • El aspirante del Partido Popular ya no tiene excusas. Cuenta con el ejecutivo central y un inédito y extraordinario poder autonómico y local. El tiempo dirá si sus decisiones corrigen o no esta coyuntura de incertidumbre. Ya no le toca hacer oposición, sino gestionar. Habrá que estar vigilantes ante un posible desmantelamiento del estado del bienestar a cargo de la ortodoxia neoliberal.
  • Se dibuja un mapa inquietante en España, con un poder absoluto del PP. Del bipartidismo se ha pasado al monocultivo de la derecha. Cierto es que se constituirá un congreso teóricamente más polifónico con muchas minorías, aunque su voz no trascenderá tanto como en la legislatura que ahora acaba. Las mayorías absolutas enmudecen la discrepancia.
  • En Andalucía, el resultado no es bueno pero notablemente mejor que en el conjunto de España. Se pierde por menos de 9 puntos, frente a los casi 16 nacionales, y se dan las circunstancias objetivas para afrontar con expectativas de éxito las elecciones autonómicas de la primavera. El escrutinio final ha desmentido todos los pronósticos pesimistas de las encuestas. Hay partido. En la sede del PP andaluz hacen el mismo análisis, según avanza un periodista tan conocedor de esa casa como es Carlos Navarro Antolín en su post Arenas, la desconfianza del lince.

Giro de 180 grados

Se han pasado en la derecha cuatro años sin dar un palo al agua, sin arrimar el hombro pese a que atravesamos la peor crisis económica de los últimos ochenta años. Cuatro años contando parados como si fueran votos, con la avaricia de quien amasa una fortuna sin importarles el sufrimiento y la ansiedad de cientos de miles de familias. Cuatro años culpando a José Luis Rodríguez Zapatero de todo lo que ocurría, de todo, sin más altura intelectual que la ambición electoral, sin reparar en el carácter global de unas dificultades económicas que han tumbado a cuatro países y han derribado dos gobiernos democráticos (Italia y Grecia) por un golpe de estado de los mercados, no por las urnas.

Cuatro años de acoso y derribo al Gobierno de España y ahora al calor de unas encuestas favorables han cambiado de discurso casi con insolencia y sin pudor. Han dado un giro de 180 grados vertiginoso. Ahora resulta que, en esta coyuntura internacional, un gobierno solo no puede hacer todo, ahora se pide el apoyo de los demás partidos para adoptar unas reformas (léase drásticos ajustes) de profundo calado ultraliberal, ahora ya no es tan fácil contener la sangría del paro y no se prevé recuperación de la economía hasta 2015, ahora resulta que el cambio en la Moncloa no es una solución mágica para las siete plagas que asuelan la España de Zapatero. Ahora se ponen paños calientes y se pide árnica para cortar por lo sano y hacer y deshacer invocando la gravedad del momento.

Cuatro años anunciando el milagro y ahora descubrimos que todo eran trucos de ilusionista, de hacer lo que “Dios manda”, que diría Rajoy. Tiempo de reflexión.

Podemos pararlos

En los vídeos está contado con humor, con sarcasmo, lo que nos estamos jugando, pero el trasfondo es muy, muy serio. A menos de sesenta horas de que se cierren los colegios electorales en España, asistimos a un ataque brutal de los mercados (eufemismo económico para encubrir a los especuladores) a fin de condicionar al futuro Gobierno de España. Estos ladrones de cuello blanco, relojes caros y jets privados están moviendo sus hilos para obligar a nuevo ajustes, una moderna y respetada forma de usura. Ajustes que recaerían sobre las espaldas de los que menos tienen y nos conducirían a una sociedad dual, con cada vez menos igualdad y cada vez más diferencias entre los ricos y los trabajadores. Los especuladores buscan negocio: la privatización (total o parcial) de las joyas de la corona, como son el sistema de pensiones, la sanidad pública y la educación pública. Son yacimientos de extraordinaria riqueza donde estos desalmados pueden ponerse las botas.

Ante el repunte de la prima de riesgo, el Partido Popular, paladín de la ortodoxia ultraliberal, se ha sobreexcitado con estos maniobras chantajistas y plantea reformas urgentes. A la derecha se le ha hecho la boca agua ante la posibilidad de acometer ajustes, severos ajustes, se engolosinado viendo una presumible presa (¿fácil?) a su alcance. Da que pensar estas casualidades a dos días del 20-N. Como si los mercados le estuvieran allanando el terreno a Rajoy ante un eventual triunfo electoral y ofrecerle la excusa perfecta para que haga los recortes que están deseando hacer. Ante una ficticia situación de alarma creada por los especuladores, la derecha tendría la coartada perfecta para coger la piqueta y demoler todo, como ha dejado entrever el aspirante del PP en sus últimas entrevistas. Queda tiempo, podemos pararlos en las urnas.

Rajoy se quita la careta… y asusta

Ha actuado con una más que calculada estrategia de confusión y ambigüedad durante los últimos meses. Ahora, a sólo dos días para terminar la campaña y a cuatro de la cita con las urnas, se ha quitado la careta y nos muestra una hoja de ruta inquietante y aterradora. Mariano Rajoy piensa demoler todos los pilares del estado del bienestar, TODOS, y sólo salva las pensiones, eso sí con revisiones cada dos años para estudiar su viabilidad.

En las últimas entrevistas concedidas por el aspirante del PP, especialmente de las TVE y El País, alumbra este escenario sombrío con tijeretazos en educación pública, sanidad pública, eliminación de la atención a las personas dependientes, la reducción del subsidio por desempleo, menos becas… Plantea Rajoy una demolición sin control del entramado de protección social construido durante más de tres décadas. No es de extrañar que su número dos, María Dolores de Cospedal, vaticinara hace un par de días sonoras movilizaciones ciudadanas contra los recortes cuando se conocieran el programa de gobierno. Por eso, han avisado con poco tiempo: para que el electorado no tenga margen para asimilar lo que se avecina.

Sus planes asustan. Se traducen en menos igualdad de oportunidades y más diferencias entre los adinerados y los que menos tienen. Con Rajoy, si un español tiene la desgracia de perder el empleo, no tendrá subsidio, sus hijos tendrán una escuela de segunda división y no podrán disponer de becas, se verá obligado a pagar por ir al médico y perderá la ayuda si tiene a su cargo una persona dependiente. El panorama da miedo. El cambio será a peor… si gana el PP el 20-N. Ya veremos que dictaminan las urnas. Quedan 100 horas para dar la vuelta a las encuestas.

Algunas perlas de la entrevista de El País:

  • “Mi prioridad son las pensiones. A partir de ahí, habrá que recortar en todo”
  • “La ley de Dependencia no es viable”
  • “Creo que las prestaciones por desempleo van a bajar… Va a haber menos personas con derecho a cobrar el desempleo”
  • “En el programa electoral planteamos una revisión de todas las partidas presupuestarias”
  • Los funcionarios, ¿recuperarán el recorte del 5%? “En estos momentos, no… En el futuro, ya veremos. Pero ahora no es posible”
  • “En algunos sectores pueden no hacer falta tantos [funcionarios ] como hay en estos momentos”

Que no te cambien tu bienestar

Peleemos por lo que queremos. Y más ahora, cuando cada día conocemos nuevos detalles de los drásticos recortes que prepara el Partido Popular. Mariano Rajoy anuncia que tomará decisiones valientes (¿o quiere decir dudas a lo Cameron?) y María Dolores de Cospedal augura protestas ciudadanas cuando se conozcan las  medidas que piensan aplicar si llegan al Gobierno tras el 20-N. Si ya hablan de conflictividad social, poniendo el parche antes de que salga el grano, ¡cómo serán las agresiones que asestarán a nuestros derechos y a nuestro estado del bienestar! El cambio por el cambio nos conduce al precipicio. No parece estimulante subirse al tren del suicidio de nuestras conquistas.