Insensibilidad

Nos vuelven a abrir los ojos. Durante los últimos días estamos viendo imágenes durísimas de los refugiados en las puertas de Europa combatiendo las inclemencias del invierno. Las condiciones extremas han agudizado la dureza de la supervivencia en los campos instalados en las fronteras de nuestro continente. No se puede conocer esa realidad y permanecer impasibles al dolor ajeno. ACNUR y otras organizaciones no gubernamentales han lanzado un SOS urgente. Están en riesgo vidas humanas. Familias con niños y ancianos en circunstancias infrahumanas. Se necesitan mantas y ropa de abrigo para soportar la nieve y el frío. Europa no puede estar instalada en el bienestar y hacer como si no estuviera ocurriendo nada. Sin duda, el capítulo más vergonzante de la Unión Europea y sus países miembros es su insensibilidad ante la crisis de los refugiados. Se requiere de una vez por todas una respuesta decente a esta tragedia humanitaria, una respuesta que pasa por cumplir los acuerdos para la acogida de desplazados por la guerra y el terror, por acelerar la llegada de menores no acompañados como hace, por ejemplo, en Andalucía de la mano de ACNUR y que se retomen la políticas de cooperación que se han reducido mucho durante los años de crisis. Es insoportable ver cómo muchas familias soportan el intenso frío sin medios, viven situaciones dantescas que ponen en riesgo las vidas de muchas personas que huyen del terror. Mientras Europa mirando hacia otro lado instalada en el confort y en sus fronteras muchas personas muriéndose. Ya está bien. Tenemos que dar una respuesta decente y generosa a los que peor lo están pasando.

Foto.- El Español.

Norte y sur

Poco a poco se está imponiendo un pensamiento que pretende establecer una línea divisoria en España entre el norte desarrollado y el sur subsidiado, un constructo basado en el estereotipo y en cierto clasismo. Esta corriente de opinión estaba muy localizada en la derecha nacional más rancia, que miraba hacia abajo siempre con desprecio, y la burguesía nacionalista periférica de ciertos territorios, que nunca aceptó el modelo igualitario del Estado de Autonomías que se ha consolidado por el impulso de Andalucía. El populismo cantonalista que ha surgido en los últimos años se ha subido también a este tren barato. Lo peor es que esta mirada sesgada está contagiando a sectores templados, incluso a sectores progresistas, que no se cortan en destilar un mensaje de corte insolidario y preñado de prejuicios.

Escribía hace unos días el sociólogo Manuel Castells un artículo que se podría calificar incluso de ofensivo visto por la mirada subjetiva de un ciudadano sureño. Un pensador brillante como él escribía sobre la negativa de sectores del PSOE a un pacto con los independentistas catalanes la siguiente sandez: “Es tal el miedo de las autonomías del sur a perder sus privilegios de subsidio, que piensan que serían amenazados por una Catalunya con un concierto fiscal semejante al vasco, que han trazado una línea roja hecha de nacionalismo español y reivindicaciones presupuestarias“. No es así, Castells, y lo sabes. Por poner un ejemplo: en Euskadi, con Hacienda propia, la financiación sanitaria supone más de 1.500 euros per cápita, mientras que Andalucía, con el sistema de financiación de régimen común, escasamente supera 1.000 euros. ¿Se pueden imaginar cuántas cosas se podrían hacer más en la sanidad pública de Andalucía, que pese a todo está entre las mejores de España, si tuviéramos esa financiación adicional que tiene Euskadi? Y otra pregunta: ¿Se quiere un modelo igual para Cataluña? Si es así, para el resto sólo quedaría la calderilla.

El debate de fondo que se vuelve a plantear es la España de dos velocidades, con ciudadanos de primera (en algunos territorios del norte y Madrid) y de segunda (fundamentalmente en el sur). Se busca quebrar los principios de igualdad y solidaridad que consagran la Constitución y que Andalucía, con su movilización cívica y el referéndum del 28 de febrero de 1980, reforzó para construir un modelo de desarrollo armónico. Si se quiere cambiar el modelo, que se diga abiertamente. Si se quiere redefinir el marco de convivencia y crear un estado asimétrico, que no se anden con subterfugios. Todo este debate nos lleva a lo que, en su momento, en Italia alentó el nacimiento de la Liga Norte y que ha provocado una profunda fractura social entre los territorios septentrionales y los del sur. No creo que sea el camino para avanzar. Sólo generaría la existencia de dos países en uno desde el punto de vista social.

Foto.- El Mundo. Imágen de la manifestación del 4 de diciembre de 1977 en Sevilla.

Esperanza para los refugiados

Esta noche se desarrolla una campaña en las redes sociales y con iluminación de edificios públicos para remover nuestras conciencias sobre la crisis humanitaria de los refugiados. #Lihgt4Refugees es una iniciativa que pretende abrir una espita de esperanza sobre este drama humano mientras Europa sigue instalada en la comodidad y en la indiferencia. Arrojar luz sobre una tragedia con miles de víctimas mortales y multitud de personas confinadas en campamentos en las puertas del Viejo Continente que han escapan de la guerra y el terror en pos de una vida mejor. Se tienen que ir de sus países (ya sea Siria, Irak o Afganistán) por supervivencia y la mayoría de ellos querrían quedarse en sus casas, con sus familias y sus raíces. No tienen otra salida. Frente a esta dura e inmisericorde realidad, la Unión Europea y sus estados miembros siguen cruzados de brazos y renunciando a los valores fundacionales. Molesta la hipocresía ante imágenes dolorosísimas e impactantes como la del cadáver del pequeño Aylan en las costas del Egeo y el desinterés egoísta apenas unos minutos después. ¡De vergüenza!

Un año de olvido

Mañana se cumple el primer aniversario de esta foto. La muerte trágica de Aylan en las costas del Egeo conmovió al mundo. Mucho discurso, sinfín de golpes de pecho, catarata de buenas intenciones, pero pronto quedó todo en el olvido. Y tras Aylan conocimos las desgracias de otros pequeños que perdieron la vida en el intento de muchas familias de dejar atrás el terror y la guerra en Siria o en Irak. Nos hemos ido acostumbrando al rosario de víctimas mortales, a las decenas de miles de refugiados que viven hacinados en la frontera de Europa, hemos aceptado sin rechistar el pacto de la vergüenza entre la Unión Europea y Turquía para devolver a los desplazados a los campamentos fronterizos, el Gobierno español no hace nada para cumplir con su obligación de acoger a 16.000 refugiados… Ha transcurrido ya un año y la acomodada sociedad occidental permanece inmunizada ante el dolor. Mañana nos uniremos al recuerdo de la triste efeméride y al día siguiente a otra cosa, mariposa. En fin, cuánta insensibilidad.

Foto.El Mundo.

Reaccionemos ante el dolor

Hoy es el Día Internacional del Refugiado. Decenas de miles de sirios se encuentran en campamentos en la frontera de Europa. En unas condiciones infrahumanas sobreviven niños y niñas mientras que Europa mira hacia otro lado. España, por culpa del Gobierno de Mariano Rajoy, calla sumisa y otorga. Son 90.000 los menores no acompañados que han llegado a la UE en el último año, de los cuales hay 10.000 que están ilocalizables, huyendo de la guerra y del terror del Estado islámico. El vídeo, realizado por un equipo capitaneado por la periodista María Iglesias y difundido por la Asociación de la Prensa de Sevilla, muestra escenas desgarradoras de la vida diaria de estos seres humanos olvidados. Ya la conmoción por la muerte de Aylan y otros niños en las costas del Egeo se nos ha quedado muy atrás.

La presidenta de Andalucía, Susana Díaz, acordó hace unas semanas con ACNUR poner en marcha un programa de acogimiento de estos menores no acompañados, similar al que desde hace lustros se viene realizando con la población infantil saharaui. El Ministerio de Interior, que es quien tiene las competencias de extranjería, ha autorizado por fin a la Junta a desarrollar esta iniciativa. De este modo llegarán a Motril en las próximas fechas 24 menores. Este podría ser un ejemplo que puedan hacer suyo el resto de comunidades autónomas y que, de esta manera, seamos el país de referencia en la acogida de estos menores que lo han perdido todo y que merecen que se respeten sus derechos y que puedan vivir en un entorno seguro y en paz.

PD.– Esta tarde, todos y todas, a las manifestaciones por la dignidad de las personas que tienen que dejar sus países por la guerra y las persecuciones. Hay más de 65 millones de refugiados en el mundo. Y no olvidemos que los desplazados están por todo el planeta procedentes de Siria, Irak, Afganistán, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, República Democrática del Congo, Myanmar, Eritrea…

#TodosSomosParís

Francia llora por los atentados

Dolor, solidaridad y rabia. Ésos son los sentimientos que me embargan tras los atentados de anoche en París. De nuevo el terror ha vuelto a golpear al pueblo francés y de qué manera. Tenemos que estar todos unidos contra la barbarie y la sinrazón. Mañana tenemos la oportunidad de demostrar nuestra repulsa al terrorismo y el apoyo a nuestros vecinos galos en las concentraciones que tendrán lugar en las puertas todos los ayuntamientos de Españan a las 12 horas. #TodosSomosParís.

Europa no reacciona

No se dieron mucha prisa en Bruselas para convocar una cumbre de países de la UE sobre la crisis de los refugiados por la guerra en Siria e Irak. Se tomaron catorce días para afrontar la emergencia humanitaria por el avispero en el que se ha convertido Oriente Próximo. Se aplicaron el dicho popular de ‘vísteme despacio…’ y que sigan esperando los que sufren en las fronteras o en tierra de nadie. En ese tiempo se ha agudizado la presión de los desplazados que huyen de la muerte y el terror. Sin embargo, el resultado de ese encuentro de los estados miembros no ha podido ser más decepcionante. Desacuerdo entre los socios de la Unión en la distribución del contingente de 120.000 nuevos desplazados. Da vergüenza tanta insensibilidad, tanto pensar en uno mismo. Se deja la resolución del conflicto sobre la mesa por puro egoísmo. España, entretanto, permanece agazapada esperando a que se mueva Bruselas o Alemania con un presidente Rajoy que ni lidera ni quiere liderar. Y es que en el PP existen posturas enfrentadas ante la acogida de sirios y mejor se cobijan bajo la sombra de Merkel. Europa (o sería mejor decir sus dirigentes) no reacciona y se sigue debilitando el proyecto compartido. Se deja hacer a los socios al margen de los principios fundacionales de la UE. El caso más evidente es el de Hungría. Su respuesta a la crisis no tiene nombre: tratan a los expatriados que llegan a su país como delincuentes. La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y otras voces cualificadas piden sanciones a los que no cumplen con estos principios. No puede ser, ha dicho la dirigente socialista con toda la razón, que se castigue a los que sobrepasan el objetivo del déficit y no se haga lo mismo con los que desoyen las directrices comunitarias en materia de desplazados. Al día de hoy, la UE carece de política de asilo y refugio. Una vez ha quedado demostrado que hace falta más Europa, una Europa que se sobreponga a los intereses particulares de los estados.