Cabalgamos

Tenemos Gobierno en España. Buena noticia. Una cuestión de pura normalidad institucional ahora se subraya como todo un acontecimiento después de dos elecciones y más de 200 días de bloqueo político. La ciudadanía percibía esta anomalía democrática como un problema y la investidura de Pedro Sánchez ha dado paso al primer gabinete de coalición desde que recuperamos la democracia. Un gobierno de PSOE y Unidas Podemos legítimo, necesario y con el aval de las urnas, más allá del pataleo pueril de los perdedores. Un gobierno con un programa conocido, realista, posible y nítidamente progresista. Un gobierno amplio en número, pero sobre todo en capacidades y trayectorias prestigiosas, que aúna un perfil político y reputación profesional y económica dentro y fuera de nuestro país. Un gobierno intergeneracional y paritario que responde a las necesidades de una mayoría social que requiere que desde lo público se mejore el bienestar colectivo y se favorezcan la igualdad y las oportunidades.

Tenemos gobierno y se nota. En positivo, porque ya hay medidas en el BOE y de enorme trascendencia: la primera, la subida de las pensiones a 11 millones de españoles. Y están ya en cartera la derogación de la reforma laboral, una nueva ley educativa que supere el dislate de la LOMCE del ínclito Wert, el incremento del salario mínimo interprofesional, un sistema fiscal más justo y redistributivo, el blindaje de la sanidad y la educación públicas, medidas de transición ecológica para que nuestros descendientes puedan disfrutar de este planeta en las mejores condiciones posibles… Recurriendo a la sentencia evangélica, por sus obras los conoceréis, no por el griterío catastrofista de los antagonistas. Estas decisiones son las que esperan los ciudadanos y en las que este equipo se va a fajar para ponerlas en marcha.

Enfrente, el mal perder de la oposición de derechas, que se desgañita pronosticando el fin del mundo, dibujando un panorama apocalíptico que no deja de ser una sobreactuación de su proverbial patriotismo de boquilla. Los discursos inflamados no ayudan a hacer país. Cada vez que gobierna la izquierda en España, la oposición conservadora (ahora con el factor radical ultra en las Cortes Generales) se tira al monte, hace de la crispación y el tremendismo su modus vivendi. Nada mejor que recurrir a un clásico para valorar semejante irresponsabilidad: ladran, luego cabalgamos.

Artículo publicado en centrohistorico.info el domingo 19 de enero de 2020.

Foto.El País. Primera reunión del Consejo de Ministros.

Oposición hiperventilada

A la oposición vocinglera de derechas le gusta montar tormentas en vasos de agua. Dicho en la jerga de la época: crean broncas fake. El tono guerracivilista del debate de investidura presagia una legislatura marcada por la crispación y el griterío desde las filas conservadoras, como suelen actuar cuando no están en el gobierno. Están en tal estado de excitación que han hiperventilado sólo por el anuncio de que el Consejo de Ministros se reunirá los martes en lugar de los viernes, como ocurría hasta ahora. Su explicación no puede ser más falaz e inconsistente: el cambio de fecha busca amordazar a la labor de control de la oposición y refleja un estilo autoritario. Con esta derecha altanera los decibelios están a tope. A esa débil línea argumental se ha sumado a coro la prensa de derechas. Dicen que no tendrían tiempo para presentar iniciativas vinculadas a las decisiones tomadas en el Consejo de Ministros. En doce años, según la SER, sólo se han introducido cinco preguntas por la vía de urgencia referidas a las reuniones semanales del Ejecutivo. Dato muy ilustrativo que desmonta esta teoría conspiranoica de la oposición que emulan modos venezolanos. Simple pataleo pueril y malhadado. Sobre todo, porque hay compromiso de la presidenta del Congreso y del PSOE para adaptar los plazos al nuevo calendario.

Foto.Público.

Una arcadia feliz

El Gobierno de las derechas ha difundido el barómetro andaluz correspondiente al segundo semestre de su triunfal mandato. No es que haya cocina, es que se les ha quemado el guiso de tanto recalentarlo. En este estudio (cuesta llamar de esta forma a semejante bodrio) se nota la mano y la firma del Rasputín de San Telmo que nos intenta dar el timo del tocomocho sociológico. Elías Bendodo hace turnos de 24 horas en la fábrica de churros, montajes y otras majaderías efectistas. En términos políticos, y pese a todo el repertorio de especias para quitar el olor a asentado, no les ha quedo más remedio que reconocer que si hoy se celebraran elecciones en Andalucía, las volvería a ganar el PSOE, como ocurrió el 2 de diciembre de 2018 y también las generales del 28 de abril y el 10 de noviembre de 2019. El Partido Popular se queda segundo a más de tres puntos, Ciudadanos se desploma y la tercera pata del banco conservador, Vox, se aúpa a la tercera posición, sacando rédito a sus imposiciones a sus socios. Adelante Andalucía se mantiene como en los últimos comicios autonómicos.

Lo que es desternillante, casi de diván, es la valoración de líderes. Este Gobierno no tiene abuela, no ha habido nunca uno tan perfecto como éste: se sienten tan satisfechos de su labor, tan pagados de sí mismos y acreedores de las buenas notas que reciben a criterio subjetivo del manijero Bendodo… El presidente Moreno Bonilla se nos presenta como una especie de Churchill redivivo: en el barómetro nos lo sacan bajo palio demoscópico, a la vieja usanza, como la reencarnación de un mesías que nos redime todas las dificultades que nos acucian.

En la encuesta manca finezza todo es de color de rosa. Los problemas de la vida diaria no existen: se nos presenta una arcadia feliz, un vergel de satisfacciones. Y todo este paisaje idílico es gracias al presidente y su equipo. Todos los miembros de este memorable gobierno aprueban y con cierta holgura. Algo insólito: no conozco ninguna encuesta en la que no haya ni un gobernante suspendido. Se han empachado con tanto azúcar… No se refleja el descontento generalizado con el consejero de Salud de todos los sectores de la sanidad pública, se oculta el clamor de los colectivos feministas y que trabajan por la igualdad con los recortes de la titular de Igualdad para contentar a Vox, los padres, madres y docentes ven en Imbroda un obstáculo para los derechos en la educación pública… Suma y sigue. Pero todo esto lo arregla Bendodo con un PowerPoint y media pinta de desahogo. Que siga la fiesta… (ellos se divierten y la pagamos entre todos).

La rabia de la derecha

Con la investidura de Pedro Sánchez, las derechas se están moviendo entre la ira y la rabia. Han perdido por completo los papeles y no respetan las más elementales reglas de la democracia. Tanta inquina y tanta persecución al discrepante recuerdan a métodos ya pasados que creíamos que no volveríamos a vivir. Los que van a posibilitar con su voto superar esta situación de bloqueo se les acosa por redes sociales, a través del correo electrónico o con pintadas en sus pueblos. Además, sin mesura alguna, se les califica de traidores a España y otros calificativos muchos más subidos de tono. En esa espiral de resentimiento para con el contrario, están repartiendo carnets de buenos y malos patriotas. Así respeta la derecha el resultado de las urnas. Los ciudadanos han votado similar tanto en abril como en noviembre y sólo el voto libre de los españoles hacen posible que se pueda constituir una gobierno de progreso, un gobierno legítimo y democrático.

Si se cumple lo previsto, Sánchez será investido presidente con 167 votos a favor, 165 en contra y 18 abstenciones. Para las derechas, todos los que con su sí o su abstención posibiliten que se forme el primer gobierno de coalición progresista están actuando contra España. Sin más paños calientes: usan artillería gruesa y tono guerracivilista. Las señorías que van a dar su apoyo al candidato socialista representan a casi 11 millones de españoles (10.982.940), mientras que los catalanes y vascos, y por ende españoles, que dieron su voto a ERC y Bildu son 1.146.453. En el bloque del no, hay que distinguir a los que las derechas consideran buenos, 10.526.491 españoles, de los independentistas de JxCat y la CUP, con 772.129 sufragios, que a su juicio forman parte de las fuerzas del mal.

Con estos datos, usando el retorcido esquema mental de las derecha patrióticas, más del 55% de los votantes representados en el Congreso de los Diputados no quieren/queremos a España o son/somos malos españoles por sustentar un gobierno progresista o mantener posiciones soberanistas, o ambas cosas a la vez. A este paso, la derecha le va a retirar la nacionalidad y el pasaporte español a más de la mitad de la población. Con tanto dividir y enfrentar, éstos que se apropian de nuestro país y nuestros símbolos nos van a dejar sin España y sin una buena parte de los españoles… Su deriva es demencial.

Foto.-Efe. Abascal (Vox) y Casado (PP)

 

Superar el ‘impasse’

España necesita contar ya con un nuevo Gobierno. No es capricho ni ambición de los socialistas, sino un clamor social después de dos elecciones (28 de abril y 10 de noviembre) que han arrojado un resultado muy parecido en las urnas. La ciudadanía ha apostado por un ejecutivo progresista liderado por el PSOE y con Pedro Sánchez de presidente. La derecha patalea y obstaculiza, deseando una nueva oportunidad, como los malos estudiantes, a ver si a la tercera le salen los números. Más allá de las ansias y la ira de las fuerzas conservadoras, lo cierto es que la gente quiere que se supere esta situación de impasse y dejemos atrás esta larga etapa de bloqueo. Una inmensa mayoría demanda la subida de las pensiones, otra mejora del salario mínimo interprofesional o que se pongan en marcha más viernes sociales para que desde el Consejo de Ministros se sigan recuperando derechos y libertades arrebatos en los seis años negros del Partido Popular. Toca pasar de las musas al teatro y que el año nuevo nos traiga un gobierno que permita seguir avanzando en igualdad. Es la hora de apostar por las personas y que otros partidos dejen al lado otras reivindicaciones que son menos acuciantes que el bienestar de los ciudadanos.

Foto.- La Vanguardia. Sánchez y Pablo Iglesias.

Mensajes filogolpistas

La derecha está rabiosa. Cuando no tiene el poder, siempre se radicaliza y tensiona la convivencia democrática. Se queja muchos de los independentistas catalanes, pero ellos no se quedan a la zaga… Unos y otros no paran de meter presión a las instituciones y alentar el enfrentamiento entre españoles. Unos y otros ponen en jaque el proyecto de futuro y progreso de España.

El último en sacar los pies del plato (y de qué manera) en el bloque neocon ha sido un general de cuatro estrellas retirado y ahora diputado de Vox, Fulgencio Coll. El militar ha tocado a rebato y ha emplazado a los poderes del Estado a frenar la investidura del ganador de las elecciones, Pedro Sánchez. Aunque a la derecha le moleste, el PSOE ha sido el partido más votado tanto el 28 de abril como el 10 de noviembre. ¿A qué poderes se refiere este supuesto patriota de pecho henchido de hojalata? ¿A qué cloacas está lanzando este mensaje de emergencia insoportable en términos democráticos? ¿Plantea un golpe de estado? Los que se sitúan en este ala ultraconservadora deberían saber que en democracia el poder emana del pueblo y no de ningún otro sitio. Esta bravata del general retirado tiene un tufo filogolpista que no cabe en nuestro Estado de Derecho.

Y lo que es peor, el jefe de los nostálgicos, Santiago Abascal, sale en su defensa y arremete con artillería pesada contra el presidente del Gobierno. Si esta es su forma de defender España, es que su talante democrático deja mucho que desear. La extrema derecha ha resurgido con la no disimulada tentación de subvertir el orden constitucional. Vox está tan lejos de la carta magna que se le ve su verdadero rostro a las primeras de cambio. Es difícil olvidar cómo se las ha gastado históricamente.

Foto.- La Nación Digital.

Una oficina del ‘FBI’ en San Telmo

En la sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, el Palacio de San Telmo, se ha instalado el FBI. No la agencia federal de investigación norteamericana, sino la Factoría Bendodo de Injurias (que algo queda). Cada martes el consejero de la Presidencia protagoniza una ópera bufa que insulta a la inteligencia de cualquier observador neutral. En sus comparecencias ‘marcianas’, hace gala de un desahogo que produce vergüenza ajena. A falta de gestión que vender, se dedica a lanzar insidias y ataques difamatorios sobre la etapa socialista. Apenas ofrece datos, sólo mucha literatura barata con elementos inconexos que reviste de un halo de sospecha. Son historias que se asemejan mucho más a las de la TIA de Mortadelo y Filemón.

La última historieta del TBO es el descubrimiento en la Agencia IDEA (antiguo IFA) de tres cajas fuertes con documentación, a su juicio, crucial para la causa de los ERE. Elías Bendodo habla de convenios secretos, sobre lacrados y documentos que no se enviaron al juzgado sobre la compra por parte de Campofrío de la empresa Cárnicas Molina. Toda una patraña sobre unas supuestas ‘cajas fuertes’: primero, porque cualquier bien de la Junta está inventariado y su compra justificada con un expediente; segundo, porque se puede acceder a la documentación a través del Archivo General; y tercero, porque un mobiliario de tanta dimensión no pasa desapercibido para los trabajadores, que conocían su existencia. Como me comenta un amigo mío, una denuncia de Jaimito, que no se sostiene en pie.

Pero yendo a lo mollar, Rasputín Bendodo sostiene que esos documentos se habían ocultado al juzgado número 6 en la investigación de los ERE. Otra acusación que se cae por su peso: si no estaba, era porque no había sido solicitado por el juzgado, y es que la causa comprende el periodo 2000-2010 y, por tanto, un convenio de 1998 no se corresponde con lo investigado. Y otro insidia más: dice el superconsejero que era un convenio clandestino: de todo ello hay referencias en los medios de comunicación y, lo más importante, en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía y acuerdos del Consejo de Gobierno. Todo, por consiguiente, público. El FBI de San Telmo viene ahora a descubrir la pólvora… Lo dicho: de Jaimito. Pero con su maldad están convirtiendo el espacio público en un lodazal.

 

Que sea la definitiva…

Echa a andar la XIV legislatura de nuestra democracia con la constitución del Congreso de los Diputados y el Senado. Por tercera vez tomo posesión del acta en la Cámara Alta en menos de diez meses. Los senadores por designación autonómica de Andalucía fuimos elegidos el 6 de febrero de este año, completamos el mes último de la XII legislatura, seguimos durante la XIII fallida (perdiendo en este breve periodo de tiempo a nuestro querido y siempre recordado José Muñoz) y ahora arrancamos la XIV. En tiempo récord he/hemos transitado ya por tres legislaturas. De eso, no hay precedentes en nuestra historia parlamentaria. Esperemos que está que hoy arranca sea más larga y productiva para los ciudadanos. Que a la tercera sea la definitiva. Hacen falta altura de miras y responsabilidad de todos para superar el bloqueo y que España cuente con el Gobierno que de forma mayoritaria han decidido los ciudadanos con su voto.

Los ERE, en su justa medida

El actual Gobierno de las derechas en Andalucía admitió ayer a su pesar que, con los ERE, el anterior ejecutivo socialista puso en marcha un necesario sistema de protección para trabajadores y empresas en crisis. Con esto no quiero poner paños calientes sobre la indebida gestión de una parte de ese dinero público, no muy elevada pero que abochorna y que es la que ha de ser sancionada hasta sus últimas consecuencias. La Junta va a seguir pagando las prejubilaciones a los beneficiarios “lícitos”, que son la inmensa mayoría de los más de 6.000 afectados que actualmente reciben esta percepción, y liberará 37 millones de euros hasta 2025. El vicepresidente Juan Marín cifró, a ojo de buen cubero, en 200 el número de intrusos. Dando por bueno este dato, la práctica totalidad de estos beneficiarios han sido y son acreedores de estas ayudas con toda justicia, independientemente del procedimiento empleado para su concesión. El resto, una exigua minoría, está pendiente de resolución judicial, aunque hay algunos casos escandalosos (léase, por ejemplo, la inclusión de la suegra del ex director general Francisco Javier Guerrero).

En el periodo investigado judicialmente, que va 2000 a 2009, la Consejería de Empleo identificó a 72 personas que nunca habían trabajado en las empresas rescatadas y 111 que no reunían todos los requisitos exigidos. En la causa, la cuantía presupuestaria investigada era de 680 millones. De esta cantidad, por tanto, un amplio porcentaje estuvo dedicado al fin previsto: al pago de las nóminas de prejubilación, a atender a trabajadores y empresas. Del teórico fraude, por consiguiente, habría que deducir unos 560-570 millones invertidos en prejubilaciones “lícitas”.

El denominado caso de los ERE tenía otros dos frentes bajo la lupa judicial. Por un lado, las comisiones abonadas a aseguradoras y entidades mediadoras por la tramitación de los ERE, una controversia zanjada por una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. El TSJA entendió que eran legales estas partidas, cuyo montante en litigio ascendía a 66,1 millones, según la Dirección General de Seguros, dependiente del Ministerio de Economía. Antes de este fallo, el PP, como acusación particular, desarrolló una campaña agresiva contra las sobrecomisiones. El alto tribunal puso las cosas en su sitio y dio carpetazo a esta vía.

El otro eje era el de las ayudas directas a empresas y corporaciones locales. A este fin se presupuestaron unos 85 millones de euros entre 2000 y 2009, yendo el montante más significativo a la Sierra Norte de Sevilla, comarca que recibió 56 millones. Estas ayudas están sujetas a investigación judicial. La lupa está puesta especialmente en la Sierra Norte, zona de origen de Guerrero, natural de El Pedroso.

Incluyendo toda esta última partida como irregular en su distribución, consideración pendiente de resolución judicial, se podría estar hablando un daño económico a las arcas públicas por debajo de los 70 millones. Una cifra importantísima, que genera vergüenza en quienes creemos y defendemos lo público, un solo euro distraído bastaría, pero una cantidad muy alejada de las que se han manejado en el debate político y mediático durante años. Javier Arenas llegó a hablar de que el fraude de los ERE podría superar los 1.500 millones. No hay que restar ni un ápice de la gravedad que tiene ni a la tristeza que produce el mal uso del dinero público. Pero es conveniente subrayar que ningún alto cargo se enriqueció personalmente, el PSOE tampoco se financió ilegalmente con un solo euro y se atendieron a más de 6.000 trabajadores y a numerosas empresas en crisis. Se usó un procedimiento para hacer frente a una situación de emergencia social con obreros condenados al desempleo y empresas dando el cerrojazo. ¿Qué ERE no habría que haber tramitado: Santana, Delphi, Cárnicas Molina, MercaSevilla…?

Un procedimiento administrativo que algún alto cargo (Guerrero) usó para cometer mezquindades, golferías e irregularidades. Que se persigan las cuestiones punibles hasta el final, pero que se valore en su justa medida una política de protección social realizada baja la misma legislación y con los mismos operadores que en todos los territorios de España. Si una abrumadora mayoría de los beneficiarios son “lícitos” o legítimos, ¿cómo se sostiene ese mantra de la red clientelar o que estamos ante el mayor caso de corrupción de la historia?

Foto.El Mundo. Protesta por el cierre de Delphi en Cádiz.

El pandemonio de Aznar

José María Aznar ha vuelto a la escena política y lo ha hecho cargado de rabia e ira por el pacto entre PSOE y Unidas Podemos para sacar a España de bloqueo político en el que llevamos sumidos hace demasiado tiempo. El jefe del ala dura de la derecha patria, cúspide del PP y gran maestre de Vox, ha pronosticado consecuencias catastróficas por el acuerdo de las izquierdas, males, epidemias, ruina y una profunda recesión, una hecatombe de dimensiones bíblicas. Para Aznar, la España progresista nos conduce ineluctablemente a un pandemonio… O a algún lugar aún peor.

El ex presidente dibuja un horizonte tan oscuro y tenebroso que resulta una película de ciencia ficción de serie B. Se podía dar una vuelta por nuestra vecina Portugal y comprobar cómo la colaboración de las izquierdas ha tenido efectos muy positivos para el bienestar ciudadano y el crecimiento económico. Y todo dentro de las directrices de la estabilidad presupuestaria que nos impone Bruselas. Un giro social necesario sin estridencias ni transgresiones al status quo. Lo de Aznar suena más a un manido prejuicio que a una reflexión con base empírica.

Con vistas a una eventual investidura, exige al PSOE que explore un pacto con su partido, eso sí sacrificando previamente a Pedro Sánchez, al candidato que ha ganado ampliamente las elecciones. Si no lo hace así, que ni se molesten. Entretanto, Pablo Casado, que atesora los dos peores resultados de la historia del PP, guarda un silencio sospechoso. Lleva varios días escondido y su jefe le acaba de dar el mapa con el camino a seguir. Como si Casado sólo fuera un procurador… O un simple títere político en sus manos. Parafraseando a otro ex presidente, líbrennos de los jarrones chinos.