Concordia

Pablo Casado nos regala cada día una vuelta de tuerca a su radicalismo reaccionario. La última del presidente del PP es de traca: derogar la ley de Memoria Histórica y promover una ley de concordia. Está claro que este asunto le produce sarpullido a la derecha y Casado es muy de derechas. Debería saber el jefe de la oposición que la Constitución de 1978 es esa norma de concordia y que ha favorecido la convivencia y el mayor periodo de progreso en nuestro país de nuestra historia reciente. La Ley de Memoria Histórica no persigue otro objetivo que reparar y hacer justicia con los represaliados del franquismo y sus familias. Al igual que buena parte de sus cuates, no deja de echar paladas de incomprensión e insensibilidad con la memoria de las víctimas de la dictadura. El Partido Popular sigue teniendo demasiada ataduras con su pasado y les afloran demasiados tics que chirrían en democracia. Casado, apenas unas horas después de su ‘brillante’ idea, ha reconocido que no tiene votos suficientes para sacar adelante su propuesta. No se trataba más que un argumento de fogueo, pero ha vuelto a enseñar su patita retrógrada por debajo de la puerta. Y ya van… en muy poco tiempo.

Foto.Okdiario. Casado y Aznar, su mentor.

Anuncios

Excusas baratas

¿Le parecen pocos 40 años de democracia a Pablo Casado para zanjar de una vez por todas que el dictador Franco tenga un espacio para su homenaje en el Valle de los Caídos? El Partido Popular no tiene arreglo y sí demasiados vínculos con el pasado, aunque su flamante líder diga que mira al futuro. Excusas de poca monta. Su negativa a apoyar el decreto ley que permitirá exhumar los restos del militar golpista que gobernó este país durante casi cuatro décadas deja en evidencia que la derecha sigue sin pasar página, o al menos, no acaba de hacerlo del todo. Se trata de cumplir la Ley de Memoria Histórica, ahora retocada para evitar demandas de los herederos de Franco, y un mandato del Congreso de los Diputados de 2017 en una votación en la que el PP se abstuvo y Ciudadanos votó a favor, aunque ahora ambos partidos se rasguen las vestiduras y vayan a votar en contra de la convalidación del citado decreto. La decisión del Gobierno socialista sólo persigue hacer justicia con nuestra historia y la reparación de la memoria de las víctimas y el sufrimiento de sus familias. En cualquier país de nuestro entorno europeo este sería un asunto que se acometería sin más debate. Aquí en España nos perdemos en discusiones estériles cuando las cosas son más sencillas y más lógicas. No se trata de abrir heridas, sino de cerrarlas. Ya toca.

Primeras elecciones

Se cumplen hoy cuarenta años de las primeras elecciones democráticas: las generales de 1977. Una cita con las urnas, apenas año y medio después de la muerte del dictador, que aúpo a Adolfo Suárez a la Presidencia del Gobierno, que abrió un periodo constituyente y, sobre todo, supuso un momento de efervescencia en el que la sociedad española empezó de verdad a respirar libertad. Viví ese ambiente de fiesta con 12 años pero recuerdo cómo el miedo a pronunciarse políticamente empezaba a quedarse atrás, que la ilusión se abría paso (meses después, el 4 de diciembre, Andalucía se echó a la calle por su autonomía) y que el color lúgubre de la represión iba cogiendo tonos alegres de la democracia. Ayer visité el archivo histórico de CCOO, un sitio imprescindible para la memoria del tardofranquismo y de los primeros años de la Transición, y vi algunos de esos carteles que poblaron nuestras calles ese 15 de junio. Pasamos un rato emotivo repasando vivencias y recuerdos. Hablo en plural porque compartí este rato delicioso con Eduardo Saborido, Paco Acosta, Paco Alfonsín, Nando Blanco, Eloísa Baena (todos en la foto), Javier Giráldez, Miguel Ángel Melero y trabajadores de la fundación. Una grata experiencia.

Memoria y justicia

Andalucía da un paso más, firme y decidido, en la reparación de la memoria de las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo. El Parlamento ha aprobado la ley de Memoria Democrática, un texto con vocación de resarcimiento y justicia, que desarrolla y perfecciona la ley nacional de Memoria Histórica. En esta comunidad no se parte de cero: la norma aprobada supone la plasmación de 20 años de políticas públicas de memoria. En Andalucía se está en vanguardia en actuaciones en fosas, con el bando de ADN, en atención a las recomendaciones de las Naciones Unidas… Y la ley impulsada por el Gobierno de Susana Díaz, con la participación de familiares, entidades memorialistas y corporaciones locales, incluye nuevos avances como la ampliación de la consideración de víctimas, con la inclusión de los bebés robados, y refuerza la protección legal de espacios y enclaves vinculados con la recuperación de la memoria. En definitiva, se pone la  mirada en reparar el daño causado y ofrecer justicia y dignidad a las represaliados y a sus familias, que tantos años llevan esperando, aunque la derecha una vez más le haya dado la espalda a este colectivo (no apoyó el texto). Con la verdad se hace justicia.

Dos patinazos

No ha tenido un buen arranque de semana el alcalde de Málaga. Un político habitualmente moderado ha protagonizado un par de sonoros traspiés dialécticos. En primer lugar, Francisco de la Torre ha reaccionado de forma extemporánea y airada a la noticia de que el Ayuntamiento ha construido un parque para que los perros hagan sus necesidades sobre la mayor fosa de víctimas del franquismo. Al final, la realidad es tozuda y han tenido que cerrar la instalación ante tamaña ofensa. Han pasado de la bravuconería de ayer queriendo responsabilizar del dislate a las asociaciones de Memoria Histórica a templar gaitas. Con voz de no haber roto nunca un plato, el concejal de Urbanismo se ha tragado sus palabras y ha asumido un error técnico. No sólo han metido la pata sino que les faltó humildad para admitir el yerro. Bienvenida sea la rectificación de hoy. No se podía insultar de esa manera la memoria de las víctimas.

Y en paralelo un segundo tropezón. El regidor tampoco ha demostrado mesura al criticar a la Junta por no apoyar, a su juicio, a Málaga como futura sede de la Agencia Europea del Medicamento, sita actualmente en suelo británico, ante la salida del Reino Unido de la UE tras la victoria del Brexit. De la Torre debería actuar con prudencia y controlar sus arrebatos porque Bruselas y Londres ni siquiera han concretado cómo se efectuará la salida de la UE.  Sin duda, para el Gobierno de Andalucía sería una buena noticia que este centro administrativo comunitario se instale en esta tierra. Y considera tan potente la opción de Málaga como la de Granada, cuyo alcalde también ha manifestado interés por albergar este organismo. Cuando hay dos ciudades andaluzas con aspiraciones, la Junta ha de estar con las dos.

Llama la atención que De la Torre arremeta contra la Junta cuando el Gobierno de España ya ha manifestado que ayudará a la Generalitat, de Carles Puigdemont y los independentistas de Junt pel sí, a conseguir que Cataluña sea sede de la Agencia. El alcalde no debería pagar sus frustraciones con quien no debe. Ha sido la vicepresidenta del Gobierno, que es de su partido por si lo ha olvidado, quien ha apostado por Barcelona dando la espalda a otras posibles candidatas. Si está molesto, que dirija las pullas a quien corresponda. A ver si va a ser culpa de la Junta que Soraya Sáenz de Santamaría haya ofrecido su apoyo a Barcelona. Un segundo patinazo por querer buscar una confrontación que no cabía.

Foto.ABC de Sevilla.

 

Ni olvidar ni celebrar

Hay momentos históricos que no se pueden olvidar para que no se repitan. Una de esas fechas fatídicas es el 18 de julio de 1936. El alzamiento militar de las fuerzas franquistas contra el Gobierno democrático de la II República provocó la Guerra Civil, la cruenta represión de los vencedores fascistas y cuarenta años oscuros de dictadura. Hoy se cumplen 80 años de ese triste y siniestro episodio de nuestra historia, una página negra que algunos nostálgicos quieren rememorar a toda costa. Siempre queda un grupo de irreductibles de la ignominia dispuestos a celebrar lo innombrable. Y como cada año se produce una nota discordante. La catedral de Valencia acoge hoy una misa en sufragio por el dictador Franco. Qué oportunidad perdida para no remover las miserias del pasado. Dice la Archidiócesis que la Iglesia no veta a nadie y a uno se le queda cara de asombro. Y la pregunta que me brota es: ¿Haría lo mismo la Iglesia alemana con Hitler o la italiana con Mussolini? La curia católica debería haberle hecho caso a la Asociación de Recuperación de Memoria Histórica y haber pedido perdón por apoyar y colaborar con el golpe de estado de 1936. Habría sido un gesto tardío pero simbólico para pasar página de este funesto capítulo de su historia.

Foto.ABC. Franco, bajo palio, en el Valle de los Caídos.

¡Qué falta de respeto!

Este senador del Partido Popular de cuyo nombre no quiero ni acordarme se ha despachado con desdén sobre las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo. No demuestra ningún respeto ni por la memoria de los que sufrieron ni por el dolor de sus familias. Siguen en las cunetas o en fosas sin identificar los restos de más 110.000 represaliados aunque a este pepero le importe un pimiento. Una realidad que ha supuesto incluso la reconvención de Naciones Unidas a nuestro país. Lo malo no es que a él le dé igual esta salida de tono, lo peor es que ante esta inaceptable demostración de desconsideración nadie del PP le ha llamado la atención ni al orden. Parece que para este partido hay víctimas de primera y víctimas de segunda. Esta doble vara de medir molesta y demuestra un numantinismo ideológico que insulta. ¿No hay nadie en la derecha política que le diga a este senador que el camino del desprecio y la ofensa es el equivocado? Parece que en el PP prospera el que falta a las víctimas de la dictadura, si no que se lo pregunten a Rafael Hernando. ¡Qué vergüenza!

Nota.– Este desvarío del representante del PP se produjo en el debate de unas enmiendas del PSOE a los Presupuestos de 2016 para recuperar el apoyo económico a las organizaciones de Memoria Histórica, suspendido desde que llegó Rajoy a la Moncloa.