Desmesura

La reacción de las derechas al proyecto de ley para regular la eutanasia ha sido desproporcionada y mezquina. En su competición con Vox por el voto ultra, el Partido Popular, a través de su diputado José Ignacio Echániz, nos ha dejado la siguiente perla: “Hay una filosofía de la izquierda para evitar un coste social…. Son recortes sociales en toda regla con la excusa del derecho a morir”. Con este enfoque demuestra la nula sensibilidad con las personas que padecen una enfermedad grave, crónica o invalidante que produce sufrimiento insoportable. Ninguna empatía tampoco con sus familias. Lo que vuelve hacer de nuevo el PP es poner su moral por delante de los derechos y libertades individuales y de los principios y valores consagrados por la Constitución. Con este proyecto, el Gobierno de España busca preservar la integridad y la dignidad de enfermos en la recta final de su vida, con garantías jurídicas, éticas y sanitarias.

Nadie en la dirección nacional del PP ha rectificado, ni siquiera matizado, a su portavoz en este debate. Por tanto, suscribe de la primera a la última letra de este exabrupto ruin. El partido de Pablo Casado lleva mucho tiempo instalado en la desmesura. El PP ha calcado la línea argumental con las que hizo frente otros avances sociales conquistados a lo largo de más de cuatro décadas de democracia. Hicieron lo mismo que ahora con el divorcio, el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo. Primero ponen el grito en el cielo y luego se suben al carro de estos derechos, que no obligan a nadie, sólo están al alcance de las personas que libre y voluntariamente deciden hacer uso de ellos. Como ha señalado el portavoz socialista en el Senado, Ander Gil, el PP siempre llega diez años tarde a la defensa de estos logros sociales.

Prejuicios medievales

En España nos queda mucho por avanzar en tolerancia y respeto a la identidad sexual de las personas. Dos episodios acaecidos en Andalucía demuestran los muchos prejuicios que persisten en nuestra sociedad y que nos hacen rechazar al diferente. En Cádiz, un joven árbitro de fútbol, el primero que ha reconocido públicamente su homosexualidad en público, cuelga el silbato porque, según sus palabras, no aguanta más. Jesús Tomillero está harto, y con razón, de escuchar mofas, insultos e ironías hirientes. De soportar a gente desalmada que aprovechando el anonimato de la grada descarga su agresividad y su crueldad por el mero hecho de ejercer su sexualidad como le da la gana. La homofobia no cabe en nuestro modelo de convivencia.

En Córdoba, un párroco de Posadas se parapeta tras la decisión del obispo de la diócesis, Demetrio Fernández, para negar la confirmación a un joven transexual del pueblo. José Belloso, de 28 años, quería recibir este sacramento para poder ejercer de padrino de bautismo de su sobrina. La respuesta de la Iglesia es medieval: “Tenía que haber aguantado el castigo que Dios le dio y la cruz que el Señor le mandó, sin ofender a la naturaleza“. ¡Qué lejos se encuentran estas palabras de las que predica el papa Francisco! Se declara no idóneo su estilo de vida, contrario a la moral católica. ¿No dijo Bergoglio que quién era él para juzgar a un gay “si busca al Señor y tiene buena voluntad“? Esta reflexión se podría hacer extensiva para cualquier persona por su identidad sexual. Estamos ante un caso de discriminación de manual, de transfobia, que tiene de nuevo como protagonista al obispo de Córdoba.

Si a la sociedad española le queda mucho trecho que recorrer, algunos altos representantes de la Iglesia católica están a años luz del tiempo en que vivimos.

Foto.– Jesús Tomillero. Mundo Deportivo.

Contra la ley mordaza

PSOE no a la ley mordaza

Se nos amontona el trabajo para cuando el Partido Popular pierda las elecciones generales en unos meses (sea en septiembre con las catalanas o en noviembre-diciembre agotando la legislatura). Son muchos los compromisos colectivos contraídos por la oposición en este periodo negro de rodillo reaccionario del PP: derogar la reforma laboral, la reforma educativa, la reforma local o la ley de Seguridad Ciudadana, la conocida como ley mordaza, entre otros proyectos recalcitrantes. La derecha está haciendo un gran estropicio en derechos y libertades públicas que costará mucho recuperar. El destrozo es prácticamente total y la tarea que nos queda por delante, ingente pero ilusionante.

El retroceso que ha dado este país con la mordaza del PP es tremendo. Parece que a la derecha le produce alergia la libertad y los derechos recogidos en la Constitución. Se dan muchos golpes de pecho para luego pisotear determinados preceptos de nuestra carta magna. ¿Por qué tiene tanto pavor la franquicia de la gaviota a que los ciudadanos puedan expresar libremente su pensamiento, su crítica, a que ejerzan su derecho de manifestación y de expresión? Una sociedad avanza más y es más sólida cuando se crea masa crítica. Pero con la falsa coartada de la seguridad, la derecha está metiendo la tijera en las libertades y recuperando conceptos que nos retrotraen a tiempos retrógrados como la arbitrariedad, la falta de seguridad jurídica y la coacción ciudadana. Viejos usos que no tienen cabida en la España actual.

Pensando en la mayoría

El PSOE afronta estas elecciones municipales del 24 de mayo con un proyecto incluyente, para todos, pero pensando muy especialmente en los que peor lo han pasado en esta crisis económica que no se acaba de remontar. Si existen indicios de recuperación económica, lo justo y razonable es poner el acento en los que han sufrido en sus carnes los recortes y la falta de oportunidades. Las clases medias y trabajadoras que han visto cómo le han arrebatado derechos y libertades, cómo el paro se ha disparado, cómo se ha intentado demoler el estado del bienestar, cómo se ha antepuesto los intereses de los bancos a las de las personas…

Ley mordaza: vuelve la mano dura

Certero resumen de la futura Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana elaborado por el digital DiagonalPeriódico.net. La conocida como ley mordaza, que ya ha pasado por el Congreso de los Diputados con el único apoyo del Partido Popular y llega al Senado donde la mayoría pepera es abrumadora, nos retrotrae a tiempos de color sepia. La norma es tan regresiva que el PSOE ya ha anunciado que la derogará cuando vuelva a gobernar por el recorte brutal de libertades. Por ejemplo, se limita la libertad de expresión, se condiciona el derecho a la manifestación y se permiten las escuchas policiales sin autorización judicial. Se impone la mano dura y la visión autoritaria que tanto le gusta a la derecha. Un paso atrás que debilita la democracia y escandaliza a Europa.

¡Qué vergüenza!

Mónica de Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, ha sido la protagonista negativa de la semana. Primero, plantea que los trabajadores sin cualificación no cobren por debajo del salario mínimo interprofesional. Ni siquiera los 645,3o euros que marca la normativa laboral. Ni mucho menos una fortuna. Querrá que trabajen gratis o volver a los tiempos de la esclavitud. Por si no nos había quedado clara su visión ultraliberal de la economía, un día después, jaleada por la polémica que provocaron sus palabras, echa más gasolina al fuego. De Oriol se enroca en su disparate, considera que no tiene nada que rectificar y lamenta el “parasitismo” que generan los subsidios en España. Genuina representante del ala dura de la derecha española, plantea una nueva reforma laboral que desproteja aún más a los trabajadores. La crisis ha animado a la derecha más recalcitrante a mostrar sin complejos su lado oscuro. Siendo el neoliberalismo económico y financiero el causante de la gran depresión que aún soportamos, los culpables del desastre no sólo no piden disculpas, sino que se envalentonan para dar las vueltas de tuerca que sean necesarias para despojar a la clases medias y trabajadoras de todos los derechos y libertades. Insaciables… Insolidarios…

PD.– Esta tarde, Mónica de Oriol ha reconocido que no estuvo afortunada. Quizá llegue tarde la disculpa, desconfío de la sinceridad de la empresaria.

Profesión de riesgo

Los periodistas Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova ya llevan 24 horas en casa. Han pasado más de seis meses de secuestro por intentar informar de la cruenta guerra de Siria. Sus captores pretendían cercenar el derecho a la información sobre un conflicto en el que se está derramando mucha sangre a espaldas de la comunidad internacional. Como colega de profesión y sobre todo como ciudadano, me sumo a la alegría por su regreso y me preocupa que una treintena de informadores, nueve extranjeros, sigan en cautiverio. Mi solidaridad con estos compañeros que han pasado este mal trago con final feliz y con los que aún no han conseguido su libertad. Ejercer la profesión de periodista tiene sus riesgos. Espinosa y García Vilanova pueden dar buena fe de ello.

Como también los reporteros Juan Ramón Robles, Mario Munera y Gabriel Pecot, que han denunciado agresiones de las fuerzas del orden mientras cubrían el sábado la manifestación del 29-M en Madrid (hay un vídeo que no deja dudas). Este episodio ha sido condenado por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). Uno de los pilares fundamentales de una democracia es la libertad de información y de expresión. Confiemos en que en esta orgía de recortes de derechos y libertades públicas la derecha gobernante no nos conduzca a la oscuridad informativa y recupere métodos de otros tiempos que jamás deberían volver… Los cambios que quiere introducir el Gobierno de Mariano Rajoy en este ámbito, en especial en la ley de Seguridad Ciudadana, nos hace temernos lo peor. Hasta el Consejo General del Poder Judicial considera inconstitucionales varios artículos de esta futura norma. Veremos.

Foto.EFE. Espinosa, en primer plano, y García Vilanova, con sus familias a su llegada a España.

Mal año para lo público

Despedimos 2013 en unas horas. Un año que en lo colectivo ha sido un disparate. La austeridad a ultranza aplicada por el Gobierno de Rajoy por indicación de Merkel y la fatídica troika se ha cebado sobre la inmensa mayoría de la población española. Hoy somos más pobres que hace 365 días, nuestros salarios son más bajos, nos han arrebatado derechos y libertades y se ha agudizado la brecha de la desigualdad. Con la excusa de la crisis se han desmantelado o privatizado servicios públicos y se han impuesto recortes insoportables. Con la pírrica satisfacción de unos cuantos indicadores macroeconómicos que despuntan (aumento de las exportaciones y reducción de la prima de riesgo), se nos anuncia una inminente recuperación económica gracias a estos severos ajustes que nos han hecho retroceder varios lustros en derechos y en poder adquisitivo.

Con coartadas falsas y con ideología de derechas, se ha procedido a una demolición calculada del estado del bienestar y se está empezando a dinamitar el estado de derecho con proyectos y anuncios que jibarizan nuestra democracia. Ya están sobre la mesa leyes reaccionarias y de otras épocas de tinieblas como la de seguridad ciudadana para desincentivas con grandes multas las protestas ciudadanas (cabría mejor llamarla ley de orden público como la de tiempos preconstitucionales), le ley de seguridad privada, las contrarreformas educativa o del aborto… Estamos caminando hacia atrás como los cangrejos bajo la batuta de un Gobierno corrosivo y antisocial que se entrega a los poderosos y castiga a amplias capas de la población, un Gobierno que perdona 40.000 millones a los bancos y cruje a los más perjudicados por esta prolongada crisis ya sean dependientes, estudiantes con becas, trabajadores o parados, personas en riesgo de exclusión o desahucios, un Gobierno que sólo piensa en la contabilidad y abandona a su suerte a las personas.

En lo personal todo fluye razonablemente. (Lo digo bajito, casi susurrando, para que no se deshaga el encanto). En el ámbito familiar también se notan las consecuencias del mal momento económico que vivimos, hay que ajustarse el cinturón como en casi todos los hogares y apretar los dientes.  El resto, quizá lo más importante, marcha: amor, salud y armonía en este clan diverso y geográficamente disperso. En lo político sigo en el mismo sitio con ilusiones renovadas y nuevas metas colectivas de la mano de la presidenta de la Junta de Andalucía. 2014 se antoja apasionante pero eso será materia de otro post.

Viñeta.- Erlich en El País.

Reforma autoritaria y sin pudor

Y no se les cae la cara de vergüenza. En el PP andaluz justifican la retrógrada ley del aborto que está planteando Gallardón en el cumplimiento de su programa electoral. Lo dicen sin ningún tipo de pudor. Lleva dos años gobernando Mariano Rajoy y ha hecho justo lo contrario de lo que prometían. Han recortado en todo (pensiones, educación, sanidad, dependencia, derechos, libertades…), han subido los impuestos, no han frenado el drama del desempleo, la economía sigue sin remontar… y no nos han devuelto la “felicidad”. Han incumplido en todo y para una cosa que respetan de su programa sacan pecho. Bueno, respetan a medias porque se les ha ido la mano para contentar a la derecha extrema que alberga el PP en su seno. La norma es más restrictiva que la ley de los tres supuestos de 1985 a la que aspiraban volver. Han eliminado, haciendo gala de una tremenda crueldad, la interrupción del embarazo por malformación grave del feto. Dan esta perniciosa marcha atrás sin que haya demanda social y cuando los datos oficiales demuestran que con la ley de plazos de 2010 se ha reducido el número de abortos.

Los peperos defienden desde la arrogancia de su mayoría absoluta (que no es un cheque en blanco para actuar según sus creencias religiosas y de espaldas a los ciudadanos) una “ley muy dura”. Lo manifiestan sin complejos. Una contrarreforma que, de acuerdo con Gabriela Cañas, persigue la represión y muestra el autoritarismo de una derecha decimonónica. Se jacta el PP de un texto que quita derechos y libertades a las mujeres, que las denigra y las considera menores de edad, que aumenta la desigualdad, que supone un riesgo para la salud de aquellas que no puedan permitirse viajar al extranjero para interrumpir el embarazo (la OMS alerta de que la reforma provocará más mortalidad maternal) y genera inseguridad para los profesionales sanitarios. De todas estas perversas consecuencias se vanagloria esta derecha enrolada en una cruzada que nos distancia de Europa y que ha suscitado la censura unánime de la prensa internacional por un retroceso cargado de rancia ideología.