La gente no se chupa el dedo

Ciudadanos ha cruzado el rubicón de la incoherencia política por unos cuantos sillones. Para esta formación política los principios son de quita y pon. Basta ver los muchos vaivenes en su ideario en su escaso tiempo de existencia. En su ansia de alcanzar el poder se ha aferrado al clavo ardiendo de la extrema derecha, justo una línea roja infranqueable para todos sus socios liberales en Europa. En Andalucía se ha consumado una alianza a tres bandas, Partido Popular, Ciudadanos y los ultras de Vox, que ha permitido a los naranjas hacerse con la presidencia del Parlamento y a los nostálgicos de otras épocas de tinieblas tener un representante en la Mesa de la Cámara.

No hace falta tener un máster regalado como el de Pablo Casado para ver la vergonzosa coyunda. Sin embargo, el mandado de Albert Rivera en esta comunidad, Juan Marín, niega que exista tal pacto. Y además se revuelve contra la pregunta del periodismo con tono airado. Los que iban de moderados han sacado a relucir modos autoritarios a las primeras de cambio, mimetizándose súbitamente los usos y costumbres de sus aliados de Vox. Señor Marín, los 59 votos que han permitido a su partido obtener el sillón principal del Parlamento es la suma de los 26 representantes del PP, 21 de Cs y 12 de Vox. Si Vox no hubiera apoyado, el puesto habría ido a la izquierda. La entrada de la extrema derecha en el órgano que dirige el Parlamento es fruto del reparto de su votos entre PP y Vox para dejar fuera a Adelante Andalucía (la confluencia de Podemos e IU). Los números hablan por sí mismos.

Esa ofuscación en intentar ocultar la realidad, el pacto de la vergüenza, dice muy poco de su altura política o lo que es peor: nos toma por tontos a los hombres y mujeres de Andalucía. Entre decencia y poder, Ciudadanos ha optado por lo segundo. Es bochornoso pero es una decisión con la que tienen que apechugar o sacar pecho como hace el PP. Fuera complejos. No pretenderá Ciudadanos que los demás nos traguemos sus trolas. Es tan burda y ostentosa su maniobra que ha llegado hasta la prensa internacional. Señor Marín, no nos chupamos el dedo. Ni aquí ni en el resto del planeta.

Foto.ABC de Sevilla. Marín y Marta Bosquet, presidenta del Parlamento.

Confianza en el PSOE


Hoy se ha conocido uno de los barómetros de referencia que miden la situación electoral en Andalucía. La entrega de invierno del Egopa, que realiza la Universidad de Granada, ‪sitúa al PSOE de Andalucía como ganador las elecciones autonómicas con notable diferencia sobre el segundo. Un resultado que revalida la confianza en el PSOE, el partido con quien más se identifican, y en la acción del gobierno que preside Susana Díaz. Los andaluces valoran la estabilidad política, las medidas progresistas y una política presidida por la igualdad de oportunidades, la apuesta por los servicios públicos y la defensa de los intereses de esta tierra.

Los socialistas sacarían más de 14 puntos de ventaja a Ciudadanos, que desplazaría al PP a la tercera posición. La formación naranja superaría a los populares y se consumaría el sorpasso en el centroderecha andaluz, que también pronostican algunas encuestas en el contexto nacional. El batacazo del PP es morrocotudo: el peor registro electoral si descontamos el cosechado en los comicios andaluces en 1982, aún bajo las siglas de AP (Alianza Popular).

La posición relativa del PP podría ser incluso peor si se considerara una eventual confluencia de Podemos-IU. En una suma directa de los datos que ofrece este sondeo, la coalición de estas dos formaciones relegaría al PP como cuarta fuerza política. Este Egopa ha caído como una bomba en la sede regional de la franquicia pepera. Su presidente por ahora, Juan Manuel Moreno Bonilla, ha arremetido contra una encuesta que en otras ocasiones ha destacado cuando el resultado le gustaba más. Respuesta infantil que demuestra el nerviosismo y el desconcierto que reina en el PP.

Casualmente, los dos partidos que bajan (y mucho) en este trabajo demoscópico son los que practican (sin mucho éxito) la pinza contra el Ejecutivo andaluz. El electorado no entiende la política de destrucción sin más argumento que ser el perro del hortelano ni tampoco esta alianza antinatura.

Los andaluces apuestan por la estabilidad

El PSOE ganaría de nuevo las elecciones en Andalucía y aumentaría su distancia sobre el Partido Popular (hasta 17 escaños y 11 puntos) si hoy se celebrarán comicios en esta comunidad autónoma. Éste sería el resumen de una encuesta de Celeste-Tel que publican tres periódicos andaluces (Córdoba, Jaén y La Opinión de Málaga). El PSOE sería el partido más votado y obtendría un escaño más con respecto a las elecciones de 2015. Junto a los socialistas, el otro partido que mejora resultado es Ciudadanos, que pasaría de 9 a 13 escaños. El PP continúa perdiendo apoyo electoral y se quedaría con sólo 31 diputados. Podemos e IU también perderían representación parlamentaria. Este sondeo dibuja un escenario de estabilidad política. Y penaliza a las fuerzas que buscan la destrucción y se dedican exclusivamente a poner palos en las ruedas: Podemos y PP son los partidos que más rechazo generan al electorado y a los que más gente manifiesta que nunca votarían. La socialista Susana Díaz es la dirigente política mejor valorada y la que recibe la mejor nota con diferencia. La peor calificada es Teresa Rodríguez, de Podemos. También sale muy mal parado, Juan Manuel Moreno Bonilla, con una marca personal pésima y un apoyo al PP bajo mínimos.

Todos… ¿y el PP?

Nos jugamos mucho en Andalucía ante la aprobación de un nuevo modelo de financiación autonómica. Hay un compromiso suscrito por Gobierno de España y comunidades autónomas de aprobarlo este año, y es que el vigente está caducado desde 2014. Está sobre la mesa el futuro de los servicios públicos y de nuestro autogobierno. Sabedora de esta realidad, la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, ha mantenido una ronda con los dirigentes de los partidos para trabajar en una posición unitaria ante una nueva financiación justa y que distribuya los recursos suficientes para garantizar la igualdad, una reivindicación que ya habían compartido sindicatos y patronal la semana pasada.

A esta alianza por Andalucía se han sumado en líneas generales todas las fuerzas parlamentarias. El PP, consciente de su soledad en este asunto, se ha visto obligado a modular (al menos de boquilla) su discurso ante la contumacia de los datos. El último ejercicio presupuestario liquidado, el de 2015, se traduce en que cada andaluz recibe 104 euros menos que la media nacional, lo que en términos absolutos suponen unos 1.000 millones de euros. O dicho de otra manera, con la aplicación que hace del sistema de financiación el Ejecutivo de Mariano Rajoy no se envían los fondos correspondientes a 220.000 andaluces.

El agravio es evidente y Moreno Bonilla no ha tenido más escapatoria que apelar a un gran acuerdo nacional entre PP y PSOE. Una contorsión de urgencia ante quien siempre se ha puesto de perfil y no levantado nunca la voz ante la Moncloa. Lo que en el argot del rugby sería una patada hacia adelante para alejar el peligro. Sin embargo, empecemos por los cimientos, no por el tejado: lo primero es sellar un gran acuerdo en Andalucía para recibir los fondos que nos corresponden por derecho. Y los dirigentes del PP se tendrán que retratar, decidir si por una vez en su historia anteponen los intereses de esta comunidad o se pliegan sin decoro a las exigencias de su partido y a los compromisos de Rajoy. Ellos verán… Hasta ahora su actitud sumisa y genuflexa la rechaza la mayoría de los ciudadanos de esta tierra.

Una foto estimulante

Varios diarios andaluces publican hoy una encuesta que vuelve a dar la victoria al PSOE en unas elecciones autonómicas en Andalucía. La distancia respecto al Partido Popular crece respeto a los comicios de 2015, superando los 10 puntos, y se dibuja un escenario parecido al actual. Además, la dirigente andaluza más valorada es Susana Díaz, muy por delante de Juan Manuel Moreno Bonilla (PP) y aún más de Teresa Rodríguez (Podemos). Un sondeo es una foto fija de un momento político pero marca una tendencia y, sobre todo, en este caso ha de ser un estímulo para seguir trabajando. Vamos por el buen camino pero tenemos que redoblar esfuerzos y seguir revalidando que somos el partido de los andaluces.

Otra andanada antisocialista

Y vuelven a la carga. Podemos en Andalucía es, sobre todo, antiPSOE. Los dirigentes regionales de la formación morada le exigieron a Izquierda Unida a mediados de mayo que para avanzar hacia la confluencia tenían con romper con los socialistas en los gobiernos locales de esta comunidad. La reacción de IU fue de dignidad: reclamó su autonomía, algo así como en mi hambre mando yo. Luego la jefa de la franquicia, Teresa Rodríguez, se descolgó con que con el PSOE no pactaría “ni muerta”. Frase lapidaria de primeros de junio que deja muy claras cuáles son sus prioridades y sus intenciones. Ahora Rodríguez y su troupe vuelven a meterle presión a sus socios minoritarios. Le insisten en que si hay acuerdo con los socialistas que se olviden de seguir juntos. Lo que viene siendo un chantaje en toda regla. No sólo le faltan el respecto a sus camaradas, sino que demuestran de forma nítida y grosera su inquina hacia el PSOE. Darán muchos gritos con que son izquierdas pero en esta tierra sólo se les conoce por su animadversión socialista y por votar casi siempre en el Parlamento con la derecha. Por sus hechos los conoceréis y los juzgaréis.

Foto.El Mundo.

Vistatriste 2

Los puentes están dinamitados. El encuentro de las distintas familias de Podemos culminó ayer en fracaso y con las posiciones más distantes si cabe. Pablo Iglesias e Íñigo Errejón parecen hoy enemigos irreconciliables, se sitúan en las antípodas. Desde el 26-J, con el pinchazo electoral (pérdida de más de un millón de votos por el ansia pablista del sorpasso que nunca llegó), la brecha se ha ido ensanchando sin cesar. No sólo estamos ante una pelea de sillones, que también. No comparten el modelo organizativo de partido: el primero quiere un poder omnímodo, de corte cesarista, con manos libres para hacer y deshacer, el segundo defiende una dirección más colegiada con recorte de atribuciones al líder. Tampoco existe sintonía en la acción política: el uno propugna la pancarta y la algarada y el dos se inclina por una política transversal haciendo valer la presencia en las instituciones. Ni siquiera coinciden en la estrategia de alianzas: Iglesias empuja para la fusión de Izquierda Unida, Errejón plantea una mayoría cualificada para que no prospere la convergencia. Entre ellos se ha abierto un abismo prácticamente insalvable. En una reciente actividad parlamentaria ni siquiera se sentaron juntos, pusieron un escaño y un compañero de por medio. La frialdad se ha instalado en su relación. Viven un enero gélido, la pobreza amistosa ha echado raíces. Todo apunta a una guerra sin cuartel durante el segundo fin de semana de febrero. Vistalegre acogerá a una asamblea de enfrentamiento y crispación, muy alejada de la primera edición de camaradería y buenos augurios. No sufren una crisis de crecimiento, es un conflicto profundo con consecuencias impredecibles.

Foto.La Razón. El saludo frío y marcando distancia en la Diputación Permanente del Congreso de hace una semana.