Mensajes filogolpistas

La derecha está rabiosa. Cuando no tiene el poder, siempre se radicaliza y tensiona la convivencia democrática. Se queja muchos de los independentistas catalanes, pero ellos no se quedan a la zaga… Unos y otros no paran de meter presión a las instituciones y alentar el enfrentamiento entre españoles. Unos y otros ponen en jaque el proyecto de futuro y progreso de España.

El último en sacar los pies del plato (y de qué manera) en el bloque neocon ha sido un general de cuatro estrellas retirado y ahora diputado de Vox, Fulgencio Coll. El militar ha tocado a rebato y ha emplazado a los poderes del Estado a frenar la investidura del ganador de las elecciones, Pedro Sánchez. Aunque a la derecha le moleste, el PSOE ha sido el partido más votado tanto el 28 de abril como el 10 de noviembre. ¿A qué poderes se refiere este supuesto patriota de pecho henchido de hojalata? ¿A qué cloacas está lanzando este mensaje de emergencia insoportable en términos democráticos? ¿Plantea un golpe de estado? Los que se sitúan en este ala ultraconservadora deberían saber que en democracia el poder emana del pueblo y no de ningún otro sitio. Esta bravata del general retirado tiene un tufo filogolpista que no cabe en nuestro Estado de Derecho.

Y lo que es peor, el jefe de los nostálgicos, Santiago Abascal, sale en su defensa y arremete con artillería pesada contra el presidente del Gobierno. Si esta es su forma de defender España, es que su talante democrático deja mucho que desear. La extrema derecha ha resurgido con la no disimulada tentación de subvertir el orden constitucional. Vox está tan lejos de la carta magna que se le ve su verdadero rostro a las primeras de cambio. Es difícil olvidar cómo se las ha gastado históricamente.

Foto.- La Nación Digital.

No pasan página

Albert Rivera (Ciudadanos): “Afortunadamente, la dictadura de Franco acabó hace 44 años. Sánchez lleva un año jugando con sus huesos para dividirnos en rojos y azules, pero a muchos españoles a estas alturas no nos importan. Yo prefiero unir a los ciudadanos y hacer las reformas de futuro que España necesita”.

Pablo Casado (PP): “El Gobierno está muy pendiente del calendario para poner ciertos asuntos sobre la mesa”.

Juan Manuel Moreno Bonilla (PP): “A Sánchez le gusta hablar del Valle de los Caídos y a mí del Valle de los Pedroches”.

Santiago Abascal (Vox): “Empieza la campaña socialista: profanar tumbas”.

A la derecha la reparación y la justicia con las víctimas de la represión franquista les produce ira y les hace sacar lo peor de su repertorio. Eso sí, cero empatía con las víctimas y sus familias. Su reacción ante la sentencia del Tribunal Supremo ha sido iracunda y muy poco democrática. Y menos mal que la decisión del alto tribunal ha sido por unanimidad y no tienen ni un voto particular al que agarrarse para soltar sus bilis. El Supremo ha zanjado con su fallo en debate que ya tenía que haber estado resuelto hace mucho tiempo en España. Es impropio que un dictador con tantos represaliados en su negra hoja de servicios cuente con un mausoleo edificado por él con dinero público para su homenaje.

Los que se resisten a pasar la página del pasado es la derecha tan nostálgica que sufrimos en este país. Porque para mirar al futuro hay que reparar algunas aberraciones del pasado que afectan y generan dolor a decenas de miles de víctimas y que debería movilizar a cualquier demócrata. Lo que plantean Casado, Rivera y compañía es un cierre en falso. De Vox no se puede esperar nada porque son los herederos del franquismo. Esta respuesta tan desenfocada e insensible no se toleraría en ningún país de nuestro entorno europeo. Como tampoco se acepta en el Viejo Continente ningún coqueteo con la extrema derecha. Aquí, sin embargo, PP y Ciudadanos se fueron con ellos a la Plaza de Colón y han llegado acuerdos para acceder al poder en autonomías y ayuntamientos. Están todos en el mismo saco y si pueden, después del 10 de noviembre lo harán también en el Gobierno de España. Atentos.

Foto.Europa Press.

Dos reprobados

El Congreso de los Diputados reprobará el jueves al ministro de Hacienda tras ser declarada inconstitucional su amnistía fiscal. Una amplia mayoría de la Cámara ha anunciado su apoyo a la iniciativa socialista para retirar la confianza a Cristóbal Montoro. El debate se ha sustanciafo hoy aunque la votación no será hasta el jueves. Montoro se suma a su colega de Justicia, Rafael Catalá, que fue reprobado hace unas semanas por las injerencias del Ejecutivo en la investigación de la Fiscalía de la operación Lezo, un caso que mantiene en prision al ex presidente madrileño Ignacio González y provocó la dimisión, otra más, de Esperanza Aguirre, en este caso como portavoz del PP en el Ayuntamiento de la capital. Rajoy sigue acumulando trofeos en su vitrina de los horrores. Tiene el ‘honor’ de presidir un Consejo de Ministros que, de momento, tendrá dos reprobados. Ni se inmutará por esta contingencia pero esta respuesta de la oposición está poniendo en evidencia los modos de un gobierno que no acepta que ya no cuenta con el rodillo de una mayoría absoluta.

Foto.- eldiario.es.

Disparates

Produce perplejidad democrática que la Audiencia Nacional condene a un año de cárcel y siete años de inhabilitación a una tuitera por hacer bromas sobre el almirante Luis Carrero Blanco, vicepresidente del Gobierno del dictador Franco muerto en un atentado de ETA en 1973. El mal gusto merecerá una reprobación ética pero nunca debería tener una consecuencia penal. Una nieta del gobernante franquista, Laura Carrero Blanco, calificó de disparate la petición de la Fiscalía y dejó este mensaje que suscribo: “Me asusta una sociedad en la que la libertad de expresión, por lamentable que sea, pueda acarrear penas de cárcel“. Casandra Vera tendrá que recurrir al Tribunal Supremo para desactivar una condena que parece a todas luces desproporcionada. Una burla no puede costar tanto.

Y ni esto ni el dislate que propone Podemos aprovechando este caso de la tuitera: eliminar del Código Penal el delito de enaltecimiento del terrorismo. Ya la sinrazón de ETA es asunto del pasado, con el cese de la actividad armada en octubre de 2011 y el anuncio de entrega de armas hace apenas dos semanas, pero el principal problema mundial es el terrorismo yihadista. Desde luego, las sociedades democráticas no pueden bajar la guardia ante esta amenaza real a la convivencia pacífica. La libertad de expresión no  puede amparar, en mi modesta opinión, los crímenes de lesa humanidad que persiguen las acciones terroristas. La libertad de expresión no puede justificar ni alentar la barbarie. Al partido de Pablo Iglesias se le ha ido la mano con una iniciativa ventajista y descocada.

Ni condenar a nadie por enaltecimiento del mal gusto ni dar barra libre a los que defienden el terror. Los demócratas tenemos que estar en la defensa de la libertad de expresión pero también de la tolerancia y la vida en paz.

 

Buena nota en transparencia

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Las administraciones públicas tienen hoy paredes de cristal en España. Así lo demuestra el informe de 2016 de la organización Transparencia Internacional. No hay mejor forma de recuperar la confianza de los ciudadanos que ofreciendo claridad absoluta sobre lo que se hace con los fondos públicos. La media de las comunidades autónomas se sitúa en 94 puntos sobre 100. País Vasco hace un pleno (100) y Andalucía se sitúa con 96,3, con más de dos puntos por encima del promedio. Salvo Navarra, todas las autonomías están en el sobresaliente. Esta nueva cultura política constituye toda una ventaja y una garantía para los españoles. La ciudadanía tiene derecho a saber qué se hace con sus impuestos, qué decisiones se toman y por qué. La rendición de cuentas, sin duda, ante la sociedad fortalece la democracia.

Kale borroka de aquí

Varios representantes públicos de Andalucía, todos casualmente del PSOE, han sufrido en las últimas fechas intimidaciones, amenazas y acciones propias de la ya desaparecida kale borroka. En Jerez, el equipo de gobierno socialista lleva varios meses sufriendo un acoso intolerable, pero la semana pasada ya se pasó el límite de lo asumible en democracia. Coches particulares rociados con ácido (entre ellos, el de la alcaldesa, Mamen Sánchez, poniendo en peligro a su hija de 3 años) y pintadas con insultos y coacciones en casas de los ediles. Una actuación vandálica perpetrada en el anonimato de la madrugada y bajo la cobardía de quien carece de más instrumentos que la fuerza y el miedo. Lo cierto es que se ha producido una escalada en la violencia por parte de este reducido grupo de radicales y exaltados ante la obligación del Ayuntamiento jerezano de aplicar una ley estatal para reducir el gasto. Una de las medidas ha sido reducir el salario de los empleados municipales. Este episodio ha de servir para que los sindicatos aparten a los incontrolados y diriman las diferencias mediante el diálogo y, si fuera menester, la protesta pacífica.

Unas semanas antes, el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Cádiz, Fran González, recibió la amenaza contra su integridad física por parte de dos personas de la órbita de Podemos durante la celebración de un pleno municipal. El concejal del PSOE interpuso una denuncia contra los activistas morados por gritarle que iba a “tener que salir a la calle con escolta”. Hoy la jueza ha decidido considerar estas palabras como delito grave por atentado a la autoridad. Con esta decisión, la magistrada ha suspendido la vista oral por una infracción leve y ha abierto una investigación de acuerdo con la petición del fiscal y las partes. Estas formas camorristas no caben en democracia. Recuerdan a tiempos que ya parecían superados en la política española. Los que llegan con ínfulas de nueva política tienen que desterrar el odio y la violencia de la vida pública.

La sociedad se tiene que revolver ante este tipo de episodios. Hay que aislar a los que usan métodos totalitarios e intentan con la intimidación conseguir sus objetivos. A la inmensa mayoría nos une la defensa de la libertad y del estado de derecho.

PD.- Mi solidaridad y mi apoyo a mis compañer@s socialistas. Y, por extensión, a todos los demócratas.