Sube y sube

El precio de la electricidad sigue creciendo en este enero muy frío que estamos soportando. El Gobierno de la nación no acaba de tomar el toro por los cuernos y el ministro de Energía, Álvaro Nadal, se ha escondido en su despacho después de soltar la ligereza de que un incremento de la factura de 100 euros al año no supone nada. Qué falta de conocimiento de la realidad de muchas familias, qué frialdad ante las dificultades de muchos hogares para llegar a final de mes. La actuación del gabinete de Mariano Rajoy se resume en tres íes:

  1. Insensibilidad. Ni sufre ni padece con los aprietos de las familias. Empatía cero con los que lo pasan peor. Dentro de España y fuera también con el drama humanitario de los refugiados.
  2. Incompetencia. Pusieron en marcha un sistema tarifario ininteligible y que permite el abuso de las eléctricas desde su posición dominante y oligopólica. El que paga el plato de la incapacidad y/o del entreguismo del Gobierno somos los ciudadanos.
  3. Impotencia: Conocen que existe un problema que asfixia a la gente y se encogen de hombros, con actitud indolente, en lugar de buscar respuestas rápidas que alivien la presión sobre las familias.

Y estas tres íes se resumen en una: IMPRESENTABLE (gestión del Gobierno).

Viñeta.- Forges en El País.

La luz, por las nubes

El precio de la electricidad ha alcanzado máximos históricos coincidiendo con la ola de frío siberiano que está recorriendo España. Una curiosa coincidencia que castiga a los ciudadanos en los días de más consumo de energía. La factura de la luz se va a disparar este mes para nuestra desgracia y la cuesta de enero será de aúpa. No ha dado muestra el Gobierno de Mariano Rajoy de empatía, de tener la mínima sensibilidad de ponerse en la piel de los sufridos consumidores. Se ha limitado a encogerse de hombros y minimizar el impacto real de este gran sablazo a las economías familiares. Y además no piensan mover un dedo para controlar los precios. Dice Álvaro Nadal, el ministro competente (o no tanto) en la materia, que las familias sólo pagarán 100 euros más al año. Qué fácil es tirar con pólvora ajena cuando hay hogares en los que a duras penas llegan a final de mes. Tenemos un sistema tarifario eléctrico que no hay quién lo entienda y está sujeto a los vaivenes del mercado. Será todo muy legal pero las familias están soportando unos precios desorbitados.

Sanción por las preferentes

El Gobierno andaluz ha acordado sancionar con 455.000 euros a la entidad Caixabank, SA, por dos infracciones muy graves y una leve relativas a la comercialización irregular de participaciones preferentes. La Junta actuará de forma inflexible y contundente en defensa de los intereses ciudadanos. En esta línea se inscribe también el anteproyecto de ley que impulsa el Ejecutivo de Susana Díaz para proteger a los consumidores y usuarios ante los productos hipotecarios.

Este es el primer expediente sancionador que resuelve el Consejo de Gobierno en relación con las preferentes y tiene su origen en 21 reclamaciones recibidas durante el pasado año en los servicios de consumo de la Junta en las provincias de Cádiz, Córdoba, Granada, Jaén, Málaga y Sevilla. Tras la investigación de las denuncias, se considera probado que Caixabank ocultó a los usuarios información relevante sobre las condiciones de riesgo y liquidez de las participaciones preferentes ofertadas. En algunos casos, los afectados no recibieron el folleto informativo, no realizaron el test de conveniencia obligatorio en este tipo de productos y no prestaron su consentimiento expreso para tramitar la compra. Tampoco se atendieron requerimientos de documentación formulados por la Inspección de Consumo de la Junta.

Estos hechos son constitutivos de tres infracciones tipificadas en la Ley de Defensa y Protección de los Consumidores y Usuarios de Andalucía. Infracciones que se refieren al incumplimiento de la información en la venta de servicios, al incumplimiento de las condiciones de la prestación del servicio e incumplimiento de las medidas o requerimientos de la Administración. El Gobierno andaluz considera que la entidad en los dos primeros supuestos comete infracciones muy graves al concurrir circunstancias agravantes. A saber:

  • Se constata una práctica continuada o habitual.
  • Se produce una alteración social grave, originando alarma o desconfianza en los consumidores.
  • Y se explota la especial situación de inferioridad o indefensión de determinados consumidores o grupos de ellos.

En todo el proceso de tramitación del expediente, la entidad sancionada no ha presentado un solo recurso. En más, se ha valorado la colaboración activa mantenida por Caixabank para atenuar los efectos de estas infracciones. En este sentido, la entidad, con la intermediación de los servicios de consumo de la Junta, ha alcanzado acuerdos amistosos con la mayor parte de las personas afectadas para resolver las reclamaciones interpuestas en su día. Este hecho se ha tenido en consideración para rebajar la cuantía inicialmente propuesta.

Presupuestos decepcionantes

Los segundos presupuestos de la era Rajoy son decepcionantes y antisociales. Y no sólo porque no cumplan con Andalucía y por segundo año ignore lo recogido en nuestro Estatuto de Autonomía, son decepcionantes porque vuelven a dar la espalda al principal problema que tiene España que es el empleo y la reactivación económica. El Gobierno de la nación prosigue por el camino equivocado de los recortes y de la priorización de los objetivos del déficit público sin atender necesidades más urgentes, más eficaces y más sociales. Se apuesta por una senda que sólo conduce a la depresión de la economía, el retraimiento del consumo y la angustia para las familias.

Es difícil de entender que por segundo año consecutivo bajen las partidas destinadas a políticas activas de empleo. El Gobierno no puede bajar los brazos ante la principal preocupación y demanda de los españoles. Y sin embargo se acepte con resignación, como si no quedara otra salida, que la partida que más crece sea la del pago de la deuda financiera. Parece que las cuentas para 2013 la hubieran supervisado los bancos (alemanes).

No podemos estar de acuerdo con un presupuesto que nos posterga a la recesión económica, que por primera vez toca el fondo de reserva de las pensiones poniendo en riesgo las prestaciones del futuro, un presupuesto que recorta el estado del bienestar con un hachazo brutal a educación y sanidad, y un presupuesto que consagra un sistema fiscal asimétrico donde la mayor carga la soportan las clases medias y trabajadoras. Estamos ante unos presupuestos que no favorecen la igualdad de oportunidades y nos conducen a una sociedad cada vez más dual, donde los ricos serán cada vez más ricos mientras las clases medias y trabajadoras pierden poder adquisitivo y a los sectores más favorecidos se los condena a la exclusión. Un dato descorazonador: se reduce a los ayuntamientos un 40% las partidas para servicios sociales. Espero que los alcaldes de Andalucía alcen la voz ante esta tremenda injusticia.

Llama la atención el intento de enmascarar un nuevo recorte de las becas, con lo que se dificulta el acceso a los estudiantes de familias con menos renta y se pone en riesgo el futuro de este país. Y es que el Gobierno tiene una visión clasista de la educación que se pone de manifiesto tanto en estos presupuestos como en la reforma educativa que quieren llevar a cabo. A esta visión sesgada obedece que la partida que más se reduce en educación sea la de los niños con necesidades educativas especiales. Y unos presupuestos que infligen un severo tijeretazo a la cultura. Con este nuevo recorte se pone en riesgo a muchas industrias culturales, o lo que es lo mismo dejar en la cuneta posibilidades de crecimiento y de generación de empleo.

Ya en una estrictamente lectura autonómica, el Gobierno de la nación se manifiesta por segundo año insumiso a nuestro Estatuto de Autonomía. Las leyes están para cumplirlas y una administración debe ser la primera para predicar con el ejemplo. En dos años el Gobierno de Rajoy ha escamoteado a Andalucía inversiones por valor de 675 millones de euros, incumplimiento el mandato estatutario de destinar una cantidad equivalente a la población andaluza. La Junta de Andalucía ha de defender lo que nos corresponde por justicia y por ley. Así lo hizo con el Gobierno anterior, reclamando la inversión no ejecutada en 2008 y 2009, y también lo hará con el Gobierno actual.

El respiro de las rebajas

Comienzan las rebajas de enero y el sector del comercio confía en paliar los malos resultados de la temporada otoño-invierno. Han caído las ventas porque los que tienen que compran tienen menos disponible y menos confianza en el futuro. Así que se posponen determinados gastos, se engordan los ahorros familiares y se espera a mejor ocasión para acometer determinadas inversiones. Es una lógica aplastante que asfixia a los pequeños empresarios, que tampoco reciben el auxilio de unas entidades financieras cerradas a cal y canto después de una época manirrota.

El comercio, especialmente el tradicional y familiar, que le confieren cohesión a las ciudades y dinamismo y riqueza a los centros urbanos y también a los barrios, tiene puesta toda su fe en este periodo de rebajas. A escala nacional y andaluza se habla incluso de un repunte de caja entre el 2 y el 6% respecto a 2010. En cambio, una de las asociaciones de comerciantes de Sevilla, Aprocom, se instala como siempre en el tremendismo y augura un enero negro, con importantes pérdidas incluso.

Resulta paradójica esta diferencia en las expectativas entre miembros del mismo gremio, entre otras razones porque los sevillanos no somos sustancialmente distintos al resto de españoles y andaluces en materia de consumo. En cualquier caso, algunos portavoces de Aprocom, que no el conjunto de sus asociados, son consumados alarmistas, plañideras profesionales y sembradores de confusión ante la opinión pública. La realidad luego es distinta a la aireada ante los medios de comunicación.

A buen seguro achacarán buena parte de un ficticio descenso de las ventas al plan de restricción al Centro de Sevilla, muy denostado por algunos voceros de esta asociación. Una medida para mejorar la velocidad comercial del transporte público y proteger el patrimonio monumental de la ciudad que no ha impedido durante las fiestas navideñas que el casco histórico estuviera rebosar de gente. Que el consumidor compre o no en determinadas tiendas es ya otro cantar. Quizá dé para un próximo post.

Ojos cerrados

Vivimos en el mundo de la opulencia. Hemos tenido la suerte de nacer en el lado bueno, cálido y cómodo del planeta, el primer mundo, un mundo egocéntrico, consumista y caprichoso. Vemos la realidad a través del cristal empañado y deforme de los medios de comunicación. Lo que no aparece en las noticias, no existe. Ahora estamos escandalizados por la masacre de Gaza. Es una zona tan importante en el equilibrio geoestratégico internacional que todos los ojos están puestos allí. Por eso conocemos la injusticia, el abuso y el exterminio que descaradamente está practicando Israel contra el pueblo palestino. Pero hay muchos conflictos olvidados en este globo que habitamos. Hoy lo recuerda El País, en su edición digital (léelo), con un reportaje que nos debería sacar los colores. O como se dice por Andalucía: poner la cara colorá como un tomate. Los enumero aquí para no olvidarlos más: Somalia, República Democrática del Congo, Myanmar, Zimbabue, Etiopía, Pakistán, Sudán e Irak. Y otros fenómenos que traspasan las fronteras políticas, a saber, la desnutrición (afecta a 963 millones de personas, un 15% de la población) y el binomio tuberculosis-sida (mueren dos millones al año). Frente a este escenario desolador, nosotros mirando hacia otro lado, cerrando los ojos preocupados por nuestros pequeños inconvenientes, dando la espalda a problemas como catedrales. En los últimos días, dos amigos (Juan Ayllón y Rocío, la exiliada en Lisboa) me han comentado estos focos lacerantemente borrados del imaginario colectivo. Hoy me los he encontrado en este periódico y no me he podido resistir a escribir sobre la cruda situación que sufren millones de personas. Nuestra ceguera egoísta no puede continuar durante más tiempo alimentada por la riqueza y la abundancia. Nos toca hacer una, aunque sea pequeña, reflexión autocrítica.