Piojos

De la extrema derecha se puede esperar muy poco. Su carta de presentación es la represión, la provocación y la persecución de las libertades y las ideas discrepantes. Su relación con la democracia es como la del agua y el aceite. También demuestran los ultras sus ínfulas de superioridad y un nulo conocimiento de nuestra historia. Antes de la democracia, el tiempo en que la izquierda ha estado al frente de España se circunscribe fundamentalmente a la II República y en este breve periodo histórico hubo gobiernos de derechas. Por tanto, si en España ha habido piojos, en algunos periodos más de los deseados, la culpa no es de los rojos, sino de las derechas que tantos siglos han tenido secuestrado el poder y han castigado a la mayoría de la población a la pobreza y a la ausencia de esperanza en un futuro mejor.

Con la muerte del dictador y la llegada de la democracia, España ha contado con gobiernos de Felipe González que impulsaron la modernización y la convergencia con Europa; con los de José Luis Rodríguez Zapatero, que nos permitieron ganar en derechos y libertades, siendo referencia internacional, y ahora con el de Pedro Sánchez, que ha recuperado nuestro sitio en la Unión Europea, conquistas arrebatadas por la crisis y el ultraliberalismo y la decencia en las instituciones públicas y trabaja por la convivencia que el radicalismo de uno y otro signo trata de quebrar. Por tanto, aunque les pese a Vox y a sus socios de derechas, los rojos piojosos hemos prestado y estamos prestando un gran servicio a España y a los españoles.