No pasan página

Albert Rivera (Ciudadanos): “Afortunadamente, la dictadura de Franco acabó hace 44 años. Sánchez lleva un año jugando con sus huesos para dividirnos en rojos y azules, pero a muchos españoles a estas alturas no nos importan. Yo prefiero unir a los ciudadanos y hacer las reformas de futuro que España necesita”.

Pablo Casado (PP): “El Gobierno está muy pendiente del calendario para poner ciertos asuntos sobre la mesa”.

Juan Manuel Moreno Bonilla (PP): “A Sánchez le gusta hablar del Valle de los Caídos y a mí del Valle de los Pedroches”.

Santiago Abascal (Vox): “Empieza la campaña socialista: profanar tumbas”.

A la derecha la reparación y la justicia con las víctimas de la represión franquista les produce ira y les hace sacar lo peor de su repertorio. Eso sí, cero empatía con las víctimas y sus familias. Su reacción ante la sentencia del Tribunal Supremo ha sido iracunda y muy poco democrática. Y menos mal que la decisión del alto tribunal ha sido por unanimidad y no tienen ni un voto particular al que agarrarse para soltar sus bilis. El Supremo ha zanjado con su fallo en debate que ya tenía que haber estado resuelto hace mucho tiempo en España. Es impropio que un dictador con tantos represaliados en su negra hoja de servicios cuente con un mausoleo edificado por él con dinero público para su homenaje.

Los que se resisten a pasar la página del pasado es la derecha tan nostálgica que sufrimos en este país. Porque para mirar al futuro hay que reparar algunas aberraciones del pasado que afectan y generan dolor a decenas de miles de víctimas y que debería movilizar a cualquier demócrata. Lo que plantean Casado, Rivera y compañía es un cierre en falso. De Vox no se puede esperar nada porque son los herederos del franquismo. Esta respuesta tan desenfocada e insensible no se toleraría en ningún país de nuestro entorno europeo. Como tampoco se acepta en el Viejo Continente ningún coqueteo con la extrema derecha. Aquí, sin embargo, PP y Ciudadanos se fueron con ellos a la Plaza de Colón y han llegado acuerdos para acceder al poder en autonomías y ayuntamientos. Están todos en el mismo saco y si pueden, después del 10 de noviembre lo harán también en el Gobierno de España. Atentos.

Foto.Europa Press.