Un regalo para los muy ricos

Anda la derecha andaluza bulliciosa y vocinglera. La razón es que el Gobierno del trifachito de estas tierras va exonerar a los ricos, a los muy muy ricos, de pagar el impuesto de sucesiones. Para hacer este enorme regalo a los más pudientes, de alrededor de 40 millones, han comenzado a hacer recortes del cinco por ciento en la mayoría de los servicios públicos y, por ejemplo, han subido el precio de educación de 0 a 3 años, que llevaba congelados en esta comunidad desde hacía 10 años.

El caso del impuesto de sucesiones es sangrante. Solo lo tributan los herederos que reciban más de un millón de euros. Y si supera esta cantidad, el primer millón está exento de impuestos. Al año se presentan unas 260.000 declaraciones del impuesto y solo unas 3.000 tienen que pagar. La inmensa mayoría no paga por esta figura tributaria y sólo lo hacen las grandes fortunas. Por tanto, esta es una medida de corto alcance y que tiene unos beneficiarios muy concretos. Y cuando el trifachito perpetre este fatuo golpe de efecto, todo aquel que obtengan una herencia seguirán tributando por las transmisiones patrimoniales. La única razón es porque lo que pagamos la práctica totalidad es el impuestos de plusvalías, que recaudan los ayuntamientos. Sólo entonces se darán cuenta de la gran farsa urdida por las derechas.

La bonificación del impuesto a los ricos y la subida de las escuelas infantiles a la clase trabajadora son solo dos muestras de los muchos hachazos que vienen cuando pasen las elecciones generales del 28 de abril y las municipales del 26 de mayo. La derecha oculta su rostro tras la inacción pero todos sabemos cómo se las gasta.