La chupipandi

Las derechas se han tomado su aterrizaje al Gobierno de Andalucía (gracias al apoyo de Vox) con calma, una exasperante pachorra, y como si fuera un juego de niños. Están todo el día de recreo sin hacer su tarea y su única ocupación es realizar montajes falsos sobre la herencia recibida de los socialistas. Esta semana se han ido de excursión a Sanlúcar de Barrameda a degustar los ricos y exclusivos productos de la tierra, con todo su séquito pasando una noche a costa del erario público, aunque la ciudad de la manzanilla está apenas a una hora de Sevilla, donde todos tienen aposento. Una reunión de amigos para conocerse mejor que la sufragamos entre todos sólo por darse un capricho. Y es que no parecen darse cuenta de la responsabilidad que se contrae cuando se lleva al ejecutivo, con tanta demagogia esparcida sin escrúpulos durante 36 años de oposición. Tampoco se toman en serio su deber de rendir cuentas ante el Parlamento. De lo contrario, no se entiende que el consejero de Presidencia, hombre fuerte del PP y número dos de facto en el Palacio de San Telmo, Elías Bendodo, se ausente de la sesión de control por un viaje a Estados Unidos de carácter particular y relacionado con actividades de su partido. No cumple con las obligaciones del cargo por un asunto que nada tiene que ver con su compromiso público. Una actitud previsible porque la derecha es mucho del ‘haz lo que yo diga pero no lo que yo haga’.

PD.- Anda en San Telmo en plena cacería para encontrar a la persona que pudo filtrar la secuencia de la reunión del Consejo de Gobierno en Sanlúcar, un documento que incluía la noche antes el homenaje gastronómico en uno de los establecimientos más caros de marisco. El cabreo es gordo por la merma en términos de imagen y porque es más que posible que al aflorar la noticia les obligara a rascarse el bolsillo a los comensales.

Foto.- ABC de Sevilla. La llegada de los ‘popes’ del Gobierno andaluz a Bigotes, en Sanlúcar.