Chaquetero

Albert Rivera funciona como las veletas a impulsos del viento. Defiende una cosa y la contraria sin rubor alguno, va cambiando de posición según conveniencia y por su desmedida ambición electoral (va a por su tercer intento y se la juega ante su parroquia el 28 de abril, posiblemente no tenga una cuarta oportunidad), su única ideología es la tendencia que marque la encuesta de opinión del momento, vive en una perenne contorsión. Es el hombre de las mil chaquetas, una para cada ocasión. Como decía Groucho Marx, estos son sus principios y si no gustan, tiene otros. Cuánta incoherencia, cuánto desahogo… y encima va de puro.

Nota.- Erratas aparte, ¡qué buen tuit!