Etapa apasionante

Desde la foto superior a la segunda (BOJA) han mediado apenas veinte meses. Este lapso de tiempo como consejero de Cultura de la Junta de Andalucía constituye la etapa más fértil, enriquecedora y apasionante de mi vida profesional/política (y ya acumulo casi cuatro décadas cotizadas). He trabajado de sol a sol con ilusión, he disfrutado como un niño, he conocido y colaborado con gente estupenda y que merece mucho la pena, he vibrado con el arte en sus distintas expresiones, me he desenvuelto en un ámbito que me atrae y del que me siento parte… En definitiva, me he sentido realizado porque la cultura es el instrumento para construir sociedades mejores, más desarrolladas y más igualitarias. Y toda esta mayúscula satisfacción acumulada sólo la puedo devolver con gratitud y honestamente creo que nunca podré saldar del todo esta íntima deuda.

En primer lugar, gracias a Susana Díaz por concederme esta oportunidad tan preciada y depositar en mí la confianza para ocupar la cartera más bonita de su gobierno. Andalucía es cultura: tremendo honor y privilegio estar al frente del departamento que lleva su nombre.

En segundo, a un equipo brillante, preparado, leal a prueba de bombas y comprometido, que se ha dejado la piel, que ha estado en el tajo sin mirar el reloj y que se ha ganado mi cariño y reconocimiento para siempre. Sin ellas (uso el femenino plural porque son más mujeres que hombres) no habría sido posible. Un extraordinario esfuerzo colectivo por el que también se merecen un justo reconocimiento los empleados públicos de la Consejería, la Agencia de Instituciones Culturales y otras entidades con gestión diferenciada como la Alhambra, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y la Fundación Legado Andalusí.

En tercero, al sector o a la suma heterogénea que constituye el mundo de la cultura en esta tierra. Gente con talento y carácter, que siente el arte en sus venas, que arriesga, que se desvive y que lo da todo por un sueño. He encontrado a un grupo humano que defiende por encima de todo su espacio de creación y su independencia, y al mismo tiempo se ha mostrado receptivo al diálogo, al acuerdo y a la cooperación. Esta tierra crece con la cultura y por esa razón ésta necesita el máximo apoyo público para desplegar todo su potencial. Esa visión compartida ha hecho fácil el trabajo y la comprensión mutua.

Y en el cuarto, que no el último porque es lo más importante, a toda mi familia, y muy especialmente a Regina, por su generosidad, por su aliento, por la aceptación sincera de mis reiteradas ausencias, por sus consejos con pies de plomo y por ese inmenso amor que es el mejor combustible para trabajar con felicidad y dinamismo.

Se cierra una etapa y desde hoy formalmente se abre otra. Soy una persona positiva, no suelo mirar atrás ni siquiera por el retrovisor. No todo lo pasado fue mejor, pero dudo mucho de poder gozar de un tiempo tan maravilloso como éste. No pierdo, sin embargo, la esperanza. Quién sabe lo que te puedes encontrar a la vuelta de la esquina. La vida siempre te da sorpresas. ¡¡¡A por ellas!!!