Vox y la propaganda

Viejas recetas para tiempos nuevos. Cuando se analiza el discurso incendiario de Vox, se encuentran los rasgos clásicos de la propaganda de la extrema derecha. En un repaso somero de la profusa bibliografía sobre la materia, se perciben nítidas concomitancias con otros movimientos autoritarios de nuestra historia reciente. La formación que lidera Santiago Abascal ofrece mensajes son simples y reduccionistas, falaces y repetitivos, persiguen construir una apariencia de realidad desde la deformación, la exageración o la mentira, al más puro estilo Goebbels. Su propuesta es muy básica y de brocha gorda. Tratan de manipular psicológicamente a un destinatario vulnerable y que no tiene certezas en el futuro. En el caso español un país que está saliendo de una profunda crisis que ha dejado secuelas importantes en el bienestar y en el desarrollo económico y el empleo, además del debate territorial con Cataluña en el centro de la escena política. Su estrategia tiene un perfil netamente populista. Percuten en las dudas y los miedos colectivos y proponen soluciones milagrosas a fenómenos complejos.

Vox se presenta como una fuerza ultranacionalista (que exuda nostalgia del franquismo) y se constituye con el objetivo de perseguir y aniquilar las políticas de izquierda que, desde su ideario, son liberticidas y destructivas. Como sus ancestros políticos, es un partido totalitario, que no transige con las ideas de los contrarios y aboga por un control férreo de la vida social y cultural para su uniformación desde posiciones del nacionalcatolicismo. Estos radicales se definen como soberanistas de España, hacen ostentación de los símbolos de manera excluyente (se quieren apropiar del país y su bandera) y defienden la pureza de la raza (su posición sobre la inmigración es un ejemplo nítido). Además, son partidarios de la mano dura, de métodos expeditivos, de medidas contundentes y bravuconas. La transacción, el diálogo y el cumplimiento de las leyes, propios de la democracia y el estado de derecho, los ven como pérdida de tiempo o cesiones a los adversarios. Frente a lo que consideran blandura democrática, enarbolan la fuerza y el carácter.

En definitiva, esto es Vox. Sin complejos y envalentonados. (Entre tanto, Partido Popular y Ciudadanos alimentando a la hidra).

Foto.- Grupo Vocento. Abascal y la ultra francesa Marine Le Pen.