La sartén y el mango

A estas alturas nadie duda de quién en la derecha tiene la sartén por el mango. Partido Popular y Ciudadanos saben que tienen que pagar peaje por el apoyo de Vox y que la extrema derecha es la que marca el son al que tienen que bailar. Al PP no le importa seguir el ritmo de los ultras, incluso se encuentra a gusto en el baile sin máscaras que proponen, y a Ciudadanos parece que todo le vale por el poder aunque sea a costa de sacrificar sus principios y su coherencia. Para Albert Rivera y los suyos unos sillones bien merecen el purgante de pactar con la ultraderecha traicionando sus valores y desairando a sus socios liberales europeos.

Vox le ha puesto una línea roja al eventual gobierno de perdedores de la derecha si quiere contar con sus votos para que eche a andar. Los de Santiago Abascal quieren erradicar lo que ellos llaman despectivamente ideología de género. Pero en realidad lo que plantean estos radicales es desmontar todos los avances en igualdad entre hombres y mujeres e imponer una visión retrógrada, patriarcal y misógina. Su modelo de sociedad concede un papel gregario a las mujeres, muy del tenor de la Sección Femenina y de los tiempos de la dictadura. La extrema derecha propugna derogar la ley de violencia de género y hacer un tótum revolútum sobre la violencia en el ámbito doméstico cargado de moralina y al grito de recuperar la familia tradicional. No tienen el más mínimo respeto por el más de un millar de mujeres asesinadas desde 2003 a manos de sus parejas o sus ex, una cifra muy superior en menos tiempo a otras estadísticas de fenómenos terroristas en España.

En el fondo de la reivindicación de Vox se percibe la aversión a la libertad y su vis netamente autoritaria. La ultraderecha siempre ha limitado o aniquilado las libertades haciendo pasar todo por el tamiz de su moral carpetovetónica. Todo lo que no entre en sus cánones morales será cercenado. Ora la lucha contra el terrorismo machista, ora la libre orientación sexual, ora la libre decisión de la mujer sobre su cuerpo, ora las políticas de integración social… Y por ese aro pasarán ufanos PP y Ciudadanos. Azules y naranjas hacen cómo que se resisten, pero al final acabarán hocicando. Vox los está friendo a fuego lento en la sartén y no se dan cuenta cegados por sus urgencias y sus fobias.

Su claudicación por la ambición de conseguir un gobierno a cualquier precio sólo servirá para alimentar a la bestia. Ya podemos ver hoy en una encuesta de Sigma Dos para El Mundo el auge de Vox jibarizando al PP en unas futuras elecciones generales. Entraría en el Congreso con 43-45 escaños y su 12,9% de votos es equivalente a la pérdida que sufre el PP. Si no hacen una seria reflexión, el partido que hoy dice liderar Casado será engullido por la extrema derecha. Al tiempo.

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