Mi infancia y mi adolescencia están jalonadas de campeonatos del mundo de Ángel Nieto a los mandos de una Derbi. Cuántas horas delante de la tele primero en imágenes en blanco y negro y luego ya en color en sus últimas temporadas. En total, 13 mundiales, aunque él por superstición hablaba siempre de 12 más 1, en las categorías de menor cilindrada. Era un piloto de raza, valentía y mucha clase. Amaba la velocidad y el riesgo en pos de una victoria. Tras su retirada, se convirtió en comentarista imprescindible en las retransmisiones de los grandes premios. Hoy nos deja a los 70 años por un accidente de tráfico. Paradojas del destino que un piloto de tanto nivel se nos vaya de esta forma. Eso sí, las leyendas siempre permanecen vivas. Y nos acordaremos siempre de sus diabluras a bordo de un rayo rojo, de sus subidas a los más alto del podio, de su pasión por las motos… Descanse en paz.