Subalterno

febrero 16, 2017

Quizá ha sido el balance más certero en clave andaluza del congreso nacional del Partido Popular del pasado fin de semana. Javier Arenas, al que con mucho arte la periodista Cristina Pardo define como el Jordi Hurtado del PP, sigue en su puesto una pila de años después. El líder regional de la franquicia pepera, Juan Manuel Moreno Bonilla, no ha conseguido escalar en la jerarquía de su partido: se ha vuelto de Madrid como llegó, con las manos vacías. Por eso, ha intentado disimular su fracaso en el cónclave con muchas proclamas forzadas sobre lo bien que han salido parados. Ha sonado todo a excusatio non petita. Lo cierto es que el que sigue en el sillón es Arenas y él no deja de ser un eterno postulante. Por eso, la comparación de la presidenta Susana Díaz entre el torero y el subalterno hace un retrato fidedigno, muy realista de lo acontecido. Moreno Bonilla, político de mandíbula de cristal y pretensión de puño de hierro, ha encajado mal el golpe, este baño de realidad que le ha puesto los pies en la tierra, como evidencia el vídeo. Una imagen que vale más que mil palabras.

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