Agendas

Al jefe de la oposición en Andalucía se le escapa la fuerza por la boca. Pero a la hora de arrimar el hombro, la realidad se le revuelve como un bumerán. Instalado en la técnica propagandística de repetir y repetir una mentira para hacerla verdad (Joseph Goebbels), Juan Manuel Moreno Bonilla intenta confundir a la opinión pública con que la presidenta de la Junta, Susana Díaz, está fuera Andalucía. Cuando se repasa la agenda desde el 9 enero hasta el 31 de enero, tras la vuelta de la semana de parón navideño, el resultado comparativo lo deja en muy mal lugar. La socialista no ha descansado ni un solo día y acumula 20 jornadas con actividades por sólo 13 del adversario conservador. No tiene fama de muy trabajador el dirigente del PP, que en este tiempo analizado se ha tomado todos los fines de semana, excepto un sábado. Le ha pasado como al alguacil alguacilado. La fuerza de los hechos es aplastante y define un perfil no precisamente afanado de Moreno Bonilla. Es alguien que no puede escribir entre sus virtudes para adornar el currículum la constancia y el estajanovismo. Todo lo contrario que Susana Díaz: es vox pópuli su capacidad de trabajo, sus jornadas maratonianas y su tesón. Por eso, cuando uno escucha al preboste pepero recurrir a estas falacias produce cierta risa. Lo único que hace es ponerse ante el espejo de sus propias carencias.