No me arrugo

enero 7, 2017

Era de esperar. Por la publicación de un post lamentando los insultos y las amenazas del doctor Jesús Candel, alias Spiriman, y sus seguidores a todos los que se atreven a opinar de manera contraria sobre la reordenación hospitalaria e Granada, me han llovido los improperios y las descalificaciones personales. He recibido una catarata de comentarios, la mayoría con tono faltón y ataques personales, un par de ellos con estilo educado y constructivo. Menos mal que quedan personas que saben encauzar la discrepancia con respeto. Pero lo cierto es que Spiriman y sus cuates usan métodos y formas muy poco democráticos, incluso intimidatorios. Personalmente ni me afectan ni me asustan en absoluto estas actitudes cerriles. Pero no representan el mejor camino para favorecer la convivencia. Por el contrario, sólo persiguen el enfrentamiento, fracturar la sociedad, generar tensión y hacer ruido para tapar el acuerdo firmado con cuatro sindicatos (representan al 80% de los profesionales) y su plasmación en una atención sanitaria de calidad para los granadinos y granadinas. Está claro que les interesa más el culto al líder que una solución que beneficie a la gente.

Foto.El Grifo Información.

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