¿Hay una ministra ahí?

diciembre 21, 2016

Señora ministra de Sanidad:

Me tomo la libertad de dirigirle estas palabras tras escuchar el disparate de intervención que hizo ayer en el Senado criticando alegre y gratuitamente las subastas de medicamentos de Andalucía, avaladas la semana pasada por el Tribunal Constitucional. Usted parece no haber leído ni siquiera la sentencia, mala praxis para una representante pública, y mantiene sin sonrojo que las subastas reducen la calidad de la prestación farmacéutica y generan inequidades en el Sistema Nacional de Salud “convirtiendo a los andaluces en pacientes de segunda”. El alto tribunal falla justo en el sentido contrario de sus desafortunadas palabras: ni se perjudica al usuario ni se quiebra la igualdad de acceso de los españoles.

Salvo que usted sea una suerte de insumisa, parafraseando a su compañero Rafael Hernando “a lo Forcadell”, debería acatar el veredicto del Constitucional aunque la posición de su Gobierno y de su partido hayan quedado en entredicho. No parece sensato que toda una ministra desafíe la doctrina del alto tribunal, sobre todo cuando usan esta instancia, y con toda razón, en otros conflictos del Estado. Le recuerdo que el cargo que ostenta la obliga a actuar en nombre de todos y no a seguir los argumentarios que le llegan desde la sede del PP, ya no está usted ni en mítines ni en tertulias televisivas sino sentada en la mesa del Consejo de Ministros.

Como titular de la cartera de Sanidad debería saber además que cualquier fármaco que se dispensa en una comunidad autónoma ha de ser autorizado por la Agencia Española del Medicamento, un departamento que casualmente es de su competencia. Así, cualquier medicina que se vende en una oficina de farmacia de Andalucía está visada por su Ministerio. Sus palabras, por tanto, chirrían mucho más. ¿O es una indocumentada o pretende generar una falsa alarma? No sé cuál de las dos cosas es peor. Cada una de ellas por separado la inhabilitan para su puesto. Ni que decir tiene la suma de las dos. Esa forma de actuar, si me permite la licencia, refleja una indigerible irresponsabilidad.

No me gustaría pensar tampoco que detrás de este berrinche haya un interés por defender a las multinacionales farmacéuticas, que con este procedimiento de compra de medicamentos dejan de ganar mucho dinero. Andalucía ha ahorrado en los últimos cuatro años 413 millones de euros con las subastas, cantidad nada despreciable que se ha reinvertido en la sanidad pública. Con esta fórmula de eficiencia en el gasto ganan los ciudadanos y pierden las grandes empresas. El modelo andaluz no sólo es legal sino más rentable socialmente porque invierte mejor el dinero que todos pagamos con nuestros impuestos.

A ver si toman nota…

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