Manos Sucias

abril 15, 2016

Detención Miguel Bernard Manos Limpias

La Policía ha detenido a las cúpulas y ha registrado las sedes del mal llamado sindicato Manos Limpias y la asociación de usuarios bancarios Ausbanc. También les han bloqueado activos inmobiliarios y cuentas bancarias. Respetando la presunción de inocencia, la operación policial, autorizada por el juez Pedraz, de la Audiencia Nacional, persigue las prácticas de extorsión de estas organizaciones: presentaban demandas judiciales y las retiraban a cambio de dinero. Su febril actividad en los tribunales buscaba obtener un beneficio económico mediante el chantaje. El altruismo de este falso sindicato y su entidad colaboradora brilla por su ausencia. Más que buscar que se haga justicia, según los indicios descubiertos en la investigación policial, la actividad de esta pareja de conveniencia consistía en recaudar fondos para el lucro de sus dirigentes. Hace apenas unos días conocimos que Manos Limpias y Ausbanc pidieron tres millones de a dos bancos por salvar a la infanta Cristina en el caso Noós. Estas dos organizaciones, además de extorsión, se enfrentan a acusaciones de integración en banda criminal y fraude procesal. Sus presuntos cobros de mordidas recuerdan a los de bandas organizadas del sur de Italia.

Nunca me ha gustado este supuesto sindicato, muchas veces jaleado por sectores de la derecha política, social y mediática de este país, hasta que puso en su punto de mira a la infanta. Manos Limpias se ha caracterizado por sobreactuar en las instrucciones judiciales en aras del protagonismo y, ahora ya intuimos, que para aumentar su cartera de negocio. Más pleitos, más ingresos. Escuchaba esta mañana a Javier Ayuso, que fuera director de comunicación del BBVA, banco que descartó el impuesto revolucionario envuelto en un eufemístico convenio de colaboración, definir a Manos Limpias como Manos Llenas. Desconocemos el alcance económico que han tenido sus presiones sobre las personas y entidades sobre las que pusieron sus tentáculos. Sea lo que sea, está claro que nos encontramos ante Manos Sucias, una organización que ha pervertido el fin constitucional de la acusación particular en las causas judiciales, convirtiendo su actuación en una vía de recaudación ilegal e inmoral de fondos.

Descubierto este reprobable modus operandi, dejo unas preguntas en el aire: ¿Se debería replantear el Poder Judicial su expulsión de las instrucciones en las que este falso sindicato está personado? ¿Se puede mantener en la búsqueda de la verdad a una entidad con fines tan espurios?

Foto.ABC. Detención del secretario general de Manos Limpias, Miguel Bernad.

 

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