Mentes calenturientas

abril 6, 2016

Me produce repugnancia esa forma de hacer política (más que política es politiquería) basada en la insidia y en la carroña. La practique quien la practique, aunque siempre suelen ser los mismos. El Partido Popular andaluz es especialista en ensuciar el debate público para tapar su alarmante falta de proyecto político. La derecha lleva años enfangando, recurriendo a las malas artes y tomando atajos inmorales buscando arañar un puñado de votos a cualquier previo. Cada día nos regalan un episodio cada vez más esperpéntico y con medios de comunicación, por desgracia, dispuestos a seguirles el juego.

Ayer las mentes preclaras del PP creyeron encontrar un filón informativo en la quema de documentos con el logotipo de la Junta de Andalucía en un descampado. Sin encomendarse a la verdad y sin esperar a un conocimiento exhaustivo de los hechos, levantaron una injustificada voz de la alarma y alertaron de “gravísimas infracciones” de carácter administrativo y penal que se habrían podido cometer. Podemos se sumó también a este aquelarre hiperbólico dentro esa luna de miel que mantiene con el PP y que nos recuerda tanto a la época de la pinza de los años noventa. Derrocha tanto antisocialismo la formación morada que no tiene reparo en ir de la mano siempre con la derecha en esta tierra.

Una vez conocida la denuncia, el Gobierno andaluz se puso a investigar los hechos a través de la unidad adscrita de la Policía autonómica y en clave administrativa. El resultado de esta indagación ha demostrado que el material destruido carecía de valor alguno por tratarse de publicaciones obsoletas. En concreto, eran elementos publicitarios antiguos (folletos, cartelería, trípticos y diversos catálogos de la Consejería de Agricultura) que provenían de unos almacenes que fueron desalojados para ahorrar los costes de alquiler. Lógicamente, los documentos más valiosos o de interés han sido trasladados a las dependencias de la Consejería y se decidió destruir sólo los objetos inservibles, que finalmente se hizo en una parcela de la Junta donde se queman las podas.

El método empleado por los funcionarios no ha sido el más ortodoxo. Sin duda. Pero de ahí a montar un gran escándalo media un abismo. Y más viniendo de los destructores de discos duros a martillazos después de formatearlos hasta en 35 ocasiones para no dejar información en su interior. La respuesta descocada y exagerada es propia de mentes calenturientas. Piensa el ladrón que todos son de su condición. Hubo gente del entorno de la gaviota que comparó la quema de ripios con los papeles de Panamá: ¿se puede ser más cretino? Esta tormenta en un vaso de agua orquestada por el PP pone en evidencia que la estupidez, la inquina y la mala leche no tienen límites. A ver si aprenden de su errores y antes de disparar y manchar gratuitamente, que pregunten.

Viñeta.El Correo. (Habría que cambiar en este caso artista por político o miembro de un gobierno).

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