Cuchillos largos

marzo 30, 2016

Esta secuencia de imágenes demuestra la frialdad existente entre José María Aznar y Mariano Rajoy. Llevan años de diferencias, de tiras y aflojas, de guerra fría y soterrada con repuntes públicos. Su falta de sintonía política (y personal) es archiconocida. Su ‘enemistad’ ha alcanzado el punto de ebullición tras las elecciones generales del 20 de diciembre. En el homenaje a Mario Vargas Llosa por su 80 cumpleaños, un foro poco propicio para el ajuste de cuentas, Aznar le asestó un duro golpe a su elegido en 2004. Defendió el ex presidente nuevos liderazgos, un mensaje que encerraba una invitación entre líneas a Rajoy para que diera un paso atrás y permita la renovación de un Partido Popular acosado por la casos de corrupción y ensimismado en su batacazo electoral de hace tres meses. No sólo fue una reprimenda dialéctica la que se llevó el gallego. El lenguaje no verbal de Aznar resultó aún más duro que sus palabras: mirada torva, conminatoria, actitud distante más allá de un diplomático y gélido saludo a la llegada y vacío absoluto en los corrillos del seminario. En las fotografías, Rajoy muestra los efectos del golpe del presidente de la fundación FAES: evita el contacto directo con la mirada, clavando los ojos al suelo, intentando capear el temporal y la ira de Aznar. Jornada de cuchillos largos con testigos que han inmortalizado un duelo con Aznar como gallo dominador.

Fotos.El País, Qué y La Voz de Galicia.

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