Sentencia para Artur Mas

enero 4, 2016

La CUP ha decidido finalmente no apoyar la investidura de Artur Mas. Les ha llevado más de tres meses la toma de una decisión que ya habían verbalizado hasta la saciedad durante la campaña electoral. Con esta premisa se presentaron a las elecciones catalanas del 27 de septiembre y se reafirmaron en ella en los días posteriores. La postura de la formación anticapitalista era pública: el que presida no puede ser identificado ni con los recortes ni con la corrupción. Mas no tenía ninguna posibilidad de repetir al frente de la Generalitat con esta línea roja. Sin embargo, la CUP se metió en una engorrosa y bizantina negociación con Junts pel sí y condujo a sus bases por un laberíntico proceso asambleario con sospechas de manipulación en su resultado (¿quién se cree ese empate imposible a 1.515 votos?). Constituye un sano ejercicio la profundización en la democracia interna de los partidos, como también lo es cumplir lo que se promete cuando se pide el voto durante la campaña. Todo el proceso de diálogo carecía de sentido, salvo que en Junts pel sí se hubieran mostrado dispuestos a sacrificar al actual president en funciones, y de momento esa eventualidad ni siquiera se ha planteado.

El postrero y manoseado veredicto de la CUP supone la muerte política de Artur Mas. Éste había fiado todo su futuro político a seguir como cabeza de la Generalitat e iniciar el proceso de independencia (o de desconexión de España, como eufemísticamente lo bautizaron en la resolución aprobada por el Parlament). Si antes del 10 de enero su formación no cede a la petición de los anticapitalistas, se tendrán que repetir las elecciones autonómicas. El equilibrio de fuerzas dentro de Junts pel si ya no es el mismo. En los comicios generales del 20 de diciembre por primera vez desde 1978 ERC ha superado en las urnas al partido de Mas, Convergència, ahora rebautizada como Democracia i Llibertat. Sin duda, y dando por hecho de que continué la candidatura de concentración independentista, Artur Mas no tiene escasas posibilidades de repetir como candidato a la Presidencia. Por un lado, porque en caso de necesitar otra vez los votos de la CUP para la investidura estaríamos ante un nuevo bloqueo y, por otro, porque los socios no sólo demandarán un cambio de cartel sino una reconfiguración de la lista acorde al mapa político actual de Cataluña. Por tanto, alea jacta est.

Foto.Reuters. Oriol Junqueras (ERC), Antonio Baños (CUP) y Mas, en el Parlament.

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