El ritmo de Iceta

Cataluña afronta las elecciones del 27 de septiembre como una encrucijada. Un camino conduce a ninguna parte: los que propugnan la independencia saben que detrás de sus eslóganes no hay nada, sólo existe el abismo y la incertidumbre. Otro camino ha de conducir a la convivencia y la armonía de catalanes entre sí y de estos con el resto de españoles. El desafío separatista no desanima a un partido como el PSC ni a su candidato Miquel Iceta. La prueba está en el ritmo con que comenzó la campaña a las cero horas de 11 de septiembre, día de la Diada, una fiesta que siempre ha sido inclusiva y que los secesionistas quieren patrimonializar. El amor por Cataluña no es patrimonio de nadie. Por eso, ese entusiasmo que derrocha Iceta contagia ilusión para construir una Cataluña mejor dentro de España. El reto es difícil. Los socialistas catalanes tienen que recuperar la centralidad del tablero político, como siempre han tenido. Quedan dos semanas para revertir las encuestas, ganar posiciones y frenar a los que quieren romper con España.