El mal negocio griego

julio 13, 2015

El culebrón sobre la permanencia de Grecia en el euro ha terminado con acuerdo. Quizá se haya puesto el the end en las instituciones europeas pero en el país heleno podría ser un continuará. Para este viaje no hacían falta estas alforjas. El resultado final ha sido peor que las propuestas intermedias rechazadas por el Gobierno de Alexis Tsipras en esta intrincada negociación. Cierto que se ha conseguido un tercer rescate por valor de 50.000 millones a cambio de medidas drásticas en condiciones laborales, pensiones, subida del IVA y privatizaciones. Justo lo que ellos criticaban a sus antecesores y condujo a Syriza a una victoria amplia en las elecciones de enero pasado. No habrá ni quita ni reestructuración de la deuda en tanto en cuanto Atenas no cumpla con lo firmado. Y por si no fuera suficiente, los 50.000 millones irán llegando en función de que el  Gobierno griego vaya privatizando activos públicos para amortizar la deuda. Se ofrece liquidez con la contrapartida de certificaciones de venta de patrimonio público, algo así como ocurre en los créditos hipotecarios en las promociones inmobiliarias.

Un mal acuerdo que hace inexplicable la celebración del referéndum. El amplio triunfo del ‘no’ se ha convertido en papel mojado. No ha valido para nada y ha desairado a un electorado que se le vendió una quimera. Lo conseguido puede aliviar momentáneamente las arcas helenas a costa de castigar más a los ciudadanos. El gran perdedor de esta inexplicable estrategia del Ejecutivo heleno es su propio pueblo, víctima de la insensibilidad de las instituciones europeas, especialmente de la inflexible Alemania, y de la irresponsabilidad de sus mandatarios, que no han sabido jugar la partida y sus faroles se les han vuelto en su contra. ¿Para qué convocó Tsipras una consulta, ya de por sí discutible, si encima desoye el resultado y acepta un acuerdo que empeora los requisitos para recibir la ayuda de Bruselas? Esa es la cuestión que tiene que dilucidar éste en el seno de su partido, Syriza, que se debate en una fuerte crisis por predicar el asalto de los cielos y darse de bruces con la realidad de la gobernanza de situaciones complejas. Cualificadas voces de Syriza cuestionan los vaivenes de Tsipras e incluso el ministro de Trabajo anuncia nuevas elecciones tras el mal negocio protagonizado por su jefe de filas. A Grecia le toca seguir viviendo un drama.

Foto.eldiario.es. Angela Merkel y Tsipras, con François Hollande de espaldas.

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